Tomar fotografías para recordar algo, paradójicamente puede conducir a olvidar, revela un estudio realizado en EE.UU.

Fotógrafo de Calgary, Canadá en 2007. (Foto: Stromcarlson)

Los resultados de este trabajo se publicaron en la revista Psychological Science, las personas que tomaron fotos de los objetos durante una visita al museo, recordaban menos los detalles que los que simplemente observaron atentamente los objetos en cuestión.

“Las personas sacan sus cámaras tan rápidamente, casi sin pensar, para captar el momento, nos encontramos en un punto en el que incluso se olvidan de lo que pasa justo frente a ellos”, dijo Linda Henkel, de la Fairfield University, autora del estudio.

En un museo, Henkel pidió a sus estudiantes que observaran ciertos objetos durante una visita, fotografiándolos o simplemente observándolos. Al día siguiente, probaron sus recuerdos, y los que habían tomado las fotografías les era más difícil recordar los detalles de los objetos que los que sólo los habían observado.

En un segundo experimento, los estudiantes que tomaron una foto de un detalle del objeto con el zoom, parecían tener un mejor recuerdo de todo el objeto, y no sólo el detalle. “Los resultados muestran cómo el ojo de la mente y el ojo dispositivo son diferentes”, señaló Linda Henkel, señalando que el trabajo sobre la memoria sugería que tomar fotos podía ayudar a recordar algo, pero sólo si el fotógrafo toma su tiempo para observar y estudiar enseguida la foto.

“La acumulación de fotos digitales, y la falta de organización, desalienta a mucha gente a acceder y traer a la memoria los recuerdos que les atribuye”, agrega. “Para recordar, debe tener acceso a las fotos e interactuar con ellas, no sólo coleccionarlas.”