Este lunes, por primera vez en dieciséis años, la capital chilena se encuentra en “emergencia ambiental”, debido a un pico de contaminación atmosférica, una medida que paralizaría el 40% de la flota de automóviles de Santiago, mientras se desarrolla la Copa América 2005 de Fútbol.

Santiago casi desaparece en el smog, 21 de junio 2015. (Foto: Agencia Uno/ Rodrigo Sáenz)

“Mañana emergencia ambiental”, anunció en su cuenta de Twitter el intendente de Santiago, Claudio Orrego, después de tres días consecutivos de “pre-alerta ambiental” debido a los niveles críticos de contaminación.

El estado de alerta ambiental es la medida más alta prevista por la legislación chilena, cuando los niveles de contaminación superen el nivel 500 de partículas finas PM2.5 (con diámetro inferior a 2.5 micras).

La medida, la primera de este tipo desde 1999, paraliza al 40% de la flota de coches en Santiago y más de 3,000 empresas y otras fuentes de contaminación de la capital chilena, que tiene 6.7 millones de habitantes.

Algunas de las medidas adoptadas por las autoridades son la suspensión de las clases de educación física en todas las escuelas de Santiago, y la puesta en marcha de carriles exclusivos de tránsito para el transporte público.

La situación geográfica de la capital chilena, encajada entra varias colinas, perturba la renovación de aire, fenómeno al que se agregó en los últimos días, la escasez de lluvias y las altas temperaturas de la temporada.

Los altos niveles de contaminación se producen cuando tiene lugar la Copa América, y Santiago es la principal ciudad de acogida.

El domingo, mientras los índices de contaminación fueron críticos, se realizó en Santiago el encuentro entre Brasil y Venezuela (2.1).

El lunes y el martes, no está previsto ningún partido, aunque la mayoría de las selecciones participantes se encuentran en la capital chilena.

La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), sin embargo establece que no se suspenderá ningún partido de la competencia debido a la contaminación.