Jiang Zemin, 91 años de edad y 209 mil procesos por crímenes de lesa humanidad

Por: La Gran Época Inspired

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Jiang Zemin. (Foto: Getty Images/ Feng Li)

Puede describirse con razón como el líder político más brutal, malvado y cruel que la historia moderna haya visto jamás. Nacido el 17 de agosto de 1929, el ex dictador chino, Jiang Zemin, es también famoso por haber llegado al poder a través del soborno y el crimen, demostrando ser el tirano más astuto e insensato de nuestro tiempo.

El primero de mayo de 2015, la adopción de una nueva ley dio a los chinos la oportunidad de denunciar a un ejecutivo del PCCh, aún en funciones o en libertad. Desde entonces, una ola de juicios contra Jiang Zemin comenzó a llegar de toda China y de todo el mundo: hasta el 15 de julio de 2016, más de 209 mil ciudadanos chinos habían denunciado al ex dictador por crímenes de lesa humanidad.

Jiang ha sido acusado por genocidio, tortura y crímenes de lesa humanidad en 30 países, entre ellos Estados Unidos, Suiza, Australia, Bélgica, España, Taiwán, Alemania y Canadá. La avalancha de procesos penales contra el ex dictador comunista, es la demanda internacional de derechos humanos más relevante del siglo XXI.

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(Foto: Epoch Times/ Edward Dai)

Durante su mandato al frente del Partido Comunista Chino de 1989 a 2002, causó daños inconmensurables a China, llegando a su punto más bajo el 20 de julio de 1999, cuando ordenó personalmente un verdadero genocidio para “aniquilar” a Falun Gong, una antigua práctica de meditación con fundamento en los principios de verdad, compasión y tolerancia.

Según las minutas del PCCh, en principio la mayoría de sus altos dirigentes y los representantes del Politburó se habían negado a unirse a la persecución, ya fuera por una evidente opacidad política o porque conocían los beneficios de la práctica espiritual para los individuos y la sociedad en su conjunto. Y, en varias ocasiones antes de 1999, incluso el régimen comunista chino había apoyado a Falun Gong.

La furia de Jiang no dejó a los dirigentes del Partido Comunista Chino ningún margen de maniobra. En una carta a los líderes, Jiang escribió: “¿Los miembros del Partido Comunista, armados con marxismo, materialismo y ateísmo, no pueden derrotar a Falun Gong? ”.

Durante los siguientes veinte años, cientos de miles (si no millones) de practicantes de Falun Dafa han sido detenidos sin juicio (o después de juicios falsos), sometidos a tratos inhumanos y tortura en prisiones, centros de detención y hospitales psiquiátricos.

En un esfuerzo por destruir Falun Gong, la furiosa locura asesina de Jiang Zemin fue más allá de todos los límites: Movilizó a la policía militar, la seguridad pública y los servicios secretos, desvió enormes cantidades de recursos financieros y humanos del país para su campaña personal de terror. Con el fin de manipular la opinión pública en contra de Falun

Gong, usó el sistema de propaganda del PCCh para desinformar y difamar esta inofensiva práctica espiritual.

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©minghui.org

Esta campaña de difamación y desinformación total ha revelado uno de los hechos más graves: la falsa “auto-inmolación” de los practicantes de Falun Dafa, escenificada en la Plaza de Tiananmen el 23 de enero de 2001, continuamente difundida por la televisión, la radio y los periódicos del régimen para exacerbar la persecución.

Curiosamente, un régimen que había hecho todo lo posible por impedir la información sobre monjes budistas tibetanos que realmente se sacrificaban, escenificó meticulosamente una falsa autoinmolación, incluso instalando cámaras desde diferentes ángulos, para asegurarse de que todos los chinos estuvieran “informados” de la “locura” de lo que –desde julio de 1999 – los órganos de propaganda del PCCh empezaron a definir como una “secta peligrosa y malvada”.

Más tarde, el fiasco fue desenmascarado por la Agencia Internacional para la Educación y el Desarrollo en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra y lo calificó de “conspiración” del régimen para engañar al pueblo chino.

En su masacre, Jiang Zemin también involucró a las familias de los practicantes y a los supervisores de sus unidades de trabajo. La directiva era clara: “arruinar la reputación de los practicantes de Falun Gong, destruirlos financiera y físicamente” y, además, “si un practicante es golpeado hasta la muerte, era, y se sigue considerando un suicidio”.

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(Foto: Epoch Times/ Benjamin Chasteen)

En consecuencia, las autoridades del partido podían hacer cualquier cosa con los practicantes de Falun Gong. Incluso ordenan a los estudiantes de medicina y a los médicos que extirpen por la fuerza sus órganos aún estando vivos y vendan los cuerpos a ciertas compañías que ‘plastinan’ cadáveres.

Ethan Gutmann, conocido escritor e investigador estadounidense, encontró que entre 2000 y 2005, unos 65 mil practicantes de Falun Gong fueron asesinados en secreto por la industria de trasplantes. Desde entonces, este horror ha seguido aumentando, hasta el grado de que hoy se estima que se han realizado entre un millón 500 mil y dos millones 500 mil trasplantes. Y sigue así hasta el día de hoy.

En 2014, el ex Director de Salud del Ejército Chino y jefe del Departamento General de Logística, Bai Shuzhong, en una investigación encubierta de la Organización de Investigación de la Fiscalía de Falun Gong en Estados Unidos, confirmó que fue el propio Jiang Zemin quien ordenó la extracción forzada de órganos a prisioneros de conciencia: “Luego, fue el ex Primer Ministro Jiang… hubo una orden, una especie de instrucción, que decía que estaba haciendo esas cosas, trasplantes de órganos… Porque entonces, después de que el ex Primer Ministro Jiang emitió la orden, trabajamos en contra de Falun Gong”.

En el silencio generalizado, el millonario de Hong Kong, Zhu Keming, fue uno de los primeros en presentar valientemente una denuncia penal contra Jiang ante los más altos tribunales chinos el 25 de agosto del 2000: “Muchas familias de practicantes han sido destruidas por la persecución; algunos han muerto por sus órganos, ¿acaso podemos permanecer indiferentes?”.

Artículo en inglés:  This 92-year-old dictator has 209,000 lawsuits piled up against him, and this is still happening

Traducido por: Lucía Aragón

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