Recurso abundante con gran potencial energético, poca cantidad de desechos y residuos poco peligrosos, el torio podría apoyar el desarrollo de una nueva potencia nuclear, este mineral visto por sus partidarios como “verde”, no necesariamente es una panacea.

Núcleo del reactor nuclear de fisión de investigación de TRIGA. (Wikipedia)

El torio es de tres a cuatro veces más abundante que el uranio en la corteza terrestre. La empresa Areva firmó con la belga Solvay, en diciembre, un acuerdo que incluye un programa de investigación y desarrollo para estudiar al mineral como combustible potencial de centrales nucleares.

A mediados de la década de los 50, se construyeron reactores de torio experimentales, pero las investigaciones pararon a favor del uranio.

Si se retoman las investigaciones, se debe a que la abundancia de recursos beneficiará a ciertos países, como la India, con casi un tercio de las reservas mundiales, está comprometida a tomar el camino del torio como parte de un ambicioso programa de desarrollo de energía nuclear.

Pero hay inconvenientes, la principal es que el torio no es fisionable, a diferencia del uranio 235, utilizado en los reactores actuales. Sólo después de la absorción de un neutrón se produce material fisionable, el uranio 233, necesario para iniciar la reacción en cadena en el reactor.  Para iniciar un ciclo de torio, se necesita uranio o plutonio.

Además, los riesgos no son nulos. El combustible de torio se fusiona a una temperatura más alta, lo que retrasa el riesgo de fusión del núcleo del reactor en caso de accidente.

El uranio 233 es altamente radiactivo, por eso se necesitan plantas muy complicadas, con blindaje para satisfacer las normas de protección a la radiación.

Decir que el residuo es menos radiactivo, no es correcto, la radiactividad es más baja en determinado momento, y mayor en otros. No hay ventaja decisiva en ese sentido.

Por eso, la producción industrial de energía con torio no es para mañana, no antes de 20 a 30 años.

El oro, el uranio 238 representa el 99.3% del mineral de uranio, del que ya se han extraído grandes cantidades de las minas, ya no se sabe qué hacer.