Hay que hacer la “prueba de los tres tamices” de Sócrates antes de hablar

Por Epoch Times.fr

En la antigua Grecia, Sócrates fue muy apreciado por su sabiduría. Un día, un conocido del gran filósofo se acercó a él con entusiasmo y le preguntó: “Sócrates, ¿sabes lo que acabo de escuchar sobre uno de tus alumnos?”

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El filósofo griego Sócrates. (Dominio público)

“Espera un momento”, respondió Sócrates. “Antes de que me lo cuentes, me gustaría hacer una prueba rápida. Se llama la prueba de los tres tamices.”

-“¿La prueba de los tres tamices?”

-“Sí, eso mismo”, dijo Sócrates. “Antes de que hables de mi estudiante, sentémonos un momento para poner a prueba lo que vas a decir. El primer tamiz es el de la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decir es verdad?”

-“No”, respondió el interlocutor. “De hecho, lo acabo de escuchar.”

“Está bien”, dijo Sócrates. Así que no sabes exactamente si es cierto o no. Ahora vamos a pasar a la segunda criba, la de la bondad. Lo que estás a punto de decir de mi alumno, ¿es algo bueno?”

-“No, por el contrario…”

“Entonces”, preguntó Sócrates, “¿quieres decirme algo malo de él, aunque no estás absolutamente seguro de qué es verdad?”

El hombre se encogió de hombros, algo avergonzado.

Sócrates siguió: Me lo puedes decir porque hay un tercer tamiz, el de la utilidad. ¿Es útil para mí saber lo que hizo mi alumno?”

-“No, no realmente.”

“Bueno, concluyó Sócrates, “si lo que quiere decirme no es cierto ni bueno, ni siquiera útil, ¿por qué me lo dice?”

Sócrates

Sócrates siempre se vestía con ropa modesta, tanto por falta de medios como por simplicidad, pero nunca fue negligente en este aspecto. Se mostraba en los banquetes como una persona alegre y agradable bebiendo con sus amigos, pero nunca sumergido en el alcohol como ellos.

Su valor se vio reforzado por la paciencia, la simplicidad y el control de sí mismo capaz de enfrentar todas las dificultades. La ira, la violencia y la hostilidad eran desconocidas para él, si alguien lo golpeaba y la gente a su alrededor se maravillaba de su reacción, Sócrates explicaba: “Si un burro da un golpe con la pezuña, ¿hay que demandarlo ante la justicia?

Sócrates reconoció la arrogancia, cuando vio en el mercado de Atenas todo tipo de objetos que exponían los comerciantes, para despertar la codicia y la admiración de los compradores, se limitaba a decir: “Cuántas cosas que no necesito están ahí.”

La filosofía de Sócrates gira en torno del conocimiento de sí mismo. Este hombre consideraba como esencial la capacidad de entrar en un dialogo, y daba prioridad al alma y no al cuerpo. Sócrates fue el primer pensador en tomar como objeto de meditación el cuerpo humano. “Su persona es su alma”, dijo.

Traducido del francés al español por: Lucía Aragón

Versión original: http://www.epochtimes.fr/test-trois-passoires-de-socrate-24730.html

 

 

 

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