Lu Chen, Epoch Times

Dos diputados canadienses pidieron pública y enérgicamente a las autoridades chinas, la liberación de una practicante de Falun Gong que está en huelga hambre desde hace más de un mes.

15 de abril de 2014, Huang Jinlin muestra una pancarta durante una conferencia de prensa en Calgary, Canadá, para exigir la liberación de su hija Chen Yinghua (Foto: Wu Weilin/ Epoch Times)

Joan Crokatt, diputado del Centro de Calgary, declaró: “La vida de Yinghua Chen está en peligro. El padre de Chen es ciudadano de Calgary y de Canadá, ayer le impidieron ver a su hija presa en el Centro de Detención no. 2 de Shijiazhuang. Está muy preocupado por ella, como yo.”

Otro diputado, James Lunney, en representación de Nanaimo Alberni, anunció: “Queremos que se tomen medidas de inmediato.”

Los políticos actuaron en parte debido a los gritos de la madre de setenta y cinco años de Chen, Huang Jinling, que el 15 de abril dio una conferencia de prensa llorando delante del consulado chino en Calgary.

En un momento, Huang dijo en voz alta: “¡Ayuden a mi hija! Se está muriendo”.

Chen Yinghua fue detenida el 12 de marzo en Shijiazhuang, capital de la provincia de Hebei, mientras acompañaba a su sobrina Bian Xiaohui a visitar al padre encarcelado por practicar Falun Gong, disciplina espiritual tradicional china perseguida por las autoridades comunistas desde 1999.

Después de que la policía les negara la visita, Bian empezó a protestar frente a la prisión, mostrando una pancarta en la que estaba escrito: “Quiero ver a mi padre”. Chen quiso apoyar a Bian en ese momento y le tomó fotografías. Según explicó Huang, la madre de Chen, durante una rueda de prensa, ambas fueron detenidas después de la protesta.

Según datos oficiales, durante la década de los 90, más de 70 millones de personas practicaban en China la disciplina espiritual Falun Gong, que enseña los principios de Verdad, Benevolencia, Tolerancia. La persecución, que se inició en 1999, condujo a la detención y el encarcelamiento en campos de trabajo o prisiones de cientos de miles de personas, a menudo torturadas. Las “cárceles negras” y los centros de reeducación, donde los agentes tratan de inducir a los practicantes de Falun Gong a renunciar a sus creencias, se encuentran por toda China.

Chen comenzó una huelga de hambre en cuanto fue arrestada. Lan, su abogado, la describe como “muy flaca” y “cerca de la muerte”. Al padre no se le permite a visitarla. El viernes, la madre de Chen explicó que la policía quería forzarla a comer, pero la condición de su cuerpo no lo permite.

Según su padre, Chen Zhiming, dijo en entrevista telefónica, que su hija fue acusada de hacer “actividades religiosas heréticas que perjudican la aplicación de la ley”. A menudo, la policía utiliza esta acusación contra los practicantes de Falun Gong, pero los abogados chinos la ven como carente de fundamento jurídico.

Chen añadió: “Primero la arrestan, luego escogen un cargo para castigarla.”