Un desodorante en forma de caramelo, es el reto de una pequeña confitería búlgara, que lanza su innovación para conquistar el mundo.

Caramelos desodorantes fabricados por la confitería búlgara Alpi, con sede en Asenovgrad (Foto: AFP/ Nikolay Doychinov)

Ventsislav Peychev piensa que su “Deo Perfume Candy” neutralizará los olores corporales y los reemplazaría por un delicado perfume de rosa, por hasta seis horas, dependiendo del peso del consumidor y la cantidad de caramelos que coma.

El fabricante se inspiró en el trabajo de científicos japoneses que demostraron que el geraniol, un componente del aceite de rosa, no se descompone con la digestión y se secreta directamente por la piel.

El geraniol, tiene el mismo efecto que el ajo, con la diferencia de que el olor que da a la piel es agradable.

La idea no es nueva, pues Alpi es la única compañía que la explota, después de  terminar con la producción de un chicle japonés con fundamento en el mismo principio, pero que nunca tuvo mucho éxito.

La pequeña fábrica de Asenovgrad se inició en 2011, con la producción de su primer caramelo perfumado con aceite de rosa. Bulgaria es un importante productor de esta esencia.

La compañía, que disminuyó su producción en algunas variantes como caramelos blandos o sin azúcar, quiere imponer la exportación. Para atraer a la clientela masculina, se ha desarrollado un caramelo perfumado con aceite esencial de lavanda.

Es claro que para sentir los olores secretados por la piel, depende de la concentración y de la presencia de otros olores como el sudor.

El Deo Perfume Candy, se presentó en una feria de inventores en Ginebra en 2011, luego en el Mundial de la Alimentación en octubre en París. Está a punto de entrar en el mercado francés, después de distribuirse en Estados Unidos y en otros países europeos.