China comenzó a trabajar en la construcción de un lanzador espacial para 2030, capaz de poner en órbita cargas más pesadas y llevar seres humanos hasta la Luna, informaron el lunes medios de comunicación estatales.

Larga Marcha 2D lanzando el satélite VRSS-1 (Foto: Wikipedia)

El nuevo cohete, llamado Larga Marcha 9, tendrá una capacidad de carga (carga útil máxima) de 130 toneladas en órbita baja de la Tierra, en comparación con los 10 a 20 toneladas que pueden lanzar las diferentes versiones de Ariane 5.

“Nuestros lanzadores actuales, incluso el Larga Marcha 5, su primer lanzamiento será en breve, pueden servir para las actividades espaciales planeadas para la próxima década, pero su capacidad no es suficiente para programas nacionales a largo plazo”, dijo Li Tongyu, experto citado este lunes por el diario China Daily.

El larga marcha 9, tendrá de 8 a 9 metros de diámetro y un peso mínimo de 3,000 toneladas al despegar, precisó. Se diseñará un nuevo motor para proporcionar al cohete el impulso necesario.

El futuro cohete chino, se comparará, con una década de diferencia, con el Space Launch System (SLS), se sabe que el próximo lanzamiento de la NASA debe realizar su primer vuelo, a más tardar, a finales de 2018.

El lanzador estadounidense, que podría enviar una nave tripulada a Marte en 2030, también proporcionará una capacidad de lanzamiento de 130 toneladas.

El anuncio de la construcción del Larga Marcha 9, se produce una semana después de la decisión de los ministros europeos del espacio de construir el Ariane 6, nuevo cohete que permitiría a Europa resistir la feroz competencia en el lanzamiento de satélites.

China gasta miles de millones de dólares en la conquista del espacio, visto como símbolo de nuevo poder del país bajo el partido comunista en el poder.

Entre los ambiciosos objetivos de Pekín figuran enviar una sonda a Marte, alrededor del año 2020, la realización de una estación espacial permanente hacia 2022, así como enviar un hombre a la Luna, después de 2025.