Durante 16 años en China, decenas de millones de personas inocentes han sufrido una brutal persecución, que incluye la detención, la tortura, el despido del trabajo, el lavado del cerebro, y la extracción de órganos de los practicantes para venderlos y traficar con ellos. Fue el 20 de julio de 1999, cuando Jiang Zemin, entonces líder del Partido Comunista Chino (PCCh), movilizó a todos los niveles del Estado para erradicar a Falun Gong y eliminar a sus practicantes.

Practicantes de Falun Gong en Washington el 16 de julio de 2015,, pidiendo que Jiang Zemin sea llevado ante la justicia. (Foto: Larry Dye/Epoch Times)

Falun Gong (o Falun Dafa) es una disciplina que enseña los principios de Verdad, Compasión y Tolerancia, y fue puesta a disposición del público en 1992 en China. De acuerdo con el gobierno había cerca de 100 millones de practicantes en China, incluyendo muchos miembros de alto nivel del PCCh. Jiang Zemin comenzó la persecución contra Falun Gong porque sus enseñanzas tienen relación con la gloriosa cultura antigua china, nada que ver con la ideología marxista profesada por el régimen.

De hecho, Jiang temía perder el poder al ver la gran cantidad de practicantes de Falun Gong, superior a los afiliados al partido comunista, una amenaza para su supervivencia en la escena política. Él decidió erradicar la práctica, de manera autónoma, sin el consenso de los otros miembros del Comité Permanente del Politburó del PCCh, el máximo órgano político en China.

Para Jiang, “ningún medio era excesivo” en el asunto de Falun Gong y “los muertos se cuentan como suicidios”, según algunos funcionarios del PCCh que desertaron. Jiang también estableció la Oficina 610, órgano extralegal del Estado con el objetivo de difamar la reputación de los practicantes, arruinarlos económicamente y destruirlos físicamente.

La brutalidad de la persecución alcanzó su punto máximo con la extracción forzada de órganos. En 2006, el abogado de derechos humanos David Matas y el ex Secretario de Estado canadiense David Kilgour, llevaron a cabo una investigación independiente que demostró que el personal militar y el de salud en las cárceles y hospitales de China extirpan a la fuerza los órganos de los practicantes de Falun Gong todavía vivos con fines de lucro. Según su informe, entre 2000 y 2005 casi 41,500 practicantes murieron a causa de esto, pero la cifra real podría ser mucho mayor.

Resistencia Pacífica

Dieciséis años después del inicio de la persecución, los practicantes de Falun Gong fuera de China siguen exponiendo la verdad sobre la brutal persecución. Vigilias con velas, actividades públicas, manifestaciones pacíficas frente a las embajadas y consulados chinos, eventos con el apoyo de políticos, son las actividades más comunes para sensibilizar a la gente. Incluso en China, a pesar de la férrea represión, los practicantes se las ingenian para exponer pancartas y se han manifestado en público, y hablan con las personas para despertarlas.

Cada vez son más los ciudadanos chinos y también de otras partes del mundo, que denuncian a Jiang por crímenes de lesa humanidad y genocidio, y más de 210 millones de chinos han renunciado al PCCh y a sus organizaciones afiliadas.

El sitio web Minghui.org ofrece información de primera mano sobre Falun Gong, ahí se informó que a finales de mayo se habían presentado 232 denuncias contra Jiang Zemin, hasta el 11 de junio eran casi 4,000, a mediados de julio llegaron a más de 35,000. Ya que los tribunales chinos deben aceptar denuncias por escrito sin poderlas rechazar, como era el caso antes, maestros, ingenieros, pilotos, militares, están denunciando a Jiang. La humanidad está despertando.