El gran apetito de China por materias primas ha hecho que su presencia en América Latina sea cada vez más importante, pero el gigante asiático está tratando de diversificar sus inversiones financiando con miles de millones los sectores clave de desarrollo como la infraestructura.

Mina peruana de Las Bambas (Foto: AFP/ Getty Images)

La cumbre G77 + China, que se llevará a cabo el sábado en Santa Cruz en el 50° Aniversario del grupo, tiene como objetivo promover el desarrollo económico, a través de la cooperación Sur-Sur y cuenta con delegaciones de los 133 Estados miembros, entre treinta jefes de Estado y de gobierno.

Bolivia, el país más pobre de América del Sur, ha experimentado un crecimiento, en estos últimos años, de más del 6% y planea grandes obras de infraestructura.

Las empresas chinas han expresado su interés en la construcción de un ferrocarril de Bolivia a Brasil, conectando el Atlántico con el Pacífico, así como carreteras y proyectos de conexiones fluviales.

El ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, expresó recientemente en Brasilia, el interés de China, el mayor socio comercial de Brasil, de aumentar sus inversiones y su relación con América Latina y el Caribe.

El dirigente chino, Xi Jinping, brilla por su ausencia en la Cumbre de Santa Cruz, participará a mediados de julio en la Cumbre de los Brics, que reúne a los principales países emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

En Brasil, la mayor economía de la región, el interés de China se concentra en las grandes licitaciones para vías férreas, carreteras y electricidad.

En los últimos años, con la compra al por mayor de materias primas a América Latina y la venta de sus productos manufacturados, China se ha convertido en el segundo socio comercial de muchos países de la región y el primero en Brasil desde 2009.

Bolivia no consideraba a China como socio, pero ahora hay más comercio y, de hecho, hace poco le compró un satélite.

De acuerdo con un reciente informe de académicos estadounidenses, China proporcionó $102 mil millones de dólares en préstamos a países de Latinoamérica entre 2005 y 2013, principalmente a Venezuela y Argentina.

El año pasado, los préstamos chinos a los gobiernos, empresas públicas y privadas latinoamericanas fueron $20 mil millones de dólares. En 2012, la cifra sólo fue de $3, 500 millones de dólares, el más bajo desde que Pekín comenzó a interesarse en la región desde 2005.

Actualmente, en términos de comercio e inversión, China va más allá que los socios tradicionales de la región como Europa y Estados Unidos.

China juega cada vez un papel más importante en el nuevo milenio y consolida su expansión comercial acercándose a América Latina.

En Perú, una de las economías más dinámicas de la región, China hizo su más importante adquisición en el extranjero en la industria minera, con Las Bambas, mina de cobre por $4 mil millones de euros.

China es el segundo mercado más grande después de los Estados Unidos para Venezuela, país que dispone de las más importantes reservas probadas de petróleo en el mundo, y los dos países han hablado de aumentar la producción en la Faja del Orinoco, con una inversión de $28 mil millones de dólares.