En un callejón sin salida del muy elegante barrio de Kensington y Chelsea, Londres, una propietaria pintó la fachada de su casa con rayas rojas, en represalia contra sus vecinos que le impidieron hacer cambios enormes a su casa.

Foto tomada el 15 de abril 2015 de una casa pintada con rayas rojas, en una calle del elegante barrio de Kensington y Chelsea, Londres. (Foto: AFP/ Leon Neal)

El retoque en la fachada no dejó de provocar reacciones de los mismos vecinos, muy apegados a su elegante calle.

“Es muy, muy vistosa. Sin sonar pretenciosa, no está a tono con Kensington”, se quejó Saskia Moyle, de 18 años, que vive con su padre enfrente de esta casa, según el periódico The Gardian.

“Creo que es una monstruosidad de mal gusto”, dijo.

“Es espantoso, absolutamente espantoso”, respondió otro vecino, quien no dio su nombre al diario Daily Telegraph.

Según los residentes, la iniciativa es nada menos que una represalia de la dueña de la propiedad de lujo, que tiene un valor de millones de libras.

Ella vive en Suiza, quería destruir la casa para remplazarla por una enorme “casa iceberg”, es decir, con varios sótanos. Pero sus vecinos lucharon con éxito contra el proyecto, por temor a los daños causados por los trabajos.

Los trabajos de expansión en el sótano de las casas se han multiplicado en los últimos años en Londres, sus habitantes ricos quieren dotarlos de piscinas, cines, gimnasios o garajes para automóviles de lujo.

En varios distritos, terminó por enfurecer a los demás habitantes, por la perturbación que causa a su vida cotidiana el ruido, el polvo y las restricciones para estacionarse que provocan los trabajos durante varios meses, incluso años.

Por ahora, sólo en Kensington y Chelsea se tomaron medidas contra esos enormes sótanos, desde finales de 2014 se prohíbe la construcción de más de un nivel.