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Falun Gong: por qué el 20 de julio es una fecha importante

Durante 16 años en China, decenas de millones de personas inocentes han sufrido una brutal persecución, que incluye la detención, la tortura, el despido del trabajo, el lavado del cerebro, y la extracción de órganos de los practicantes para venderlos y traficar con ellos. Fue el 20 de julio de 1999, cuando Jiang Zemin, entonces líder del Partido Comunista Chino (PCCh), movilizó a todos los niveles del Estado para erradicar a Falun Gong y eliminar a sus practicantes.

Practicantes de Falun Gong en Washington el 16 de julio de 2015,, pidiendo que Jiang Zemin sea llevado ante la justicia. (Foto: Larry Dye/Epoch Times)

Falun Gong (o Falun Dafa) es una disciplina que enseña los principios de Verdad, Compasión y Tolerancia, y fue puesta a disposición del público en 1992 en China. De acuerdo con el gobierno había cerca de 100 millones de practicantes en China, incluyendo muchos miembros de alto nivel del PCCh. Jiang Zemin comenzó la persecución contra Falun Gong porque sus enseñanzas tienen relación con la gloriosa cultura antigua china, nada que ver con la ideología marxista profesada por el régimen.

De hecho, Jiang temía perder el poder al ver la gran cantidad de practicantes de Falun Gong, superior a los afiliados al partido comunista, una amenaza para su supervivencia en la escena política. Él decidió erradicar la práctica, de manera autónoma, sin el consenso de los otros miembros del Comité Permanente del Politburó del PCCh, el máximo órgano político en China.

Para Jiang, “ningún medio era excesivo” en el asunto de Falun Gong y “los muertos se cuentan como suicidios”, según algunos funcionarios del PCCh que desertaron. Jiang también estableció la Oficina 610, órgano extralegal del Estado con el objetivo de difamar la reputación de los practicantes, arruinarlos económicamente y destruirlos físicamente.

La brutalidad de la persecución alcanzó su punto máximo con la extracción forzada de órganos. En 2006, el abogado de derechos humanos David Matas y el ex Secretario de Estado canadiense David Kilgour, llevaron a cabo una investigación independiente que demostró que el personal militar y el de salud en las cárceles y hospitales de China extirpan a la fuerza los órganos de los practicantes de Falun Gong todavía vivos con fines de lucro. Según su informe, entre 2000 y 2005 casi 41,500 practicantes murieron a causa de esto, pero la cifra real podría ser mucho mayor.

Resistencia Pacífica

Dieciséis años después del inicio de la persecución, los practicantes de Falun Gong fuera de China siguen exponiendo la verdad sobre la brutal persecución. Vigilias con velas, actividades públicas, manifestaciones pacíficas frente a las embajadas y consulados chinos, eventos con el apoyo de políticos, son las actividades más comunes para sensibilizar a la gente. Incluso en China, a pesar de la férrea represión, los practicantes se las ingenian para exponer pancartas y se han manifestado en público, y hablan con las personas para despertarlas.

Cada vez son más los ciudadanos chinos y también de otras partes del mundo, que denuncian a Jiang por crímenes de lesa humanidad y genocidio, y más de 210 millones de chinos han renunciado al PCCh y a sus organizaciones afiliadas.

El sitio web Minghui.org ofrece información de primera mano sobre Falun Gong, ahí se informó que a finales de mayo se habían presentado 232 denuncias contra Jiang Zemin, hasta el 11 de junio eran casi 4,000, a mediados de julio llegaron a más de 35,000. Ya que los tribunales chinos deben aceptar denuncias por escrito sin poderlas rechazar, como era el caso antes, maestros, ingenieros, pilotos, militares, están denunciando a Jiang. La humanidad está despertando.

China: concierto de Maroon 5 cancelado, al parecer debido al Tíbet

El concierto previsto en China del grupo pop estadounidense Maroon 5 fue cancelado, dijeron los organizadores, los fans se preguntaban si las autoridades habían actuado en represalia por la reunión de uno de los músicos con el Dalai Lama.

Maroon 5 en Hong Kong en 2011. (Foto: Wikipedia)

Jesse Carmichael, que alterna el teclado con la guitarra en Maroon 5, tuiteó que se había encontrado recientemente con el líder espiritual tibetano, en la celebración de los 80 años del Premio Nobel de la Paz.

El tuit se refería a la persona que el régimen comunista acusa de querer separar el Tíbet de China, sin embargo fue borrado posteriormente.

Maroon 5 iba a presentarse en Shanghái el 12 de septiembre, indicó el grupo en su sitio de internet, pero esta fecha ya no aparece.

La oficina de Live Nation en China, compañía californiana que organiza espectáculos, se comprometió a reembolsar al público el precio de los boletos del concierto, sin dar ninguna explicación por la cancelación.

Los fans del grupo estadounidense, decepcionados, comentaron en las redes sociales el suceso: “Para asistir al cumpleaños de un amigo, ¿debemos adoptar sus ideas políticas?”, preguntó un internauta.

En general, a las autoridades comunistas chinas no les gusta el rock ni los valores de rebelión contra la autoridad, o el amor libre que transmite.

Desconfiado, el gobierno de Pekín obliga a los artistas de gira en China a presentar con antelación la lista de las canciones que van a interpretar.

El año pasado, los Rolling Stones dijeron que tuvieron que retirar su canción “Honky Tonk Woman” de sus conciertos en China, porque la letra no es del agrado de las autoridades.

