El presidente angolés José Eduardo dos Santos, al recibir al primer ministro chino Li Keqiang en Luanda el viernes, llamó a una diversificación de intercambios económicos de por sí intensos, incluyendo una muy fuerte presencia china en importantes proyectos en Angola.

El primer ministro chino, Li Keqiang, y el presidente de Angola, José Eduardo dos Santos durante una conferencia de prensa en Luanda, 9 de mayo 2014 (Foto: AFP/ Estelle Maussion)

“Ambas partes podrían (…) promover la cooperación pragmática en los campos de energía, finanzas, infraestructura, agricultura, urbanización e industria”, dijo el primer ministro chino en visita oficial de dos días a Angola.

“Aún es posible desarrollar y diversificar nuestras relaciones económicas, dando más peso a las inversiones directas de las empresas chinas en la producción de bienes de consumo (…) en perjuicio de la ejecución de obras públicas”, dijo a su anfitrión José Eduardo dos Santos.

Angola es ahora el país con más inversiones chinas en África, mientras Pekín es el primer comprador de petróleo de Luanda, cerca del 40% del crudo angoleño alimenta al mercado chino.

En 2013, el comercio entre los dos países ascendió a casi $36 millones de dólares, según las últimas cifras dadas a conocer por las aduanas chinas.

Los dos dirigentes anunciaron la creación de un grupo de trabajo para desarrollar un plan de cooperación a largo plazo, tanto en el sector público como en el privado, mientras se firmaron seis acuerdos de cooperación financiera, económica y política, sin mencionar el monto.

El primer ministro chino también anunció una donación de 180 millones de yuanes (21 millones de euros) a Angola, para financiar varios proyectos, pero no se revelaron los detalles.

Las compañías chinas llegaron a Angola después de la guerra civil en 2002. Las condiciones impuestas por los donantes de fondos occidentales, como la Banca Mundial y el Fondo Monetario Internacional, convencieron a Luanda de recurrir a Pekín para asegurar la reconstrucción del país.

Desde que la guerra terminó, las líneas de crédito acordadas por China para Angola ascendieron a 14.5 millones de dólares, según las últimas cifras publicadas por la embajada china en ese país.

El primer ministro chino pidió a Luanda facilitar la entrada de sus nacionales en el país, que ya son más de 250,000, con la promesa de alentar a las empresas chinas para establecer empresas conjuntas con los angoleños en el campo de la industria, agricultura y la energía.

La presencia china suscita crecientes críticas en Angola. Muchos observadores denuncian la falta de transparencia de los contratos firmados, el incumplimiento con la mano de obra angoleña o la mala calidad de la infraestructura construida.

Frente a las críticas, las autoridades angoleñas aseguran que controlan la relación con Pekín, y que la usan para ayudar a diversificar su economía. Luanda, que califica la relación de “ganar-ganar”, aprovecha la influencia de China en la escena internacional.

“Es importante que China, como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, use su influencia para garantizar las fuerzas de paz en África, puedan obtener los medios y continuar sus misiones respectivas con éxito”, subrayó el Presidente dos Santos.

Como segundo productor africano de petróleo, a Angola la cortejan mucho. La visita del Sr. Li sigue por unos días la del Secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, el segundo mayor socio comercial del país, por delante de Portugal, Brasil y África del Sur, no quiere alejarse mucho por culpa de los chinos.