Los animales y los seres humanos se adaptan rápidamente a sus lesiones. Los perros pueden atrapar un frisbee con tres patas rotas. Un hombre con un esguince de tobillo encontrará la manera de caminar.

Robot fabricado por Toyota. (Foto: Wikipedia)

Los robots se han vuelto importantes en ambientes hostiles o remotos, como el espacio, océanos profundos y zonas de desastre, pero siguen siendo frágiles.

Los investigadores, que se inspiraron en los animales, desarrollaron un software capaz de analizar las diferentes posibilidades de funcionamiento a pesar de su deterioro. Guiar al robot a encontrar alternativas, haciéndolos más fuertes, más autónomos y más eficaces.

Los investigadores demostraron la validez de su invención con un robot de seis patas, de 50 centímetros de ancho, que tuvo cinco diferentes daños (no tenía patas o las patas estaban rotas), y un brazo robótico con articulaciones rotas de 14 maneras diferentes.

“Si un robot se daña, el software guía para llevar a cabo las pruebas y rápidamente encontrar algo que lo compense y le permita operar a pesar de los daños sufridos”, dice Jean-Baptiste Mouret de la Universidad Pierre y Marie Curie en París, uno de los autores del estudio.

“El robot trata toda posible solución. Si no funciona, es lo suficientemente inteligente para excluirlo y probar otra”, explica Antoine Cully, también de la Universidad Pierre y Marie Curie y coautor del estudio.

“Después de un terremoto, se podría enviar robots, porque los equipos de rescate, de hecho, no van a rescatar a los robots descompuestos. Deben concentrarse en los heridos”, dice Mouret.

Más cerca de nosotros: “este descubrimiento también hace rentable la creación de asistentes personales robóticos, que podrían seguir funcionando aunque alguna pieza esté descompuesta”, dijo Jeff Clune de la Universidad de Wyoming, otro autor del estudio.