Christine Harris con Samwise, uno de los perros del experimento. (Foto: Steve Harris)

El mejor amigo del hombre también comparte una de sus fallas: los celos, de acuerdo con un estudio publicado el miércoles en los Estados Unidos, que parece demostrar que esta emoción tiene que ver con el instinto de supervivencia.

El estudio se centró en una pequeña muestra de 36 perros de diferentes razas, consistió en que el amo jugara con tres objetos diferentes para medir las reacciones del animal.

Cuando el dueño jugaba con un objeto en forma de perro, capaz de ladrar y mover la cola, provocó reacciones similares con mucha mayor frecuencia que cuando la experiencia se llevó a cabo con los otros dos objetos.

Así, los perros empujaron a su amo dos veces más seguido con el perro falso (78%), que cuando jugaba con una linterna en forma de calabaza (42%) o leía en voz alta un libro que tocaba música (22%).

Un 30% de los animales trataron también de interponerse entre el perro de peluche y su amo, y un 25% se pusieron agresivos con el juguete.

“Nuestro estudio sugiere que los perros no sólo muestran un comportamiento que supone los celos, sino que también trataron de romper la relación entre su amo y el supuesto rival”, dijo Christie Harris, en su estudio publicado en le revista PLOS ONE con su colega Caroline Prouvost, también de la Universidad de California en San Diego.

“Parece que la motivación de los perros fue la preocupación de proteger una relación social importante para ellos”, añadió.