Una ceremonia nacional en memoria del ex presidente sudafricano Nelson Mandela, quien murió el jueves a los 95 años, se efectuará el 15 en la aldea de Qunu, anunció el viernes el presidente Jacob Zuma.

Nelson Mandela (AFP)

Sudafricanos danzando en Soweto, en homenaje a uno de los grandes líderes del mundo, todo el mundo llora a Nelson Mandela, con la promesa de que su infatigable lucha por la reconciliación y contra el racismo seguirá siendo una fuente de inspiración.

El viernes, el presidente sudafricano Jacob Zuma anunció funerales nacionales para “Madiba” (nombre del clan Mandela), héroe de la lucha contra el apartheid.

Se fletarán vuelos especiales a Qunu por South African Airways, la aerolínea nacional. Antes, se organizará una ceremonia el 1 de diciembre en el enorme estadio de Soweto, donde el primer presidente negro de Sudáfrica hizo su última aparición pública con motivo de la Copa Mundial de Fútbol de 2010.

Luego, del 11 al 13 de diciembre, su cuerpo estará expuesto en la presidencia, para que sus compatriotas puedan ir a inclinarse en un último adiós. Jacob Zuma declaró la próxima “semana de luto nacional”.

“Héroe de la Humanidad”, según el diario sudafricano The Star, ídolo de un pueblo pro sus papel decisivo en la abolición del régimen segregacionista del apartheid en 1944, Madiba murió en su casa, como resultado de una infección pulmonar, por la que fue hospitalizado de junio a septiembre.

Durante toda la noche y el viernes, los homenajes fluían en una sola emoción de Estados Unidos a Irán, de China al Dalai lama, Palestina e Israel, evidencia de la influencia universal del hombre que condujo sin odio ni venganza su país hacia la democracia, después de pasar 27 años en las cárceles del régimen racista.

En los EE.UU., el presidente Barck Obama, también primer presidente negro de su país, ordenó que las banderas estadounidenses ondearan a media asta hasta el lunes por la noche.

Mandela ha recibido homenajes del mundo de la economía, de los conservacionistas, de la UNICEF, de los militantes contra el SIDA y de otras organizaciones de la sociedad civil, indican el carisma de un hombre que hizo de la compasión y de escuchar al adversario, una forma de gobernar.

Recibió el Premio Nobel de la Paz por poner fin al apartheid represivo sin recurrir a la violencia.

En 1962, lo arrestaron acusado de haber provocado una huelga.

“El 30 de marzo, a la 1:30 de la mañana, toquidos nítidos y hostiles golpearon mi puerta, la firma inconfundible de la policía. Llegó el momento, dije cuando abrí y encontré una docena de agentes de seguridad armados”, dijo Mandela.

Posteriormente, fue condenado a cadena perpetua y luego puesto en libertad 27 años después.

Se desempeñó como presidente del país desde 1994 hasta 1999 antes de dimitir.