La Organización Mundial de Comercio (OMC) se pronunció de nuevo contra China, por la cuestión de las cuotas a las exportaciones de tierras raras, grupo de metales esenciales en los productos de alta tecnología, de acuerdo con la decisión de apelación emitida la noche del jueves en Ginebra.

Las tierras raras se usan en la Robótica (Foto: AP/ Koji Sasahara)

El 26 de marzo pasado, la OMC ya había condenado a China en el juicio sobre el asunto, la decisión del jueves sigue a la apelación que interpuso Pekín.

En sus conclusiones publicadas el jueves, el Órgano de Apelación de la OMC dijo que “confirma” la decisión en primera instancia por el panel (grupo especial de expertos) encargado de resolver la disputa comercial entre los Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y China.

Dice tener una participación del 90% en el mercado mundial de tierras raras, mientras que alberga sólo el 23% de las reservas mundiales de estos recursos.

Los EE.UU., la UE y Japón se sintieron discriminados por estas cuotas y se quejaron ante la OMC en 2012.

Las tierras raras se utilizan sobre todo en la fabricación de baterías de automóviles híbridos, turbinas eólicas y focos de bajo consumo.

El Órgano de Apelaciones también pidió a China tomar todas las medidas para garantizar el cumplimiento de las normas comerciales internacionales.

La decisión de primera instancia declaró que China “no ha demostrado que las cuotas de exportación que aplica a las diversas tierras raras, tungsteno y molibdeno estén justificadas”, en virtud de las normas del comercio internacional.

La decisión de la apelación no está sujeta a otra apelación, y en principio, los Estados miembros de la OMC interesados están obligados a aplicarla.

En respuesta publicada, después del anuncio de la decisión de la apelación, Pekín dijo que pondría en práctica las conclusiones de la decisión.

A nombre de la UE, el comisario europeo de Comercio Internacional, Karel de Gucht, dijo que la decisión de la OMC era un “paso importante en los esfuerzos de la UE para garantizar el acceso equitativo a las materias primas que necesitan las industrias”, que las utilizan.

El caso se remonta a 2011, cuando China decidió poner cuotas a sus exportaciones de tierras raras para “proteger sus recursos naturales y asegurarles un desarrollo económico sostenible.”