Haití enfrenta una preocupante crisis humanitaria, que requiere una “gran reacción” de la comunidad internacional, según la ONU, después del paso la semana pasada del devastador huracán Matthew, que dejó al menos 372 muertos.

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Haití después de Matthew (Foto: Reuters)

En total, más de 175,500 personas se quedan en refugios temporales. Las autoridades calculan que hay cuatro desaparecidos y 246 heridos.

El departamento de Grande Anse, que el huracán atravesó directamente, es el más afectado con 198 muertos, 97 heridos y 99,400 personas en albergues temporales.

Al menos un millón 400 mil personas necesitan ayuda de emergencia, más de 300 escuelas sufrieron daños mientras que los cultivos y reservas alimentarias fueron destruidas, señaló este lunes, Ban-Ki-Moon, Secretario General de la ONU.

Las Naciones Unidas lanzaron un llamado de emergencia para recaudar 120 millones de dólares para cubrir las necesidades del país, el más pobre del Caribe durante 3 meses.

Haití comenzó el domingo un duelo nacional de tres días, con el temor de enfrentarse de nuevo al cólera.

Desde octubre 2010, la epidemia causó la muerte de 10,000 personas e, incluso antes del paso de Matthew, había más de 500 casos cada semana, el país ya enfrentaba la peor epidemia de la historia reciente a nivel mundial.

De acuerdo con el Ministerio del Interior, el 60% de las carreteras del sur sufrieron daños. Los accesos a algunos pueblos siguen siendo solamente a pie.

Sin información precisa de las localidades aisladas, crece la preocupación de la comunidad internacional.

“Incluso antes del ciclón, la zona ya era un terreno fértil para el cólera”, recuerda Jean Ludovic Metenier, vice representante de UNICEF en Haití. “Después del huracán, la situación es evidentemente más que inquietante.”

Ya se envió material de urgencia a la ciudad de Les Cayes, tercera en importancia del país, pero la distribución a los hospitales y centros de salud de las zonas afectadas no es segura.

La espera causa la ira de algunos habitantes de las colinas aisladas: bloquearon varios convoyes humanitarios colocados en varios lugares de la carretera.

El fracaso de la gestión post – terremoto en 2010, cuando sólo una fracción de la ayuda fue recibida por las víctimas, se encuentra en la memoria de las familias afectadas por el huracán, que temen que los olviden de nuevo.

Una mejor distribución de alimentos a la población para protegerse del cólera, de sobrevivir, porque no tienen reservas, es el credo de Mourad Wahba.

“El gran peligro de la ayuda humanitaria sería concentrarse en los centros urbanos del sur, ya que, en ese momento, la gente de las colinas y pequeños pueblos irían a buscar la ayuda a Jérémie y Les Cayes, y jamás dejar estas ciudades”, advirtió el coordinador humanitario de la ONU en Haití.

Para evitar un éxodo rural masivo, las autoridades haitianas van a apoyar a las familias campesinas que perdieron su escasa fuente de ingresos.

El Ministerio de Agricultura anunció que emplearían a los pequeños agricultores para reparar los canales de riego, despejar las vías de acceso y preparar los campos antes de la llegada del invierno.

Este plan de recuperación de la agricultura, cuyo costo se desconoce, prevé también la siguiente distribución de semillas para los cultivos de ciclo corto como las espinacas.