Logra salir el mexicano atrapado en China

Por Lucía Aragón

Fabricio Torres Cuellar llegó a México este 23 de agosto. Así terminó una lucha que le llevó cinco años para regresar con su familia.

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Fabricio Torres Cuellar en China. (Imagen tomada de Twitter)

Fue a China sin imaginar que el régimen chino le prohibiría salir de sus fronteras, y tener que vivir en la clandestinidad.

En marzo de 2011, dos empresarios, un mexicano y uno chino, lo invitaron a trabajar en un restaurante de comida mexicana, llamado “Mi Tierra”, que abrirían en China.

Trabajó casi un año en ese país, y debido a su esfuerzo y dedicación, lo nombraron gerente del negocio de comida y, por lo tanto, representante legal.

En enero del 2013, renunció al restaurante y se preparó para volver a México, pero fue retenido en el aeropuerto de Shanghái por una restricción migratoria en su contra. La razón, Fabricio la descubrió después: la empresa donde trabajó había traspasado la propiedad a otras personas que no habían pagado la renta. Éstas, lo habían nombrado representante legal, sin su autorización.

Gracias a la labor de los abogados que Fabricio tuvo que contratar, lograron que removieran ese cargo, por no tener más relación con esa empresa, ni era empleado, ni mucho menos adeudaba la renta del local.

Lo único en contra de Fabricio era la restricción migratoria, la cual podía quitarse con la negociación y cabildeo de la cancillería de México.

La situación se volvió más angustiante debido a la cerrazón del régimen comunista de China, Fabricio no existía, no podía salir del país, no podía trabajar, rentar una vivienda ni recibir dinero, en resumen estaba preso ‘en libertad’.

Su familia tuvo que gastar miles de pesos para pagar a los abogados y asesoría legal, enviar dinero al joven para que pudiera sobrevivir en el alejado país.

“(Trabajé) en lo que me fuera saliendo, gracias a que tenía preparación y tampoco me dejaba caer, estuve entrenando gente, soy entrenador personal, haciendo inspecciones de calidad para exportaciones hacia México, gracias a unos contactos que ya había hecho y lo que me saliera, anduve de mesero, paseando perritos.”

“Todo era por debajo del agua porque necesitas un visado y una residencia que te permita el trabajo, tienen todo registrado y sin los permisos propios no puedes hacer nada”, explicó Fabricio en entrevista radiofónica a MVS.

Por las restricciones del régimen comunista también tuvo dificultades para acceder a internet, pero también en la clandestinidad logró estar en contacto con México para solucionar la situación.

En México se formó un movimiento en redes sociales como Facebook y Twitter, y una petición en Change.org, que siguieron su ‘encierro’. Así finalmente pudo salir de China. ¡Enhorabuena!

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