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Disfrazado como samurái, de kimono y con el Chonmage, (característico corte de cabello samurái), el misionero italiano Giovanni Battista Sidotti, predicaba en las tierras de una pequeña isla durante el año 1708, desafiando una región hostil a su credo cristiano.

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Fotografía tomada en el año 2014 muestra unos huesos humanos desenterrados en Tokio. Los investigadores creen que los restos que datan del siglo XVIII, pertenecen al misionero italiano Giovanni Battista Sidotti. | AFP-JIJI

Rápidamente fue capturado por las autoridades, que vieron la fe del extranjero como una amenaza para la identidad nacional. Se le encarceló en una prisión para cristianos, donde la tortura era rutinaria.

Más de 300 años después, utilizando el análisis de ADN, los investigadores confirmaron que los restos humanos desenterrados en un sitio de construcción de Tokio podrían ciertamente pertenecer a los de Sidotti – declarando que podían avalar los relatos históricos que lo relacionan.

Los historiadores dicen que Sidotti ayudó a formar la opinión que del Mundo Occidental tiene Japón, después de haber ganado El Erudito Sobresaliente de la Nación, premio de la época. Pero cayó en desgracia tras negarse a renunciar a su fe, y tanto sus últimos días como su muerte siguen rodeados de misterio.

Los misioneros cristianos hicieron incursiones agresivas en Japón durante los siglos XVI y XVII, ganando adeptos entre los plebeyos e incluso entre poderosos caudillos.

Pero el temor anticipado de la guardia sobre el colonialismo europeo impulsó una brutal represión mucho antes del arribo de Sidotti.

Tres conjuntos de huesos fueron desenterrados el 24 de julio del año 2014 en un terreno que ahora forma parte del estacionamiento de un lujoso complejo de condominios, el cual fue, en su momento, la prisión -la Kirishitan Yashiki (Mansión Cristiana). El único recuerdo de la prisión en la actualidad es una piedra conmemorativa que marca el lugar.

Los investigadores del Museo Nacional de la Naturaleza y de la Ciencia, localizado cerca de Tokio, limpiaron los fragmentos óseos antes de armar las piezas como un rompecabezas humano, un proceso bastante laborioso que duró más de seis meses.

Kenichi Shinoda, el jefe del área de antropología del museo, analizó el ADN de una muestra extraída de un diente y concluyó que uno de los restos tenía la misma estructura genética de los italianos de la actualidad.

Los registros históricos japoneses muestran que solamente dos misioneros italianos fueron retenidos en el sitio, Sidotti y Giuseppe Chiara.

Éste último fue el modelo guía para el Sacerdote Portugués, personaje principal de la novela “El Silencio” del escritor Shusaku Endo, la cual se encuentra en proceso de filmación por el director cinematográfico Martin Scorsese.

Los registros indican que Chiara fue cremado luego de fallecer a sus 84 años de edad, lo cual apunta a que los restos desenterrados podrían ciertamente ser los de Sidotti, quien tenía 47 años de edad al momento de su muerte en el año 1714, dijeron los investigadores.

Mientras se encontraban encarcelados, atormentaron a japoneses cristianos y misioneros extranjeros bajo el requerimiento de renunciar a la religión prohibida, y muchos de ellos lo hicieron bajo coacción.

Al mismo tiempo que le temían a la religión extranjera, los funcionarios japoneses ansiaban el conocimiento y las investigaciones científicas de occidente, que eran muy difíciles de conseguir bajo la Política Oficial de Reclusión Nacional que comenzó a regir a partir del año 1639.

Los expertos dicen que, como parte de los interrogatorios, Sidotti fue cuestionado por los eruditos de la escuela del confucianismo más destacados de Japón, y que éstos desarrollaron un gran respeto por el Sacerdote Católico Romano debido a sus conocimientos en geografía, idiomas y en asuntos internacionales.

Se dice que el famoso erudito Hakuseki Arai, intentó ayudar a Sidotti, pero que el sacerdote fue enviado a la mazmorra en medio de acusaciones de haber bautizado a una pareja japonesa al servicio de su deber.

El italiano falleció en prisión, pero no está clara la manera en la que murió, declararon los investigadores.

Los relatos históricos, incluyendo los escritos por el erudito japonés Kotonobu Mamiya aproximadamente un siglo más tarde, mencionan que, por el contrario, a Sidotti le fue otorgado cierto respeto y se le trató mucho mejor que a los demás prisioneros -incluso en la muerte.

Los investigadores declaran que todo está respaldado por evidencia obtenida de los restos.

“Su cuerpo fue colocado en un ataúd plano, uno lujoso por lo que pude notar en las abrazaderas”, declaró Akio Tanigawa, profesor de arqueología en la Universidad Waseda de Tokio, e investigador principal de los restos, refiriéndose a piezas del ataúd encontradas con los restos.

“Las personas no enterraban los cuerpos de esta manera”, enfatizó Tanigawa, sugiriendo que a Sidotti probablemente se le había enterrado de “manera cristiana”.

Declaró que, durante el siglo XVIII en Tokio, en aquel entonces conocido como Edo, a las personas se les enterraba posicionando su cuerpo de manera tal, que el cuerpo quedara sentado dentro de una pequeña maceta.

Los dos juegos de restos óseos desenterrados junto a los de Sidotti, podrían ser los de la pareja japonesa, Chosuke y Haru, declararon los investigadores, debido a que uno de los cuerpos fue encontrado en una pequeña maceta.

El misionario tuvo un gran impacto en Japón, enfatizó Tanigawa, citando los libros de Arai. Asesor de los gobernantes de la época; Arai escribió un estudio sobre el mundo Occidental en el cual Sidotti es citado como fuente clave.

“El conocimiento compartido por Sidotti seguramente cambió la opinión de Japón sobre el mundo”, declaró el Profesor Tanigawa.

Fuente: http://www.japantimes.co.jp/news/2016/06/07/national/italian-priest-imprisoned-18th-century-may-influential-japans-development/#.V2MLBdVriM_