Duoyu Zhong, Epoch Times

Bai Juyi (772-846) fue un famoso poeta chino de los años posteriores al esplendor de la dinastía Tang. Venía de una familia pobre pero culta que, a causa de la guerra, se trasladaba a diferentes lugares.

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(Imagen: Blue Hsiao/ Epoch Times)

Bai pasó el examen imperial a los veintiocho años, trabajó como académico en la Academia Hanlin, lo nombraron funcionario del palacio del año 807 al 815. Más tarde Bai se encontró con una gran dificultad: había creado enemigos en la corte, pero también entre algunos personajes de otros ambientes, sus escritos evidentemente molestaron a algunos. Compuso dos grandes obras por el cese de la guerra y una serie de poemas que criticaban los actos de los administradores, que mostraban el sufrimiento causado al pueblo por la guerra. Después de esos escritos, perdió su trabajo en el palacio.

Aunque el nuevo gobernante lo llamó de nuevo a palacio en el año 819, fue capaz de mantener su rectitud y denunciar la corrupción a través de una serie de documentos. En el 822, alejaron a Bai de la capital.

No obstante su toma de posición, diez años después, se le dio un importante puesto de gobernador en Hangzhou, Suzhou y Henan.

Muchos famosos poemas de Bai los escribió después de su retiro y, en los últimos años de su vida, puso su fe en Buda. En 846, a la edad de 72 años, murió en Luoyang, dejando la disposición de que fuera enterrado en la tumba de un monasterio en una ceremonia modesta, y que no se le confiriera honores póstumos.

Bai Juyi es conocido por su estilo sencillo, directo y fácil de entender de sus versos y su poesía: era fácil para la gente captar el lenguaje que usaba en sus composiciones. Su poesía fluye suavemente, y su estilo se convirtió en una nueva forma literaria esencialmente simple en la historia de la literatura china.

La luna desde el pabellón Penfu en un día de mediados de otoño

El año pasado, el décimo quinto día del octavo mes,

Estaba viendo el riachuelo, en los jardines de albaricoque en Qujiang.

Este año, el décimo quinto día del octavo mes,

Estoy delante del pabellón Penfu.

Mirando al noroeste hacia mi casa;

A veces vi el plenilunio del sureste.

A nadie le importa que el viento soplara ayer;

La gracia de la luz de la luna es la misma con el paso de los años.

 

Sentimientos al mirar la luna

Los tiempos son difíciles, un año de sequía ha vaciado los campos,

Mis hermanos viven fuera, esparcidos de oeste a este.

Ahora, los campos y los jardines apenas se ven después de la batalla,

Las familias extraviadas, dispersas por los caminos.

Ligadas a las sombras, como ocas, divididas en diez mil leguas

O como raíces levantadas por el aire otoñal de septiembre

Nos fijamos en la luna, luego caen las lágrimas

Esta noche, el deseo de volver a casa es

la misma para todos.