El ex dictador haitiano Jean-Claude Duvalier, conocido como “Baby Doc”, que dirigió su país con mano de hierro antes de irse exiliado a Francia, murió este sábado en Puerto Príncipe en medio de relativa indiferencia, antes de que lo pudieran juzgar por crímenes de lesa humanidad.

Duvalier murió de un ataque al corazón a los 63 años. (Foto: Getty Images)

En la primera reacción oficial, el presidente haitiano, Michel Martelly, dijo que se sentía “triste” por la muerte de Duvalier y dio sus condolencias “a su familia, parientes y sus partidarios en todo el país”. Varias horas después de su muerte, ningún funcionario había emitido opinión por la noticia.

La organización de derechos humanos Human Rights Watch, lamentó este sábado que la justicia haitiana no haya podido juzgar a Baby Doc antes de su muerte.”

“Esta muerte priva a los haitianos de lo que podría ser el juicio más importante por los derechos humanos en la historia del país.”

Jean-Claude Duvalier, de 63 años, sus abogados recalcaban regularmente su frágil salud, vivía retirado en una zona lujosa de Puerto Príncipe desde su regreso al país en 2011.

Lo apodaron “Baby Doc”, después de heredar el poder de su padre François Duvalier en 1971, a la edad de 19 años. Entonces se declaró presidente vitalicio, antes de ser derrocado en 1986 por un levantamiento popular apoyado por la comunidad internacional.

Al igual que su padre, Jean-Claude gobernó su país con mano de hierro, silenciando a la oposición, arrestando a los disidentes apoyándose en la milicia paramilitar de los “Tonton Macoute”.

Jean-Claude Duvalier regresó a Haití en 2011, después de 25 años de exilio en Francia. Acogido con beneplácito por muchos partidarios nostálgicos, dijo que regresaba para “ayudar al pueblo haitiano.”

Desde su regreso, se presentaron muchas quejas en su contra por detención ilegal, tortura, encarcelamiento y exilio forzado de sus oponentes, pero también malversación de fondos durante sus quince años al frente del país más pobre de América.

En enero de 2012, un juez ordenó su enjuiciamiento ante un tribunal penal por malversación de fondos, pero ningún juicio por crímenes de lesa humanidad, estimando que los hechos habían prescrito.

La decisión provocó la indignación de organizaciones de defensa de derechos humanos y de las víctimas que ya habían apelado. En febrero de este año, consiguieron su primera victoria, consiguiendo de la justicia haitiana la apertura de una nueva investigación.

Un juez haitiano consideró que los “actos del Sr. Duvalier constituyen crímenes de lesa humanidad y son, por naturaleza ininterrumpidos, imprescriptibles”. Juzgó que existían “serios indicios relativos a la participación indirecta y de responsabilidad penal de Jean-Claude Duvalier.”

En concreto, el tribunal designó un nuevo juez para recopilar nueva información de los demandantes y de interrogar a los ex funcionarios del régimen.

A raíz de esta investigación, se debía tomar la decisión de procesar o no al ex dictador.

Los abogados de Jean-Claude Duvalier denunciaron que era una “monstruosidad jurídica” y llevaron una apelación ante el Tribunal Supremo para oponerse a la apertura de esta nueva investigación.

Después de varias negativas de comparecencia, Jean-Claude Duvalier se presentó por primera vez en el Tribunal de Apelación de Puerto Príncipe en febrero de 2013. Recibió aplausos de sus partidarios reunidos en la sala de audiencia, al afirmar “haber hecho todo lo posible por garantizar una vida digna a (sus) compatriotas”, durante sus años en el poder.

“Cuando volví, encontré un país colapsado y plagado de corrupción (…) Ahora es mi turno preguntar: ¿Qué hicieron de mi país?, exclamó.