Vicenzo Cassano, Epoch Times

El empresario chino Wang Jing, dueño de una empresa de telecomunicaciones y licenciado en medicina tradicional, quiere construir un “canal de Nicaragua”, una enorme vía interoceánica, más grande que el canal de Panamá. Él afirma que no hay interés del régimen chino detrás.

Wang Jing, presidente de Hknd, la empresa china contratada en año pasado para construir un canal entre el Caribe y el Océano Pacífico a través de Nicaragua, habla en una mesa redonda con estudiantes de la Facultad de Ingeniería Nacional de Managua, 7 de julio de 2014. (Foto: Ocon/ AFP/ Getty Images)

Lo repite tanto que despierta sospechas: será que el proyecto es arriesgado, o que Wang no tiene la experiencia en ese tipo de cosas, a juzgar por su curriculum también misterioso (no se sabe cuándo se graduó), los medios de comunicación no parecen confiar mucho en él.

Para Reuters, que cita a los expertos, el proyecto, que incluye dos puertos, un ferrocarril, un oleoducto y un aeropuerto internacional, puede ser una movida china para obtener influencia en las empresas y gobiernos de América Latina.

“No puedo imaginar que (Wang) pueda tener una iniciativa sin coordinar con el régimen chino”, dijo Robert Evan Ellis, profesor asistente de Estudios de Defensa del Hemisferio en la Universidad de la Defensa Nacional en Washington, entrevistado por Reuters.

El empresario chino no revela cómo llegó al éxito, parece poseer una docena de empresas, y sigue negando que el régimen esté detrás: “Lo que no se cree”, dice.

En China, los empresarios siempre tienen importantes vínculos con el Partido Comunista Chino.

Además de las cuestiones geopolíticas, existen otros problemas, tanto ambientales como jurídicos. En cuanto a los problemas legales, de acuerdo al Economista, que cita a un profesor de derecho en Nicaragua, hubo 32 denuncias de inconstitucionalidad, un número récord, en particular en relación con los derechos ilimitados y la ausencia de impuestos para la compañía que construirá el canal, cosa que violaría la soberanía del país, informó el diario. Además, el gobierno local planea expropiar todas las tierras donde se va a construir, a precios más bajos que los del mercado, lo que no gusta a los grupos indígenas y empresarios.

Según los críticos del proyecto, podría tener un impacto negativo en el Lago de Nicaragua, una importante fuente de agua en la región. Se espera que las obras comiencen en diciembre.