El régimen chino declaró el martes haber prolongado su prohibición para la importación de marfil, mientras Pekín está bajo mucha presión para limitar el comercio que conlleva la muerte de miles de elefantes cada año.

338

Objetos de marfil presentados a los medios de comunicación antes de su destrucción el 29 de mayo 2015. (Foto: AFP/ Fred Dufour)

Las importaciones de marfil y sus productos derivados adquiridos con anterioridad a la Convención que entró en vigor en 1975, ahora estarán prohibidas del 20 de marzo de 2016 al 31 de diciembre de 2019, según la Administración Estatal de Silvicultura en su sitio web.

Pekín prolongó hasta la misma fecha las prohibiciones existentes en las importaciones de esculturas de marfil africano adquiridas después de 1975, y todos los trofeos de casa de marfil.

China, es donde el marfil puede ser un símbolo de estatus, se considera la principal fuente de demanda mundial, y los precios pueden alcanzar los 1,100 dólares por kilo. La demanda de marfil en este país ha provocado muchas críticas por parte de organizaciones y personalidades en el extranjero.

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Salvajes (CITES, por sus siglas en inglés) prohibió todo el comercio internacional de marfil en 1989.

Sin embargo, algunas organizaciones hacen hincapié en que el comercio legal de marfil puede servir de pantalla para las importaciones clandestinas, por eso hacen un llamado a la prohibición total de ventas.

Las Asociaciones de defensa de la fauna silvestre estiman en 20,000 el número de elefantes muertos para obtener marfil en 2015, una cantidad comparable con la de años anteriores.

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), sólo hay unos 470,000 ejemplares vivos en este momento.