Leyendas chinas famosas

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Una de las más famosas leyendas chinas cuenta la historia del Rey Mono, Sun Wukong, conocido por los chinos como uno de los personajes de la novela clásica china Viaje al Oeste.

Sun Wukong (Wikipedia)

El Rey Mono ocasionó tantos problemas en el cielo, que incluso los guerreros celestes no pudieron superarlo. Con la ayuda de Lao Zi y del dios Erlang, el mejor general de los Cielos, el Rey Mono fue finalmente capturado, pero en realidad nada podía hacerle daño. Ni la cuchilla ni el hacha podían cortarlo, ni el rayo ni el trueno, ni el fuego podían tocarlo. Luego, Lao Zi coloca al Rey Mono en su horno de ocho trigramas durante 49 días para retirarle sus poderes, pero en lugar de quemarlo, el Rey Mono emerge del horno más poderoso que nunca, con un par de ojos con visión transcendente que le permite ver lo que otros no podían.

Al no saber qué hacer con el Rey Mono, el Emperador de Jade, soberano de los Cielos, invita a Buda a desafiarlo. El Buda sonríe al Rey Mono y dice: “Mono malicioso. No tienes maestro ni conocimiento, ¿cómo te atreves a robar el poder del emperador de Jade?”

El Rey Mono respondió: “Tengo la capacidad de tomar 72 apariencias diferentes, soy inmortal y gracias a las nubes puedo desplazarme a 3,000 kilómetros de un salto mortal, ¿por qué no iba a robar el poder del emperador de Jade?”

Buda desafía al Rey Mono

Buda dijo: “Voy a hacer un trato contigo. Si puedes salir de la palma de mi mano derecha de un salto, dejaré entonces que el Emperador de Jade te ceda su poder, de lo contrario, te veras obligado a cultivarte durante milenios en la Tierra.”

Observando la palma de Buda, que no medía más de 30 centímetros, el Rey Mono sonrió y se apresuró a decir: “¿Estás seguro de poder responder al desafío? Buda respondió: “Por supuesto.”

Entonces el Rey Mono se coloca en el centro de la palma derecha del Tathagata, pensando que no era más grande que una hoja de loto. Hace una voltereta y mientras avanza ve cinco enormes pilares. Dedujo que había alcanzado el límite del cielo y orina al pie de uno de los pilares para dar prueba de su recorrido, arranca uno de sus cabellos y dijo: “¡Transfórmate!” El cabello se transforma entonces en un gran pincel, con el que escribe en el pilar central las siguientes palabras: “Aquí llegó el Gran Sabio, tan noble como el cielo.”

Buda es más listo que el Rey Mono

Volvió al centro de la palma derecha de Buda de un nuevo salto y grita: “Fui y volví, ahora tienes que dejar que el Emperador de Jade me dé su poder”. Buda dijo: “Mono, ¿eres consciente de que siempre estuviste en la palma de mi mano?” El Rey Mono dijo: “¿No sabes que fui al límite del cielo y allí encontré cinco pilares rojos? Dejé un rastro. Te reto a ir conmigo a verificarlo.”

Buda dijo: “No necesito ir, con tan sólo mirar hacia abajo lo verás”. El Rey Mono lo hace y se da cuenta que en el dedo de en medio de la mano derecha de Buda se veían cuatro caracteres alineados: “Aquí llegó el Gran Sabio, tan noble como el Cielo”. Un fuerte olor a orina también provenía de la mano de Buda.

El Rey Mono se sorprendió mucho y dijo: ¿Cómo pudo ser? Yo escribí estas palabras en uno de los pilares del cielo, ¿cómo están en tu dedo? No, no lo creo. Es imposible.”

El Rey Mono atrapado bajo la montaña de cinco dedos

Trata de escapar de la mano de Buda, pero voltea su palma y transforma sus cinco dedos en una montaña con cinco elementos: oro, madera, agua, fuego y tierra, y encierra al rey Mono por cinco siglos. La historia del Rey Mono se ha convertido en una de las más famosas leyendas chinas.