David kilgour

Los canadienses estamos profundamente preocupados por el envío de un equipo de perforación chino en las proximidades de las Islas Paracel, a sólo 120 millas náuticas de la costa de Vietnam.

Islas Paracel en al Mar del Sur de China (Foto: ea7fmt.files.wordpress.com)

Hacemos un llamado al partido-Estado de Pekín a quitar el equipo de perforación, propiedad de la empresa estatal China National Offshore Oil Corporation (CNOOC). La CNOOC es, por desgracia, dueña de Nexen Inc. De Calgary, que fue durante muchos años una de las empresas petroleras socialmente más responsables de Canadá.

Denunciamos la presencia de varios buques escolta chinos dentro de la zona económica exclusiva (ZEE) de Vietnam, 321 kilómetros, de acuerdo con el Derecho Internacional del mar. Esto constituye una violación a la soberanía vietnamita.

Apelamos a que Pekín cese y desista de atacar a los guardacostas vietnamitas, ya que han lesionado a varios de sus marinos.

Instamos al gobierno chino a resolver este conflicto binacional pacíficamente a través de Naciones Unidas, otros tribunales internacionales u órganos de adjudicación.

La falta de interés en Hanói es causa causans de la situación en las Islas Paracel. Instamos al gobierno de Hanói a tomar medidas más estrictas para proteger los derechos legítimos de tierra y mar de Vietnam.

Implicaciones con Taiwán

Hay que mencionar que los que insisten en llamar a Taiwán la “República China”, causaron daño a los habitantes taiwaneses en Vietnam, cuando los manifestantes preocupados por las Islas Paracel atacaron empresas taiwanesas en Vietnam, pensando erróneamente que eran propiedad de China o ciudadanos chinos.

Es importante que todos entiendan que, si bien el gobierno actual de Taiwán ha desdibujado la distinción entre ese país y China, los mismos taiwaneses desean subrayar su identidad y expresar con claridad que hay un Taiwán libre y democrático, que no está asociado con una República Popular China represiva y expansionista.

Chen Mei-chin 陈美津 analiza la cuestión en el Taipei Times, el 24 de mayo:

http://www.taipeitimes.com/News/editorials/archives/2014/05/24/2003591088. Citándola:

“Los recientes disturbios en contra de China en Vietnam, han establecido de manera inadvertida un punto muy débil en las políticas del gobierno del presidente Ma… su acercamiento a China hace, a los ojos de muchos observadores, una borrosa distinción entre Taiwán y China, llevando a algunos vietnamitas a atacar empresas de Taiwán… Para aclarar su posición y evitar una situación en el futuro… ¿Qué debe hacer? Se debe hacer hincapié en la identidad taiwanesa y expresar con claridad que un Taiwán libre y democrático no está asociado con una represiva y expansionista República popular China.”

El gobierno anterior de Chen Shui-Bian, con una gran oposición por parte del KMT (Kuomitang), trató de agregar el nombre de Taiwán a República de China, en sus pasaportes. Esto aclararía la identidad de los taiwaneses cuando viajen al extranjero, no ser confundidos con los chinos de la parte continental.

Para empezar, China Airlines, debería demostrar que se trata de una aerolínea taiwanesa, así como las empresas estatales, como China Steel deberían llevar con orgullo el nombre de Taiwán.

Los vietnamitas tienen una larga tradición de independencia… han pasado por varias dominaciones chinas, de las que finalmente se separó en el año 1427. Los estadounidenses se retiraron derrotados en 1975, pero muchos sostienen que Karl Marx y el marxismo son tan europeos que nunca pueden ser aceptados por la mayoría de los vietnamitas. Vietnam ha mejorado su nivel de vida desde que abandonó algunas de las características de la economía marxista. Amartya Sen lo escribe de manera sucinta: “La libertad y el desarrollo son inseparables.”

Entre 1978 y 1981, cientos de miles de vietnamitas huyeron de su patria, muchos llegaron finalmente a Canadá. Hoy en día, son activos y exitosos en prácticamente todas las profesiones y regiones de nuestro país. Muchas de sus organizaciones comunitarias en Canadá se oponen al régimen no elegido de Hanói, en parte porque “ha destruido la genuina cultura vietnamita”, intentando reconquistar su antigua cultura.

En conclusión, el partido-Estado de Pekín debe abandonar su política de mal vecino tanto con Vietnam como con otros países.