Los platelmintos desarrollan un sorprendente mecanismo de auto-fecundación en ausencia de pareja, se inyecta su propio esperma en la cabeza, según un estudio publicado el miércoles en la revista de la Sociedad Real Británica.

Platelminto (Foto: Royal Society)

Para la mayoría de los animales, el celibato es sinónimo de ausencia de descendientes. No para las tenias. Si se mantienen lejos de parejas potenciales, estos parásitos hermafroditas son capaces de inyectar su propio esperma picándose con su pene en forma de aguja, descubrieron investigadores de la Universidad de Basilea en Suiza y la Universidad Bielefeld en Alemania.

Por lo general, los gusanos usan su pene para picar a otro gusano e inyectarle su esperma a través de la piel, llamada inseminación hipodérmica. La pareja posee ambos órganos reproductores masculino y femenino, se aparean pasando por un rito amoroso en forma de combate: los dos quieren tomar el papel de padre y buscan tocar al otro primero.

Pero si están aislados, los gusanos se inyectan su propio esperma en la parte anterior del cuerpo, e incluso prefieren picarse la cabeza. Los espermatozoides migran hacia los huevos, según el estudio.

Los investigadores señalan que los gusanos no utilizan la auto-fecundación en ausencia prolongada de oportunidades de acoplarse, y causa la disminución en la producción de recién nacidos y la supervivencia de las crías.

El acoplamiento de dos individuos distintos sigue siendo el sistema de reproducción preferido por la especie, pero puede ser una forma de garantizar la reproducción en condiciones ambientales adversas, concluyeron los científicos.