El pH de los océanos aumentó en promedio un 26% en los últimos 200 años, al absorber más de la cuarta parte del CO2 emitido por la actividad humana, un fenómeno que va a continuar, según un informe publicado el miércoles en Seúl.

Estrellas de mar. (Foto: Wikipedia)

Treinta investigadores, con el mandato de la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB), revisaron cientos de estudios sobre este fenómeno para preparar un resumen presentado en Pyeongchang (Corea del Sur), con motivo de la XII reunión de la CDB, la convención de la ONU que regula la protección de la biodiversidad.

El informe pone de relieve la gravedad del problema, su velocidad no tiene precedentes, sus diversos efectos y el hecho de que continuará en las próximas décadas.

“Ahora es inevitable que los próximos 50 a 100 años, las emisiones antropogénicas de dióxido de carbono aumentarán aún más la acidez de los océanos hasta niveles que tendrán impactos masivos, en su mayoría negativos, en los organismos y ecosistemas marinos, así como en los bienes y servicios que proveen”, escriben los científicos.

La acidez de los océanos varía naturalmente en el curso del día, las estaciones, tanto a nivel local y regional, y también en función de la profundidad del agua, especifican, antes de advertir que los “ecosistemas y los hábitats costeros sufren una mayor variabilidad que los de alta mar.”

Los trabajos demostraron que la fertilización de algunas especies es muy sensible a la acidificación del océano, y otros son más tolerantes.

Los corales, moluscos y equinodermos (estrellas de mar, erizos y pepinos, etc.) se ven especialmente afectados por este cambio que reduce su ritmo de crecimiento y su supervivencia. Algunas algas y micro algas en cambio se pueden beneficiar, como algunos tipos de fitoplancton.

El informe también destaca los impactos socioeconómicos ya visibles en algunas regiones del mundo: en la acuacultura en el noroeste de Estados Unidos o en el cultivo de ostras.

Los riesgos para los arrecifes de coral del trópico son también “una gran preocupación debido a los medios de subsistencia de cerca de 400 millones de personas que dependen de estos hábitats”, argumentan.

Por último, al tiempo que afirman que los impactos de la acidificación de los océanos es un campo de estudio aún por descubrir, los investigadores señalan “que sólo una reducción de las emisiones de CO2 permitirá detener este problema.”