Jack Philips, Epoch Times

El ex jefe de seguridad Zhou Yongkang fue expulsado del Partido Comunista Chino (PCCh), según informó el viernes Xinhua.

Zhou Yongkang, ex miembro del Comité Permanente del Politburó, en la sesión de apertura del Congreso Nacional Popular en Pekín, 5 de marzo 2012 (Foto: Liu Jin/ AFP/ Getty Images)

Según Xinhua, Zhou “violó gravemente las normas de disciplina del partido”, frase cuyo significado incluye actos delictivos de una variedad de conducta inmoral.

A menos de una hora del anuncio, la Fiscalía Popular Suprema dijo que ya habían detenido a Zhou Yongkang y haber iniciado una investigación sobre las acusaciones en su contra.

Zhou, fue una de las personas más poderosas de China, fue también uno de los principales culpables de la persecución a Falun Gong, una tradicional práctica espiritual china.

Es el primer funcionario del partido de más alto rango en ser investigado oficialmente

La investigación viola una regla no escrita de que los miembros del Comité Permanente del Politburó, el pequeño grupo de hombres que se encuentran en la cima de la jerarquía del PCCh, no pueden ser arrestados.

Además de servir en el Comité Permanente del 2007 al 2012, Zhou fue parte del aparato jurídico y la seguridad pública del régimen chino por diez años. Su poder era tal que lo describen como la cabeza de un segundo centro de poder en el PCCh compitiendo con la autoridad del Secretario general.

El anuncio se dio después de una semana de rumores en torno al liderazgo del partido. Desde el 25 de julio, tras el retorno de Xi Jinping, de un viaje a Sudamérica, los otros miembros del Comité Permanente no fueron vistos en público.

Algunos informes circularon la noticia sobre el lugar donde se encontraba: Beidahe, la localidad turística costera de veraneo del liderazgo, junto con otros influyentes líderes retirados del PCCh, para discutir el caso de Zhou.

“Los miembros del Comité Permanente deben ponerse de acuerdo para cuando dar el anuncio formal”, dijo Heng He, experto en China y columnista de Epoch Times, en entrevista telefónica. “Tenían que tomar una decisión oficial. Después de que sucede algo, todos firman y todos son responsables, para excluir la posibilidad de un chivo expiatorio”.

En los días anteriores a la detención, el ejército chino llevó a cabo ejercicios de dimensiones sin precedentes con el fin, según informes de Heng He, de enviar un mensaje.

“Los ejercicios tenían el objetivo de dar una advertencia a cualquiera que, abiertamente o en secreto, desafiara a Xi Jinping. Querían demostrar quién es el jefe”, dijo Heng He.