Este viernes, los Estados Unidos ganaron en la OMC una causa contra China en aranceles impuestos a coches de lujo estadounidenses.

Michael Froman, representante Especial de EE.UU. para Comercio Exterior (Foto: Wikipedia)

“El mensaje es claro: China debe respetar las reglas como cualquier otro estado miembro de la OMC”, declaró el Representante especial para el Comercio Exterior (USTR), Michael Froman, en una conferencia de prensa.

La Organización Mundial de Comercio (OMC), con sede en Ginebra, dijo que los derechos de aduana impuestos por Pekín a los vehículos estadounidenses de primera calidad en diciembre de 2011, carecían de fundamento legal.

China había tomado esta decisión después de concluir que algunos coches fabricados en los Estados Unidos, incluso autos y camionetas 4×4, habían recibido subsidios ilegales y se vendían con pérdidas.

Específicamente, Pekín impuso aranceles que van del 2% al 21.5% en los autos importados de EE.UU. de una cilindrada superior a 2.5 litros.

Los vehículos fabricados en Estados Unidos por la General Motors, Chrysler Group, BNW Manufacturing, Mercedes-Benz US International, American Honda Motor y Ford Motor, se vieron afectados por estas sanciones en un mercado en auge.

En 2013, los EE.UU. vendieron $8.5 mil millones de dólares en autos en el país, el 13.5% del total de sus exportaciones en automóviles. China es ahora el segundo mercado extranjero para los autos estadounidenses.

China, por fin había abandonado sus represalias comerciales en diciembre de 2013, pero los Estados Unidos mantuvieron sus procedimientos ante la OMC.

Durante años, los Estados Unidos acusaron a China de prácticas desleales y medidas antidumping, para tratar de reducir su déficit comercial con Pekín.

La OMC ha recibido varios conflictos entre las dos potencias sobre automóviles, paneles solares o tierras raras que son materiales esenciales en la fabricación de productos de alta tecnología.

China no reaccionó de inmediato tras la decisión de la OMC. Pero la agencia oficial de noticias China Nueva indicó que la organización no dio la razón a Estados Unidos en todas las cuestiones planteadas en la queja.

Este nuevo episódico de fricciones comerciales entre China y EE.UU. se produce tras una semana de mucha tensión, después de que Estados Unidos acusó a militares chinos de robar secretos comerciales.