Microbios que producen metano, un potente gas de efecto invernadero, pudieron haber causado la mayor extinción de la historia de la tierra, hace 252 millones de años con la desaparición súbita del 90% de las especies, de acuerdo con investigadores estadounidenses.

Methanosarcina (Wikipedia)

Esta nueva hipótesis, se basa en el análisis de una gran cantidad de fósiles, indica que los microorganismos llamados Methanosarcina aumentaron de repente de forma explosiva en los océanos, produciendo grandes cantidades de metano.

Este gas, que se encuentra en la atmósfera, ha cambiado el clima y la química de los océanos, los expertos señalan que esta teoría va a alimentar la polémica sobre el tema.

Si las erupciones volcánicas no están totalmente excluidas para explicar la extinción, desempeñan en este nuevo escenario un papel accesorio, especifican los investigadores del ITM (Instituto Tecnológico de Massachusetts), su trabajo se publicó el lunes en la última edición de las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS, por sus siglas en inglés).

La nueva evidencia sugiere, según los científicos, que la explosión en la población de estos microbios, se explicaría por su nueva capacidad para utilizar una rica fuente de carbono orgánico, debido a la influencia de un nutrimento, el níquel, que proviene de erupciones volcánicas.

Los científicos apoyan su hipótesis en tres series de índices separados. El primero, la evidencia geoquímica muestra un aumento exponencial del dióxido de carbono (CO2) en el océano, en el mismo periodo de la extinción al final de la era del Pérmico.

Luego, la evidencia genética que muestra un cambio biológico de estos microbios, los methanosarcina, en la misma época, lo que les permitió convertirse en grandes productores de metano a partir de la acumulación de CO2 en los océanos.

Por último, el análisis de los sedimentos muestra un aumento repentino de níquel, exactamente en el mismo periodo.

Los depósitos de carbón muestran que algo produjo un aumento significativo y repentino de gas, conteniendo carbono (dióxido de carbono y metano), producidos al momento de la extinción.

Algunos investigadores sugieren que estos gases de carbono provienen de volcanes, que formaron las trampas de Siberia, una amplia formación de lava basáltica, producida por las grandes erupciones volcánicas en el registro geológico de la Tierra.

Pero los investigadores del ITM demostraron que estas erupciones no fueron suficientes para producir todo el carbono encontrado en los sedimentos. Además, “una inyección rápida de CO2 de los volcanes, hubiera disminuido gradualmente”, dice uno de los investigadores, Gregory Fournier. “Pero fue al revés, con un incremento rápido y continuo, sugiere una explosión de microbios productores de metano.”