Hoy lunes, los mercados financieros experimentaron un día negro recordando los peores días de la crisis de 2008. En las bolsas asiáticas, preocupación creciente en relación a los posibles efectos de la desaceleración china en el crecimiento mundial.

Las bolsas chinas pasaron por el mayor caída de su historia. (Foto: EFE)


El lunes negro en Shanghái, se propagó a Europa y a Wall Street, que cerró en rojo, su índice DJIA perdiendo 3.58%, mientras la Bolsa de Valores electrónica Nasdaq cayó a 3.82%.

En Europa, después del pánico de la tarde, perdió más del 8%, la Bolsa de parís cerró a la baja 5.35%, Frankfurt cayó 4.70%, mientras que Londres cayó 4.67%, Madrid 5.01% y Milán 5.96%.

El Eurostoxx 50 registró un descenso del 5.35%.

China dominó las preocupaciones de los inversores, mientras que los decepcionantes indicadores se vincularon al descenso de la segunda economía mundial, la fábrica del mundo y un mercado muy codiciado.

El crecimiento de China fue de 7.4% el año pasado, su nivel más bajo desde 1990, y cayó de nuevo al 7% los dos primeros trimestres de 2015.

La sorpresiva devaluación del yuan el 11 de agosto, visto como un intento desesperado de las autoridades chinas por impulsar las exportaciones y la actividad económica, no hizo más que avivar la inquietud general, provocando una onda de choque en los mercados financieros.

Después de la crisis financiera de 2008, con las economías estadounidense y europea debilitadas, el mundo espera que China levante el crecimiento mundial.

El país es un mercado importante para los productos manufacturados y cualquier desaceleración de la demanda se siente profundamente más allá de sus fronteras.

En Shanghái, el índice compuesto cerró a la baja en 8.49%, su mayor caída diaria desde febrero de 2007, borrando todas las ganancias desde comienzos de año.

En Tokio, el Nikkei terminó el día a la baja 4.61%, un mínimo en seis meses.

Hong Kong cayó 5.17%, y Sídney 4.09%, su nivel más bajo en dos años.

Pekín anunció el domingo que se invertiría parte de los activos colosales de los gigantescos fondos de pensión chinos en las bolsas locales.

Pero el anuncio no tranquilizó a los inversores chinos (la mayoría accionistas individuales y pequeños), persisten los temores de “burbuja”, la sobrevaluación de los mercados locales desconectados de la economía real.

Para frenar el espectacular colapso de las Bolsas de Valores chinas, Pekín intervino desde finales de junio, los organismos públicos realizan compras masivas de acciones.

Pese a las garantías del gobierno, los inversores chinos temen ahora una retirada prematura de estas medidas de apoyo.

Las materias primas no se libraron: el crudo retrocedió, pasó a menos de 40 dólares el barril, niveles no vistos desde hace seis años.

En el mercado de divisas, el euro subió a 1.1601 dólares, frente al endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos.