El estado judío sólo autorizó a un poco más de 500 cristianos de Gaza, a abandonar el enclave palestino para asistir a la misa de gallo en la iglesia de la Natividad en la ocupada Cisjordania.

Niño cristiano palestino, agita una bandera palestina, en un oficio antes de Navidad en una iglesia de Gaza, 22 de diciembre 2014. (Foto: AFP/ Mohammed Abed)

En Gaza, los adultos hicieron todo lo posible para que los niños tengan su fiesta, a pesar de la reciente guerra, sus muertos y los daños. Las calles llevan aún cicatrices de una guerra que ha matado a más de 2,000 habitantes de Gaza, la mayoría civiles.

La gran mayoría de los 3,500 cristianos de Gaza tendrán que estar contentos, a pesar de no haber obtenido el papelito que les habría permitido trasladarse unos pocos kilómetros que los separan de Belem.

Tendrán que rezar por el fin del fundamentalismo y los ataques contra los cristianos. En febrero, hombres no identificados dejaron una carga explosiva cerca de la iglesia de la Sagrada Familia en la ciudad de Gaza.