Este miércoles las autoridades mexicanas estaban en alerta por el robo de un camión con una carga radioactiva “muy peligrosa”, que puede servir para fabricar una bomba.

El equipo médico era transportado en un vehículo robado por delincuentes en una gasolinera en Tepojaco, Hidalgo (AP)

El vehículo Volswagen blanco llevaba suministros médicos hacia una instalación de desechos radioactivos, cuando fue robado en una estación de servicio en Tepojaco, Hidalgo, anunció la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS).

El robo fue perpetrado por dos hombres armados que amagaron al conductor del camión, según el testimonio que dio este último a las autoridades locales.

El jefe de la estación de Pemex, ubicada a una hora en coche de la Ciudad de México, dijo a la AFP que el chofer pareció detenerse al otro lado de la calle a dormir.

El centro de almacenamiento central de residuos radioactivos, Mequixco en el estado de México, donde se debía entregar el material, no lejos de la gasolinera, está rodeado por una gran valla blanca rematada con hilo de púas, pero no se vio ningún dispositivo de seguridad especial alrededor, señaló la AFP.

Un empleado del Centro indicó que el chofer esperó probablemente que el centro abriera sus puertas a las 8 am.

Según la autoridad nuclear, el material en el camión “no supone ningún riesgo, siempre y cuando no se quite ni se dañe la protección”, pero el CNSN instó “a las personas que estén en posesión de la carga o la encuentre a no abrirla ni dañarla, pues puede traer consecuencias graves para la salud.”

El camión transportaba cobalto-60, que se usa en radioterapia, de un hospital de Tijuana.

El material robado tiene 60 gramos de colbalto-60 con una actividad de 3,000 curíes, dijo a la AFP el director de Seguridad Radiológica del CNSNS, Jaime Aguirre Gómez.

La sustancia no podría usarse como un arma nuclear, pero puede servir en la fabricación de una “bomba sucia”, combinando explosivos convencionales e isótopos radioactivos.

Los expertos advierten regularmente contra el peligro que representa grandes existencias de estas sustancias almacenadas en hospitales, universidades o fábricas, sin la vigilancia adecuada.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA, por sus siglas en inglés) identificó el año pasado, 17 casos de posesión ilegal e intento de venta de sustancias nucleares en el mundo y 24 casos de robo o pérdida, lo que representa “la punta del iceberg”, según la Agencia.

Muchos casos involucran a antiguos territorios soviéticos como Chechenia, Georgia y Moldavia, donde varias personas fueron detenidas en 2011 mientras intentaban vender uranio, que se puede usar para fabricar armas.

El director general de la OIEA, Yukiya Amano, dijo en julio durante una conferencia sobre seguridad nuclear, que muchos países han tomado medidas, pero advirtió contra una “falsa sensación de seguridad.”

“Si una bomba sucia explota en una gran ciudad o sabotean una instalación nuclear, las consecuencias pueden ser devastadoras”, advirtió.