Barcos de madera a la deriva, esqueletos como única tripulación, inscripciones en coreano, Japón intenta desentrañar el misterio de los barcos fantasma aparecidos frente a sus costas.

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Rescate de un barco fantasma en el puerto de Wajima, en la prefectura de Ishikawa el 21 de noviembre de 2015. (Foto: AFP)

Desde octubre, la guardia costera vio al menos 14 barcos hundidos en el Mar de Japón (Mar del Este para los coreanos), con más de dos docenas de cuerpos en estado de descomposición a bordo.

La única pista, algunos barcos llevan caracteres en coreano que se relacionan con Corea del Norte.

Una fuente confirmó el jueves el descubrimiento de un naufragio cerca de la isla de Sado. En el casco, de nuevo inscripciones en coreano, y al interior una mochila con una insignia en una foto de Kim Jong-Il, el difunto padre del dirigente norcoreano Kim Jong-Un, dijo un portavoz de la guardia costera, Hiromasa Suzuki.

No es la primera vez que la guardia costera hace tales descubrimientos. En los últimos cinco años, se identificaron 250 incidentes relacionados con barcos.

Sin embargo, hay muchos casos recientes en un periodo corto de tiempo.

Medios de comunicación japoneses, ávidos de todo lo que se refiere a Corea del Norte, vecino hostil e impredecible, de inmediato se ocuparon de la situación y enviaron reporteros para investigar el misterio.

Las relaciones de Tokio y Pyongyang están marcadas por la sospecha. Entre los años 1970 y 1980, Corea del Norte secuestró a ciudadanos japoneses para enseñar a los espías el idioma y las costumbres niponas. Aunque ha reconocido algunos secuestros, el destino de muchos es desconocido, y el tema sigue siendo muy sensible en Japón.

Al igual que muchos países, Japón también está preocupado por la investigación nuclear de los norcoreanos.

Una de las hipótesis es que estas personas tratan de escapar del severo régimen comunista, lo que es poco probable porque la gran mayoría de refugiados escapan por China para ir luego a Corea del Sur. Las evasiones por mar son raras.

Los expertos se inclinan más por la pista de pescadores perdidos, en un país que sufre de desnutrición, tratando de ampliar esta actividad económica y abastecerse de alimentos.

Casi todos los pescadores norcoreanos pertenecen a organizaciones gubernamentales o militares, que los presionan con la búsqueda de mayores capturas en aguas costeras cada vez más lejanas.

Los barcos son viejos y mal equipados, en caso de problemas mecánicos o de otro tipo, en alta mar, son muy vulnerables. En estas circunstancias, encuentran una muerte segura, sin combustible ni alimentos.