Estudiante universitaria vence el temor a la persecución en China

En china, la sola mención de Falun Dafa provoca riesgos enormes

Por Cat Rooney – Epoch Times

SAN FRANCISCO – “Durante dieciséis años, viví con el temor de que me persiguieran por mi fe”, dice Gu Peiqi, 30 años, que creció en China comunista. Su creencia es Falun Dafa, una práctica de la escuela Buda que tiene como objetivo mejorar el cuerpo y la mente. Esta práctica se puede ejercer libremente en casi todo el mundo, excepto en China.

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El 24 de octubre 2016 en San Francisco, Gu Peiqi evocó los valores que su familia le inculcó durante su crianza y cómo sus posibilidades de terminar la universidad se redujeron gradualmente a causa de su fe en Falun Gong, una práctica perseguida en China. (Cat Rooney/ Epoch Times)

Un año antes de ponerse en marcha la persecución, Gu tenía 11 años y adopta Falun Dafa (Falun Gong) con su madre. De acuerdo con un informe oficial, había 70 millones de practicantes en China. Fuentes de Falun Dafa, dicen que la cantidad superaba los 100 millones.

Este sistema de meditación tradicional fomenta altos valores morales, y el libro Zhuan Falun enseña cómo llegar a ser un “hombre verdadero”, cómo cultivar la compasión y la tolerancia.

“Con la lectura de Dafa, siempre encuentro un significado profundo de la vida, del universo en Dafa”, dice. Pero también trata de cómo ser una buena persona y “enfrentar las tribulaciones y problemas de la vida.”

Cuando comenzó la persecución, la televisión totalmente controlada por el partido comunista, inició la difamación contra Falun Gong, Gu no creyó ni una palabra. Los programas inculcaban el miedo y el odio contra Falun Gong, para justificar la brutal persecución.

“Me sorprendió, porque era todo lo contrario de lo que había aprendido con la práctica de Dafa y la lectura del libro Zhuan Falun, que nos dice que hay que ser una buena persona y seguir los principios Zhen-Shan-Ren (Verdad, Benevolencia, Tolerancia).”

Gu y su madre se dispusieron a contrarrestar la difamación, explicando a los demás sus experiencias positivas con esta práctica, pero la iniciativa fue muy arriesgada.

Sin embargo, la joven estudiante logró forjar su camino hacia la libertad espiritual y, elevar la voz para disipar las mentiras en contra de Falun Gong.

La educación, una prioridad para la familia

Para la familia de Gu, la educación era una prioridad.

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Peiqi Gu creció en China, hija única de dos padres amorosos que valoran la educación. (Cat Rooney / Epoch Times)

“Soy hija única. Estaba muy, muy consentida.”

Su madre siempre se levantaba primero a preparar el desayuno. “Es curioso, desde la primaria hasta la secundaria”, explica. Su padre esperaba hasta el último momento antes de despertarla para que durmiera más. Después de desayunar o mientras lo hacía, su madre la peinaba. Su padre le arreglaba la mochila y la ayudaba a ponerse los zapatos y el abrigo.

“Así que… mi padre abría la puerta y salía corriendo a la escuela. Mis padres incluso se cambiaron a un apartamento al lado de mi escuela, hacía sólo cinco minutos a pie para llegar a clase.”

Detenciones y amenazas  

Hasta febrero de 2006, Gu Peiqi se sentía segura, especialmente en la escuela.

“Nunca olvidaré ese día cuando… mi madre y yo fuimos detenidas. “

Gu, su madre y la familia de su tía pasaban sus vacaciones en un hotel.

“Nos detuvieron a seis de nosotros y la policía nos interrogó por separado”, explica.

“Entonces, comprendieron que sólo mi madre y yo practicábamos Falun gong y por eso liberaron a mi tía y a nuestros familiares.”

Las arrestaron porque ella y su mamá distribuían DVD gratis a los comerciantes. Los DVD informaban a la gente de las tácticas de propaganda empleadas por los medios de comunicación controlados por el gobierno, para que la gente odiara Falun Gong.

Madre e hija también explicaban a los gerentes de las tiendas sus experiencias personales, como se convirtieron en personas sanas y habían mejorado por vivir en la Verdad, la Benevolencia y la Tolerancia.

En la comisaría, su madre se negó a decir a la policía de donde había sacado el DVD. “La policía amenazó a mi madre con bloquear mis estudios, con arruinar mi futuro.”

Después de 48 horas en la comisaría, “enviaron a mi madre a un centro de detención, y le pidieron a mi padre que me llevara a casa. La policía… le dijo a mi padre, que no es practicante, que me cuidara, porque (ahora) tenía antecedentes penales. Si reincidía… me iban a detener y me impedirían continuar con mi educación.”

