Un componente de la pintura anti-incrustación utilizado para proteger los cascos de los barcos altera el equilibrio hormonal de los caracoles de mar, hermafroditas, y corren el riesgo de infertilidad, según un estudio de la Universidad Nacional de Colombia.

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Además de a los caracoles, la pintura de los barcos también afecta a las ostras y moluscos, según los científicos. (Foto: AFP)

“Se ha comprobado el efecto contaminante de estas pinturas en el medio ambiente marino costero debido a una malformación que afecta a las hembras de la especia Nucella lapillus (caracol)”, dijo la universidad en el comunicado de este estudio efectuado por su anexo de la costa del Caribe.

El tributilestaño (TBT), prohibido por la Organización Marítima Internacional (OMI) desde 2013, altera el comportamiento hormonal del caracol y evita regular su testosterona.

“La anomalía se presenta en su morfología externa, pues superpone caracteres sexuales masculinos: crece un pseudo pene y se desarrolla con un conducto deferente”, según el comunicado de la universidad.

El caracol es hermafrodita, la alteración de sus niveles de testosterona previene el desarrollo de órganos genitales femeninos, lo que limita su capacidad reproductiva e incluso la esterilidad.

Otras especies marinas, como las ostras y moluscos, también se ven afectados por los TBT, que se utilizan para evitar que se adhieran a los cascos de los barcos y que están presentes particularmente en los puertos de Cartagena y Santa Marta, en la costa del Caribe colombiano, según los autores del estudio.

Colombia no respeta la prohibición de la OMI al uso de TBT, lamenta la Universidad Nacional en un comunicado, reclamando “un mecanismo legal que le permita ejercer un control efectivo y proteger esta especie.”

Los investigadores señalan por último que esta contaminación no tiene impacto en la seguridad alimentaria de pescados y mariscos, pero están preocupados por su impacto en los ecosistemas marinos.