Este lunes, los científicos anunciaron haber descubierto un paso clave en la fabricación de opiáceos como la morfina, a partir de levadura y sin amapola. Pero, al mismo tiempo se sienten preocupados por el impacto del descubrimiento en el narcotráfico.

Amapola silvestre. (Foto: Wikipedia)


A partir de levadura modificada genéticamente y azúcar, cualquier persona con un conocimiento básico de biología podría “producir” en su casa morfina, han advertido otros especialistas.

El estudio que se publicó en la revista Nature Chemical Biology, biólogos de la Universidad de California en Berkeley explican haber introducido un gen de remolacha en la levadura.

Este gen permite a la levadura transformar la tirosina, un aminoácido derivado del azúcar, en reticulina, el punto de partida para producir morfina, codeína y otras sustancias usadas en medicina como analgésicos.

Ya se conocía la transformación de reticulina en morfina por la levadura. Pero, faltaba la etapa de transformación de la tirosina en reticulina para controlar la producción, sin recurrir al uso de cultivos de amapola.

Los investigadores no producen morfina, pero piensan que una cepa modificada de levadura, capaz de hacerlo, podría estar disponible dentro de dos años.

El propósito de la investigación es obtener analgésicos más baratos y producir menos dependencia que los medicamentos derivados de la amapola.

Pero el equipo de científicos reconoce que el procedimiento podría ser una bendición para los narcotraficantes, y por eso pide leyes más duras.

Otros especialistas, en un artículo publicado en Nature, ponen el dedo en la llaga. Están exigiendo regulaciones más estrictas, el fortalecimiento de la seguridad en los laboratorios y la limitación de las cepas de levadura, para impedir que los narcotraficantes las consigan.

Las cepas también se podrían diseñar de modo que requieran adiciones especiales o condiciones específicas de laboratorio, complicando el trabajo de los delincuentes.