El Papa Francisco satisface al régimen chino privando de sus obispos a los católicos clandestinos perseguidos

Se removieron obispos de iglesias católicas clandestinas en favor de funcionarios del régimen

El Papa Francisco satisface al régimen chino privando de sus obispos a los católicos clandestinos perseguidos

Peregrinos de China asisten a la audiencia semanal del Papa Francisco en la Plaza de San Pedro, 26 de noviembre de 2014, Ciudad del Vaticano, Vaticano. (Franco Origlia/Getty Images)  

En una jugada que rompió con siglos de tradición católica, el Vaticano bajo el mando del Papa Francisco habría obligado a dos obispos chinos debidamente designados a que se aparten para hacer lugar a aquellos impuestos unilateralmente por el régimen chino. Esta es la última de una serie de concesiones que hizo el Papa Francisco en años recientes para buscar reanudar las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y el régimen chino, que siempre ha rechazado la autoridad del Papa para designar obispos en China continental.

Según Asia News, se envió una delegación del Vaticano a China en diciembre del año pasado para obligar al Obispo Peter Zhuang de Shantou a “retirarse” o ser degradado, de manera que el régimen chino pudiera establecer sus propios obispos que provengan que iglesias autorizadas por el régimen.

Bajo el mando de todos los Papas anteriores, el Vaticano rechazó ese arreglo y se rehusó a reconocer los obispos “designados” unilateralmente por la ACPC. El poder de designar obispos, conocido como “Investidura”, ha sido considerado una de las enseñanzas fundamentales de la Iglesia Católica.

Pero fuera del control de la ACPC existe una red desafiante de “iglesias-hogar” clandestinas en China, cuyos seguidores estaban representados por obispos chinos ordenados legítimamente por el Vaticano, tales como Zhuang y Guo.

Cristianos chinos asisten a una misa de Noche Buena en una iglesia católica en Beijing, el 24 de diciembre de 2016. (Wang Zhao/AFP/Getty Images)

Según se informa, el Obispo Zhuang de 88 años de edad estalló en lágrimas al escuchar la orden del Vaticano, también rechazó la “oferta” de aceptar ser degradado a sacerdote para servir bajo el mando de su reemplazo, el Obispo de la ACPC Huang Bingzhang, dado que Huang podría simplemente expulsarlo en cualquier momento.

Además de ser obispo de la ACPC, Huang también es miembro del Congreso Nacional del Pueblo, el parlamento títere del régimen chino.

El Vaticano del Papa Francisco previamente exigió a Zhuang que se retirase en una carta con fecha del 26 de octubre, a lo que Zhuang respondió que preferiría “cargar su cruz” por desobedecer la orden del Vaticano, según reportó de Asia News.

La delegación del Vaticano también viajó a la provincia de Fujian, donde pidieron al Obispo Joseph Guo Xijin de Mindong, perteneciente a la iglesia católica clandestina, que “acepte” ser degradado de manera que el Obispo apoyado por la ACPC, Vincent Zhan Silu, pueda tomar su lugar. Anteriormente, Guo había desaparecido por un tiempo el año pasado luego de que el régimen chino lo obligara a “visitar” una oficina de asuntos religiosos en la ciudad de Fuan.

“Es una deshonra que los políticos del Vaticano pongan sus intereses políticos por encima de la Iglesia al doblegarse ante la Beijing Comunista”, dijo Bob Fu, fundador de ChinaAid, un ONG cristiana radicada en Midland, Texas. “Esta acción constituye una verdadera traición tanto a los principios cristianos como a los creyentes perseguidos en China. Espero que el Papa Francisco pueda intervenir y corregir el rumbo antes de que el daño sea demasiado enorme como para remediarlo”.

Satisfacer al régimen chino a toda costa

Los reiterados llamados de La Gran Época a la Oficina de Prensa del Vaticano solicitando comentarios no fueron respondidos. No obstante, las noticia del exilio forzado de dos obispos por obra del Vaticano ha sido confirmada por el Cardenal Joseph Zen, el respetado exobispo de Hong Kong que se retiró en 2009 y quien en años recientes se convirtió en la voz principal en cuestionar las varias propuestas del Papa Francisco al régimen chino.

Según se informa, Joseph Zen de 86 años de edad, visitó el Vaticano el pasado miércoles 23 de enero y se puso en fila con otros peticionarios en la fría Plaza de San Pedro para llevar personalmente una carta al Papa Francisco. No le dieron el privilegio de un acceso rápido al Papa, que es tradicionalmente ofrecido a Cardenales retirados de su nivel. La carta contiene una petición al Papa Francisco para que preste atención a la situación desesperada que viven las iglesias católicas clandestinas en China.

En esta foto de archivo, el entonces Cardenal de Hong Kong, Joseph Zen, camina en la Plaza de San Pedro el 6 de marzo de 2013, en el Vaticano. El Cardenal retirado, que ahora tiene 86 años de edad, habría visitado el Vaticano el 23 de enero de 2018 y se habría puesto en fila en la fría Plaza de San Pedro para llevar personalmente una carta dirigida al Papa Francisco. (Philippe Lopez/AFP/Getty Images)

De todos modos, el Vaticano bajo el mando del Papa Francisco marcó claramente el rumbo para reanudar relaciones con el régimen chino a toda costa. Se hicieron numerosas propuestas al régimen chino desde que el Papa Francisco fue electo en 2013, tales como un vuelo papal sobre China en 2014 y un anuncio en febrero de 2017 de que se había llegado a un “acuerdo” con Beijing sobre el asunto de la designación de obispos, entre otros acontecimientos.

La Gran Época también reportó el pasado octubre que un arzobispo superior conocido por su fuerte oposición al régimen chino fue removido de un puesto clave en el Vaticano por el Papa Francisco.

El acercamiento del Papa Francisco al régimen chino también es de un marcado contraste con muchos de sus predecesores. Por ejemplo, Juan Pablo II es conocido como el Papa que inspiró la caída el comunismo en su Polonia natal. Y a pesar de que muchos Papas antes de Francisco intentaron reanudar las relaciones del Vaticano con China, ninguno cruzó la línea de aceptar que el régimen chino prive al Vaticano de su poder de Investidura.

El asunto de la designación de obispos, no es lo único que separa al Vaticano de la República Popular China. El destino de la red de iglesias católicas clandestinas de China, que tienen un estimativo de entre 5 y 10 millones de miembros, aún tiene que ser resuelto, incluso a pesar de que sus obispos ahora fueron abandonados por el Vaticano. Los católicos clandestinos denuncian que el régimen chino arrestó a cientos de sacerdotes y obispos y destruyó sus iglesias.

Un trato del Vaticano con China también tiene que resolver el asunto de Taiwán, con el que también mantiene relaciones diplomáticas formales. En parte debido a que el régimen chino no reconoce la autoridad del Vaticano en China, Taiwán fue capaz de mantener al estado soberano de la Santa Sede como uno de los aliados diplomáticos que formalmente reconocen a la nación insular de Taiwán –o por lo menos hasta ahora.

Los observadores especulan con que el Vaticano abandonaría sus relaciones con Taiwán para sellar un trato con el régimen chino, un acto que podría ser visto no solo como una traición a Taiwán sino también a los 240.000 católicos taiwaneses a los que, a diferencia de sus contrapartes chinos, se les ha permitido practicar libremente su religión y seguir la autoridad del Vaticano.

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