Los ríos de Asia, América Latina y África están cada vez más contaminados, amenazando directamente la salud de más de 300 millones de personas e indirectamente la producción de alimentos en muchos países, advierte un informe que la ONU publicó el martes.

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El río Ganges en India, uno de los más contaminados de Asia. (Foto: Difundir)

“La cantidad, cada vez más importante, de aguas residuales arrojadas en las aguas superficiales es muy preocupante”, dijo en un comunicado Jacqueline McGlade, científica responsable del Programa Medioambiental de las Naciones Unidas (PNUMA). “El acceso a agua de calidad es esencial para la salud y el desarrollo, una y otro están en peligro si no detenemos esta contaminación”, agregó el experto.

De acuerdo con este nuevo informe del PNUMA, unos 320 millones de personas están directamente amenazados por agentes patógenos responsables de enfermedades como el cólera o la fiebre tifoidea: 164 millones en África, 134 millones en Asia y 25 millones de América Latina.

Esta contaminación por patógenos, que aumentan principalmente por la descarga de aguas residuales sin tratar en aguas superficiales, afecta a casi la mitad de ríos de Asia, una cuarta parte en América Latina y del 10 al 25% en África.

Esta situación es un problema porque gran parte de la población de estas regiones – hasta un 90% en ciertos países – recurre a las aguas superficiales para satisfacer sus necesidades de agua.

Unos 3.4 millones de personas mueren cada año por enfermedades asociadas con agentes patógenos que se encuentran en el agua, como el cólera, la fiebre tifoidea, ciertas hepatitis, la polio, la diarrea aguda, etc., según el PNUMA.

El vertido de aguas residuales no es la única fuente de contaminación, según el informe. Se destaca la contaminación orgánica, que disminuye el oxígeno en el agua debido a la descomposición de sustancias de origen humano o industrial. También el aumento de la salinidad por actividades mineras y agrícolas, y el aumento de descargas con fosfatos presentes en abonos y pesticidas.

La contaminación orgánica es una amenaza para la fauna marina, una alta salinidad reduce el rendimiento de los cultivos para los campesinos más pobres del mundo que usan esas aguas para riego, y las descargas de fosfato facilitan el desarrollo de algunas plantas en detrimento de otras.

Afortunadamente, no es demasiado tarde para revertir la tendencia, según el PNUMA.

“Es posible comenzar a restaurar el estado de los ríos que están muy contaminados y  es posible evitar que se contaminen más ríos”, sugiere Jacqueline McGlade.

Sistemas de control de calidad de aguas, tratamiento de aguas residuales, el uso de humedales como filtros, etc. “Tenemos las herramientas para hacer frente al problema y “es el momento de utilizarlos para luchar contra lo que se está convirtiendo en una de las mayores amenazas para la salud y el desarrollo en todo el mundo”, concluyó la experta.