Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá: una victoria para las tres naciones

La UETA es el resultado de la renegociación del TLCAN por parte de los Estados miembros en el período 2017-2018, aceptaron informalmente las condiciones el 30 de septiembre y formalmente el 1º. de octubre de 2018

Por David Kilgour

La Gran Época, Canadá

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El Presidente Donald Trump y el Primer Ministro Justin Trudeau celebrando una reunión al margen de la Cumbre del G7 en La Malbaie, Quebec, Canadá, el 8 de junio de 2018. (Foto: SAUL LOEB/AFP/Getty Images)

El comercio entre Estados Unidos y Canadá ha proporcionado durante mucho tiempo buenos medios de vida a millones de personas en ambos países. Por lo tanto, mucha gente apoyó el Tratado de Libre Comercio (TLC) de 1988 y su ampliación en 1994 para incluir a México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) (en inglés: NAFTA).

Después de más de un año de negociaciones, los tres gobiernos nacionales, a veces llamados los “Tres Amigos”, acordaron en principio enmendar y renombrar el TLCAN, que ahora regula lo que ha alcanzado más de mil 200 millones de dólares anuales en el comercio de bienes y servicios. El nuevo acuerdo pasa a denominarse Acuerdo México-Estados Unidos-Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés).

Cuáles son los cambios: ¿qué perdimos o ganamos?

Se eliminaron las disposiciones relativas a las controversias entre inversores –Estados (Capítulo 11), que tienen un impacto negativo significativo en Canadá.

Abandonaron el intento estadounidense de eliminar las medidas para proteger las industrias culturales y de medios de comunicación de Canadá.

Los tres gobiernos acordaron mejorar los derechos laborales y ambientales. Los mexicanos podrán sindicalizarse más fácilmente; los camiones que crucen la frontera de Estados Unidos tendrán que cumplir con normas ambientales más estrictas.

Se ha establecido un comité conjunto para examinar la aplicación de la política macroeconómica en los tres países.

Canadá se resistió con éxito al intento de Estados Unidos de eliminar un procedimiento independiente de solución de controversias entre los socios del TLCAN (Capítulo 19). Los tres países pueden ahora impugnar las cuotas compensatorias y antidumping del otro país ante grupos especiales de representantes de la AEUMC, en lugar de ante tribunales estadounidenses.

Los productores lecheros de Estados Unidos obtienen un mejor acceso al mercado canadiense –una victoria para el presidente Donald Trump. Canadá acordó ampliar el acceso libre de impuestos a su mercado interno, algo más de lo que ya se había ofrecido bajo la administración de Obama en las negociaciones de la Asociación del Pacífico (PPT). En la práctica, esto afecta sólo a una fracción del 1 por ciento de las exportaciones totales de Canadá.

Las clases especiales 6 y 7 de los productos lácteos en disputa están estandarizadas. Los productores lácteos canadienses están, con razón, insatisfechos con la decisión del gobierno de Trudeau de permitir que más leche estadounidense pase a través del muro arancelario que protege el sistema de gestión de la oferta. Aunque los productores lácteos canadienses recibirán subsidios de compensación, el acuerdo tendrá poco o ningún impacto en los precios al consumidor en Canadá.

Los aranceles sobre el acero y el aluminio impuestos a Canadá bajo el pretexto de la seguridad nacional de Estados Unidos han causado daños a ambas economías. Ford Motor Company anunció que los dos gravámenes le costaron más de mil millones de dólares sólo el año pasado.

El Presidente del Sindicato de Siderúrgicos de EE.UU. se pronunció en contra de ambas medidas. Siguen en vigor porque Canadá ya ha respondido con una represalia de un dólar por uno, por lo que ahora era un momento excelente para que ambos gobiernos concluyeran una tregua.

El Sindicato de Trabajadores del Automóvil Unifor y el Congreso Laboral Canadiense han elogiado el acuerdo de no imponer tarifas similares en el sector automotriz.

La USCA limitará el número de automóviles y el valor de las piezas de automóviles que Canadá puede enviar a los Estados Unidos sin pagar impuestos más altos. A partir de 2020, calificar para la exención de impuestos, un automóvil o camión deberá tener al menos el 75 por ciento de sus piezas producidas en los Estados Unidos, México o Canadá.

Además, a partir de 2020, al menos el 30 por ciento del trabajo realizado en un vehículo admisible debe ser realizado por trabajadores que ganan al menos $16 por hora (€14), lo cual es aproximadamente 3 veces más del salario actual de los trabajadores automotrices mexicanos. Esto ayudará a los trabajadores de la industria automotriz, pero aumentará los precios de los automóviles y dificultará que los automóviles fabricados en América del Norte compitan en los mercados internacionales.

La USCMA requiere que Canadá y México respeten los largos plazos de patentes que Estados Unidos impone a sus compañías farmacéuticas. Más concretamente, el capítulo sobre propiedad intelectual prevé una ampliación del período durante el cual los nuevos medicamentos biológicos de alto costo estarán protegidos de la competencia de los genéricos.

Esta extensión significa que las compañías farmacéuticas estadounidenses podrán vender sus productos biológicos en Canadá durante toda una década, retrasando la introducción de medicamentos genéricos de menor costo en dos años. Según Richard Gold, profesor de derecho de la Universidad McGill y experto en propiedad intelectual, podría costar a los canadienses “decenas de millones” de dólares anuales.

Una de las novedades de la USFTA es una cláusula que otorga a Estados Unidos el equivalente a un veto sobre cualquier acuerdo de libre comercio que los otros dos socios deseen negociar con un “país no comercial” incluido en la lista, como China (que ya está en la lista estadounidense).

El economista Paul Krugman, ganador del Premio Nobel, predijo con razón hace años que la continua negativa de Pekín a permitir que su moneda flotara provocaría represalias por parte de economías en las que un yuan manipulado crea una enorme ventaja competitiva para China.

Chrystia Freeland, la respetada Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, dijo que el nuevo acuerdo preserva la arquitectura económica que durante mucho tiempo ha gobernado el comercio norteamericano. Los críticos creen que Estados Unidos está decidido a dictar las condiciones del comercio y que los socios más pequeños pueden consentir o sufrir años de acoso.

A pesar de ello, la USCA es considerada actualmente una “victoria” para todos los participantes. Donald Trump consigue su primer acuerdo comercial “importante” justo a tiempo para las elecciones intermedias. El presidente saliente de México, Enrique Peña Nieto, renuncia con orgullo a su cargo; el presidente electo Andrés Manuel López Obrador evita las negociaciones comerciales trilaterales. El Primer Ministro Justin Trudeau puede decir que defendió con éxito a Canadá contra un desastre económico.

David Kilgour, abogado de profesión, sirvió en la Cámara de los Comunes de Canadá durante casi 27 años. Durante el gobierno de Jean Chrétien, fue Secretario de Estado  (América Latina y África) y también Secretario de Estado (Asia-Pacífico). Es autor de varios libros y coautor con David Matas de Bloody Harvest (Muestras mortales: El asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos).

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las de Epoch Times.

Versión original

Traducción de Lucía Aragón

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