Las aves migratorias se turnan para ir a la cabeza de la formación en V, que es la menos agotadora, revela un estudio este lunes.

Ibis eremita (Foto: Wikipedia)

La investigación realizada por un equipo internacional dirigido por ornitólogos de la Universidad de Oxford, Reino Unido, es la primera en demostrar que hay cooperación recíproca entre las aves, después de la de los vampiros que comparten su sangre para conservar con vida a otros murciélagos que no son sus descendientes.

Los investigadores estudiaron a 14 ibis (Geronticus eremita) en su migración de Salzburgo, Austria, a Orbetello en Italia, para esto les pusieron registradores de datos que permitían seguir todos sus movimientos.

Descubrieron que cada ave cambiaba de posición con frecuencia en la formación de vuelo con dos a doce ibis.

En total, cada ave pasaba un promedio del 32% del tiempo en beneficiarse de la corriente ascendente, producida por el aleteo de las alas de los que se encontraban al frente, y una proporción igual de vuelo para dirigir la formación, dicen los investigadores en su trabajo que aparece en las Actas de la Academia Americana de Ciencias (PNAS).

La migración es un alto riesgo para las aves, dicen los autores que citan investigaciones anteriores que dicen que hasta un 35% de las aves jóvenes pueden morir de agotamiento durante su primera migración.

Volar en formación ayuda a ahorrar energía vital, continúan los científicos, indicando que los gansos pueden ahorrar del 10 al 14% de sus esfuerzos volando detrás de otras aves.

“Nuestro estudio muestra que la clave de este comportamiento de cooperación mutua es muy simple. Los ibis viajan a menudo en parejas por turnos para beneficiarse de la corriente ascendente producida por el primero”, dice Bernhard Voelkl del Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford, uno de los principales autores del estudio.

“Encontramos que ambos ahorran cada uno una cantidad equivalente de energía”, añadió.

“Volar de esta manera en formaciones más grandes permite reducir aún más la fatiga de cada miembro, pero son menos estables cuando la forman una mayor cantidad de aves”, señala el profesor Voelkl.