En México, la fachada del Hospital Gea González es un tesoro arquitectónico, no sólo por su belleza sino por su capacidad para purificar el aire en una de las ciudades más contaminadas del mundo.

Fachada del Hospital Gea González en México DF, vista de los módulos de Prosolve. (Foto: Euronews.com)

La fachada de 2,500 metros cuadrados diseñada por Elegant Embellishments, empresa  con sede en Berlín, se construyó a partir de módulos llamados “Prosolve”. Estos están recubiertos con una película de óxido de titanio ultrafino, que se activa con luz ultravioleta para descomponer los contaminantes (óxido de nitrógeno y partículas orgánicas) del aire urbano, dando como resultado compuestos menos nocivos como dióxido de carbono y agua.

La monocapa de óxido de titanio permanece sin cambios, así los módulos pueden purificar el aire hasta casi por una década, o hasta que se desgaste el revestimiento.

El edificio absorbe los gases emitidos por 9000 coches que pasan día con día, tiene un efecto directo y local. Así las personas que pasan por allí o trabajan en el edificio pueden mejorar su salud. Un buen comienzo en una de las ciudades más contaminadas del mundo.

La empresa alemana ya había usado Prosolve en pequeñas estructuras colocadas dentro de un centro comercial en Perth, Australia, y actualmente trabajan en un hotel de Abu Dhabi.

Este tipo de construcciones forman parte de una lucha más amplia contra la contaminación atmosférica, y usa la arquitectura de manera local, ya que por sí sola no puede cambiar la calidad del aire, en lugares como la Ciudad de México, donde respirar smog es equivalente a fumar 60 cigarrillos al día, sin embargo estos edificios son una contribución vital.