Los líderes del movimiento pro-democracia en Hong Kong rechazaron enérgicamente las acusaciones del jefe de gobierno local, de que los manifestantes son manipulados por “fuerzas externas”, en la víspera de las conversaciones que se espera terminen con tres semanas de protestas.

Paraguas, símbolo del movimiento pro democracia, por encima de las carpas de los manifestantes, 20 de octubre 2014. (Foto: AFP/ Nicolas Asfouri)

Al mismo tiempo, los Estados Unidos, objeto de las acusaciones en ese sentido por parte de China, han rechazado cualquier implicación en las manifestaciones de Hong Kong.

El domingo por la noche, en una entrevista con una televisora de Hong Kong, Leung Chung-Ying, aseguró que las “fuerzas externas” avivan la llama del movimiento pro-democracia, que después del 28 de septiembre salieron a las calles decenas de miles de manifestantes, ocupando tres sitios del territorio autónomo bajo dominio chino.

Sin embargo, el Sr. Leung se negó a identificar estas “fuerzas externas”. “No quiero entrar en detalles, pero no es del todo un movimiento interno”, dijo.

Estos comentarios, le acarrearon las burlas de los líderes del movimiento, los manifestantes explicaron que su única motivación es el deseo de libertades democráticas y su insatisfacción con la creciente desigualdad en la ex colonia británica.

“Mis vínculos con el extranjero se limitan a mi teléfono coreano, mi computadora de Estados Unidos y mi Gundam japonés (serie animé cuyos protagonistas son robots). Y por supuesto, todo lo que se hace en China”, bromeó Joshua Wong, uno de los líderes estudiantiles.

El portavoz del Consulado de Estados Unidos en Hong Kong, Scott Robinson, citado por el South China Morning Post, dijo, por su parte, que “lo que sucede en Hong Kong lo hacen los hongkoneses y toda acusación en contra es una cortina de humo”.

El Sr. Leung, a quien el movimiento pro-democracia lo considera como un títere de Pekín, dijo que las protestas estaban ahora “fuera de control”. Hizo un llamado para una “solución pacífica y razonable del problema.”

El número 1 de Hong Kong hizo estas declaraciones tras los nuevos enfrentamientos violentos entre policía y manifestantes, que resultó con 20 heridos en las primeras horas del domingo.

La policía incluso ha criticado a los padres que llevan a sus hijos al lugar de los hechos, calificándolos de “irresponsables, egoístas e imprudentes.”

El gobierno tiene la intención de reunirse con los líderes de los estudiantes el martes. Los observadores esperan que Pekín, que teme al contagio democrático, no haga la más mínima concesión.

Los manifestantes exigen la renuncia de Leung Chun-Ying y la instauración de un verdadero sufragio universal en el territorio autónomo que vio su peor crisis política después de su devolución a China en 1997.

Si China aceptara el principio de sufragio universal para la elección del próximo jefe del ejecutivo en 2017, tiene la intención de mantener el control de las candidaturas.