Cuatro nuevos gases fluorados, prohibidos desde 2010, que destruyen la capa de ozono, se encontraron en la atmósfera donde se han acumulado desde los años 60, de acuerdo a un estudio publicado el domingo.

Capa de ozono (Wikipedia)

Las sustancias cavan los famosos “agujeros” en la capa de ozono encima de los polos, parte de la atmósfera entre 20 y 50 Km de altitud, que absorbe la mayor parte de los rayos ultravioleta.

Los científicos especialistas en medio ambiente, publicaron el estudio en la revista Nature Geoscience. Analizaron muestras de aire no contaminado recogidas en Tasmania entre 1978 y 2012, y en núcleos de nieve de Groenlandia.

“La identificación de estos cuatro nuevos gases es muy preocupante, ya que contribuirán en la destrucción de la capa de ozono”, dicen los investigadores.

Su origen no se ha identificado, pero se discuten algunas hipótesis: los productos químicos usados en la fabricación de insecticidas y solventes para limpiar componentes electrónicos.

Las diferencias de concentración indican que se emitieron principalmente en el hemisferio norte.

Tres son gases clorofluorocarbonos o CFC, usados en refrigeración y aerosoles, cuya producción es ahora casi nula, gracias a un acuerdo internacional firmado en 1985 en Montreal.

El cuarto pertenece a la familia de los hidroclorofluorocarbonos o HCFC, que también se usa en los refrigeradores, aerosoles, o aire acondicionado, y su eliminación progresiva está en proceso.

Más de 74, 000 toneladas de estos nuevos gases se han acumulado en la atmósfera hasta 2012. Sin embargo, es una cantidad muy limitada en comparación con las emisiones de CFC, que se elevan a varios millones de toneladas en los años 80.

Dos de estos gases, un CFC y un HFCF, se siguen acumulando en la atmósfera, según el estudio.

Hasta ahora, siete tipos de CFC y seis de HCFC eran conocidos por sus efectos destructivos en el ozono.

La capa de ozono dejó de extenderse a finales de los años 90 y hay algunos signos de recuperación, dice uno de los autores del estudio, Johannes Laube de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de East Anglia.