Su precio es de 39,000 euros, no se puede lavar, pero brilla con LED integrado en la tela y sus detectores electrónicos de movimiento. Una empresa de Mulhouse, ciudad alsaciana al este de Francia, dio a conocer esta semana un “vestido luminiscente” único en el mundo.

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Presentación del “vestido luminiscente” en Mulhouse, 3 de marzo 2016. (AFP/ Sebastien Bozon)

Unas 200 personas asistieron a la presentación de este costoso vestido de color azul oscuro, decorado con motivos dorados, acentuado con líneas luminosas.

Spinale Design, la compañía que diseñó este traje, no pretende vender mucho, sino más bien “demostrar su experiencia”, dice Romain Spinali, el responsable de la innovación.

Cuando está colgado en la percha, o está inmóvil la persona que lo lleva puesto, el vestido se ve “normal”, no se enciende.

Tan pronto comienza a moverse, o incluso si se acerca a menos de 15 cm, cinco chips electrónicos ocultos en las costuras detectan el movimiento, a través de la energía “capacitiva” del cuerpo, enciende algunos de los 100 minúsculos LED (0.2 mm) dispersos en toda la tela.

Esta tecnología se desarrolló en colaboración con la “investigación tecnológica” de la Comisión de la Energía Atómica (CEA) de Grenoble. En la actualidad, se hizo un solo prototipo, pero la compañía dice poder producir cinco… por encargo obviamente.

Con ese costo, el vestido de gala debe tratarse con precaución, ni se lo ocurra mancharlo en un coctel porque no se puede mojar. No se puede lavar, ni en lavadora ni a mano.

Sipinali Design creó gran expectativa en 2015 con la venta de bikinis “conectados”, equipados con un sensor UV, capaces de prevenir por Smartphone a su propietario que debe ponerse protector solar.

“Vendimos un millar en menos de un año, pero teniendo en cuenta la demanda, podríamos vender 1,000 en una semana”, dijo contento el Sr. Spinali.