“Es la primera vez que vi a mi padre tan desesperado.”

Las graves amenazas también fueron para mi madre. “Mi mamá incluso pensó en suicidarse, no se perdonaba el hecho de impedirme ir a la escuela.”

Su padre tuvo que prometer a la policía que todo iba a ir bien, y preguntó si podía tomar el lugar de su hija en caso de que fuera a la cárcel. Esperaba con esto que sus estudios no se interrumpieran.

Impacto en la familia

A través de su historia, el régimen comunista siempre ha creado temor, para dividir a los padres de sus hijos, aislar a alguien del resto de su familia.

“La respuesta es feroz si hablamos de Falun Dafa en público, o si no renuncia a su fe cuando las autoridades del régimen comunista lo exigen. Las consecuencias, bien documentadas, incluyen la prisión, privación del sueño, prohibición de ir al baño o bañarse, amenazar con atacar a los familiares”, informa Amnistía Internacional.

“Los malos tratos se traducen en brutales palizas, vigilancia las 24 horas del día, aislamiento, descargas eléctricas, y cientos de otras formas de inhumana tortura”, según Amnistía Internacional.

Por temor a las represalias por parte de las autoridades gubernamentales, los familiares de Gu les dieron la espalda. “Nos abandonaron en la noche oscura, nos abandonaron. Nunca lo olvidaré. Se fueron…olvidaron a mi padre.”

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Ahora vive en los Estados Unidos, Peiqi Gu puede practicar abiertamente Falun Gong. Su misión es decirle a la gente los beneficios de Falun Gong como se muestra aquí en un parque en San Francisco el 24 de octubre de 2016. (Cat Rooney / Epoch Times)

En lugar de encontrar soluciones. “Todos se juntaron… para maldecirnos y culparnos.”

“Nadie quería ayudarnos a salir de la situación. Así, comprendí que mi familia se había derrumbado.”

Desde el día en que ella y su madre fueron detenidas, Gu dice: “He vivido con el temor de ser perseguida.”

“No podía imaginar que me pasara lo peor. Así que lo único que me obsesionó durante mis cuatro años de universidad (en China), fue escapar, huir.”

Se presentaron varias oportunidades para vivir en otro lugar. Ella finalmente llegó a América. Con la ayuda de los practicantes de Falun Gong de Estados Unidos, “poco a poco dejé de tener miedo”, concluye.

El deseo de practicar Falun Gong

Después de la universidad, Gu trató de vivir en diferentes lugares fuera de China.

“Me contrataron en una empresa que me envió Laos, un país en desarrollo. Prefería vivir allí… en lugar de regresar a China. No más preocupaciones.”

Sin embargo, aun tenía miedo, la policía supervisaba el teléfono de sus padres.

Su trabajo en Laos tenía relación con la hotelería, “donde encontré cierto interés en la industria hotelera”, dijo. En 2014, fue aceptada en una escuela de Estados Unidos y comenzó una Maestría en Administración hotelera.

La escuela le dio oportunidad de asistir a una conferencia en República Dominicana, donde por primera vez, pudo practicar libremente Falun Gong desde que inició la persecución.

“Ese momento fue tan hermoso. Me sentí tan aliviada de sentarme y practicar con los demás. Me di cuenta que… el mundo entero daba la bienvenida a Falun Dafa.”

“La práctica viene de China, pero desafortunadamente, la mayoría de los chinos no son capaces de conocer la belleza de Falun Dafa.”

Gu decidió seguir haciendo lo que hacía en China, “explicar a los demás, especialmente a los chinos, lo qué es Falun Dafa, (y) por qué es maravillosa.”

Una nueva vida en Estados Unidos

En mayo de 2016, terminó su Maestría en Administración Hotelera, lo que le permitió encontrar un buen trabajo como contadora para una cadena de hoteles.

Recientemente, vio a su padre que la visitó en Estados Unidos. Ella estuvo muy contenta de volverlo a ver después de dos años de vivir en ese país.

“Nunca me había separado de mis padres tanto tiempo.”

Su padre no podía creer que su niña se había convertido en una mujer adulta, independiente, después de haber terminado sus estudios, con una nueva vida, amigos y un buen trabajo.

“Él sabe hasta qué punto tuve que luchar para sobrevivir sola en el otro lado del mundo.”

Ahora, la esperanza de toda la familia es volver a reunirse.

Fuente: College Student Overcomes Fear of Persecution in China

Traducido del inglés al español por: Lucía Aragón

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