El pueblo británico de Bournville decidió acabar con una tradición de 120 años, al permitir la venta de alcohol en su territorio, en un quiosco de periódicos.

Tiendas alrededor de Bournville Green (Foto: geograph.org.uk)

La prohibición de la venta de bebidas alcohólicas en las tiendas se remonta a la fundación de este pueblo en 1890, en el suburbio de Birmingham, por George Cadbury, propietario de la famosa marca de chocolates que era también cuáquero y por ende abstemio.

No hay bares en esta ciudad que hoy tiene 25,000 habitantes, originalmente destinada para albergar a los trabajadores de la fábrica Cadbury.

El dueño del quiosco que se beneficiará con este cambio, Kamal Sharma, dijo que estaba “muy contento” con la decisión que le va a permitir responder a las expectativas de sus clientes y salvar su tienda abierta ahí desde hace siete años.

“Traté de diversificar vendiendo frutas y verduras, pero nadie las compraba”, le dijo al Birmingham Mail. Sus clientes preferían comprar cerveza o una botella de vino.

Antes que él, grandes cadenas de tiendas trataron de enfrentar la resistencia de la municipalidad.

El concejal local Rob Sealey, lamentó la “catastrófica” decisión que va “en contra de una historia de 120 años”.

Lynda Clinton, concejal municipal de Birmingham, confirmó que surgieron inquietudes “de conductas antisociales, crímenes y desorden” y el impacto potencial en “la singularidad de Bournville”.

Pero la policía no tuvo objeciones y los habitantes que asistieron a la reunión en la que se examinó la petición del Sr. Sharma se expresaron en su mayoría a favor, agregó.