Desde hace décadas, casas mal hechas de ladrillo instaladas encima de los techos de edificios albergan a los habitantes más pobres de Hong Kong, donde los precios de los inmuebles alcanzan grandes sumas.

Vista de Hong Kong desde Victoria Peak, hacia Victoria Harbour y Kowloon, 2011 (Foto: Wikipedia)

Las construcciones de placas de madera, ladrillo y hierro ocupan los techos de inmuebles de los años 50, y resisten de alguna manera los tifones y el calor húmedo  de esta región del sur de China.

El gobierno considera que estas casas son peligrosas, y sus habitantes están de acuerdo.

Pero en un territorio donde un departamento de lujo alcanza fácilmente los 50 millones de dólares estadounidenses (36.8 millones de euros), y donde la espera para obtener un lugar donde vivir puede tardar años, no tienen otra opción.

La comisión y el primer mes de renta por un minúsculo apartamento puede sobrepasar los 10, 000 dólares de Hong Kong (950 euros), las familias no pueden pagarlos.

Muchas de esas casas se construyeron en los años 50 y 60, con la afluencia de inmigrantes de China Continental, época en la que la reglamentación en la construcción era mínima.

Los ocupantes son migrantes y hongkoneses, algunos han vivido ahí por más de 30 años. No hay un censo de sus ocupantes, pero las autoridades calculan en 170,000 el número de viviendas insalubres.

El régimen está llevando a cabo una campaña contra esas casas en los techos. Entre 2001 y 2011, destruyó 400, 000 de estas construcciones.

Pero el procedimiento de reubicación no sigue el ritmo de las destrucciones, por la falta de coordinación de los diferentes organismos gubernamentales.

Los propietarios e inquilinos de estas casuchas no tienen derecho a ninguna indemnización, porque la ley no las reconoce.

El Departamento de Construcción y el de Vivienda dicen trabajar conjuntamente y aseguran que ofrecerán viviendas de protección oficial, a los que tengan bajos ingresos y ocupen estas habitaciones durante al menos dos años.

A finales de marzo, las listas para vivienda pública contaban con 250,000 solicitudes (de una población total de 7.2 millones de habitantes en Hong Kong), y el tiempo medio de espera es de tres años, según datos del Ministerio de Vivienda.

Los que no tengan vivienda pública pueden cambiarse a los centros de hospitalidad, pero estos se encuentran en los confines del territorio y los habitantes deben encontrar otro trabajo y los niños cambiar de escuela.

Hong Kong es una ciudad rica, pero no para todos sus habitantes.