El Instituto Pasteur, con su red internacional, refuerza su movilización contra el Ébola, mientras la epidemia continúa haciendo estragos en África occidental, como Liberia que completamente abrumado, pide ayuda.

Christian Bréchot, Director General del Instituto Pasteur, en una conferencia de prensa sobre el virus del Ébola, el 10 de septiembre de 2014, junto a Sylvain Bayeta (der.) director del Centro Nacional de Referencia para las fiebres hemorrágicas virales, y Amadou Sall (izq.) de la Unidad de arbovirus y virus de fiebres hemorrágicas en Dakar. (Foto: AFP/ Patrick Kovarik)

Con la expansión de la epidemia de “gravedad extrema”, el Instituto Pasteur y su red de 32 institutos repartidos en 25 países, entre ellos en África occidental, decidió crear un “grupo de trabajo” para coordinar y fortalecer la investigación y su experiencia, dijo el miércoles el Profesor Christian Bréchot, director general del Instituto Pasteur, para quien en “un plazo de tres meses, vamos a tener una visión más precisa de la epidemia.”

La evaluación de las pruebas de diagnóstico y de los nuevos medicamentos (ZMapp, el antigripal japonés Avigan…), y posiblemente, las vacunas, figuran entre las muchas tareas en las que el instituto planea contribuir, mientras conduce su propia investigación sobre nuevas pistas terapéuticas y vacunas.

Para luchar “contra la terrible debilidad de la salud pública en esta región”, hay que educar a más personas en el lugar, agregó el Prof. Bréchot. Se fortalecerá el Instituto Pasteur de Dakar, con representación desde marzo en Guinea, también parte de la epidemia. También hay que preparar a los países que no estén afectados como Costa de Marfil.

“En los tres meses que vienen, vamos a tener una visión más clara de las cosas”, dijo el Prof. Bréchot después de referirse a dos posibilidades: una epidemia que “sigue circunscrita a Liberia y Sierra Leona. Es trágico, pero se detendrá necesariamente llegado el momento”, u otros países se verán afectados, “y así se volverá más complicado.”

Al parecer, no hay evidencia de que las vías de transmisión hayan cambiado. Sin embargo, desde su identificación en 1976, la enfermedad se encuentra en zonas urbanas, en Conakry, y se repite en Sierra Leona y Liberia.

El virus detectado en Guinea ha evolucionado y parece menos patógeno, con una mortalidad de cerca del 50 a 60%, con síntomas de menor sangrado.

Lo que falta es una prueba de diagnóstico rápido, que sea muy confiable.

Hacen falta más investigaciones, por ejemplo en los anticuerpos, sueros de convalecientes, señaló el Dr. Noel Tordo (Pasteur, Paris).

La epidemia ha matado 2,296 personas de 4,293 casos en África occidental, incluyendo 1,224 muertes sólo en Liberia, de acuerdo al último informe de la Organización Mundial de la Salud del 6 de septiembre.

Senegal anunció la recuperación del único caso confirmado en el país, un estudiante de Guinea tratado en Dakar.