En 2013, China prohibió la presentación del legendario grupo de música electrónica alemana Kraftwerk en un festival de Pekín, más de diez años después de figurar su nombre en el cartel de un concierto de apoyo a la causa tibetana.

Pekín también vetó a la cantante islandesa Björk, porque en 2008 en un concierto en Shanghái, había cantado “Tíbet, Tíbet” al final de su canción “Declare Independence” (declare la independencia).

En 2012, el cantante y compositor británico Elton John dedicó su concierto en Pekín al artista Ai Weiwei, abiertamente crítico del régimen chino.

“Es como demandar a Hitler”, abogados y académicos chinos dicen sobre la denuncia contra el ex líder del Partido Comunista, Jiang Zemin

Larry Ong – Epoch Times

En los últimos meses, se han presentado una serie de denuncias penales contra el ex líder chino Jiang Zemin quien ordenó la persecución a Falun Gong desde 1999. La mayoría de los denunciantes son practicantes de esta disciplina espiritual, algunos fueron detenidos por las autoridades, otros no. A medida que el clima político que rodea a la persecución a Falun Gong sigue cambiando a China, abogados y académicos comienzan a estudiar el caso.

Policías en la puerta del Tribunal Intermedio de Kunming, provincia de Yunnan, 12 de septiembre 2014. (Foto: STR/ AFP/ Getty Images)

Zhong Weiguang es un investigador chino que se encuentra en Alemania, comparó el proceso contra Jiang Zemin con “el de Hitler por crímenes de lesa humanidad después de la Segunda Guerra Mundial”. Dijo que este proceso es inevitable históricamente.

Guo Lianhui, fundador del despacho de abogados chinos Jiangxi Mingli, dijo en una entrevista que esos intentos legales eran “algo bueno”, porque, según Guo, Jiang Zemin “causó mucho daño en China y al pueblo chino, pues él inició la brutal persecución a los practicantes de Falun Gong.”

“Los que hacen maldades deben recibir su retribución”, añadió.

Zhang Zanning, profesor de derecho de la Universidad del Sudeste de la ciudad de Nanjing, provincia de Jiangsu, instó a los tribunales chinos a aceptar denuncias y acusaciones contra Jiang Zemin, en virtud del “estado de derecho”, promovido por el régimen últimamente.

“Creo que denunciar a Jiang Zemin es adecuado desde el punto de vista de la ley y la justicia”, dijo. “Mis colegas y yo tenemos la certeza de que demandar a Jiang Zemin es un signo alentador. Demuestra que la conciencia jurídica del pueblo chino está mejorando.”

Los practicantes de Falun Gong, meditación tradicional china que incorpora enseñanzas morales, han presentado al menos 70 denuncias penales contra Jiang Zemin por delitos de lesa humanidad del 28 al 30 de mayo de 2015, en China, de acuerdo con Minghui, sitio web de Falun Gong que informa regularmente de la persecución en China.

Jiang Zemin es demandado porque él inició la persecución de la práctica en 1999, y utilizó todo el aparato del partido y del Estado en la implementación de esta campaña. Una cantidad desconocida de practicantes de Falun Gong, probablemente más de 100,000, según las estadísticas y estimaciones de los investigadores, fueron torturados a muerte en custodia o víctimas de la extirpación forzada de órganos. La cantidad de muertes es imposible de evaluar en la actualidad, porque el partido comunista trata de mantener control total de esta información en China.

China: destacada periodista condenada a 7 años de prisión

Este viernes en Pekín, una prominente periodista china galardonada con varios premios internacionales, fue sentenciada a siete años de cárcel por revelar “secretos de estado”, las autoridades amordazan así una “voz libre” según militantes de derechos humanos.

En Hong Kong el 17 de abril 2015, retrato de la destacada periodista china Gao Yu, condenada a siete años de cárcel por revelar “secretos de Estado”. (Foto: AFP/ Philippe Lopez)

La dura sentencia de Gao Yu, de 71 años, viene a confirmar que el régimen del presidente Xi Jinping no da respiro a los intelectuales con ideas reformistas, considerados por el partido comunista como peligrosos para mantener su poder.

En 1997, la Sra. Gao fue la primera en ganar el Premio Mundial a la Libertad de Prensa de la UNESCO. El año pasado, Washington decía estar “muy preocupado” por la suerte de la periodista.

Gao Yu es culpable “de pasar secretos de estado a extranjeros”, dijo el tribunal en su cuenta oficial de microblog.

Shao Baojun, uno de los abogados de la condenada, dijo estar “muy decepcionado” por la decisión.

Inmediatamente después del veredicto, Gao Yu expresó su intención de apelar, pero no le dieron la oportunidad de expresarse más, informó el abogado.

Amnistía internacional lo denunció inmediatamente como una “afrenta a la justicia” y un “ataque contra la libertad de prensa”. Gao Yu es una “víctima de una ley sobre secretos de Estado, arbitraria y vagamente formulada, usada para reprimir militantes por la libertad de expresión”, dijo William Nee, experto en China en Amnistía.

Con frágil salud, la Sra. Gao compareció a puerta cerrada en noviembre por cargos de los que se declaró inocente. La prensa extranjera no tuvo acceso al tribunal.

La Unión Europea pidió, por su parte, la “revisión inmediata” del juicio de la periodista, “conforme a las normas internacionales, así como otros casos de personas que han sido procesadas por la expresión pacífica de sus opiniones o de sus demandas de mayor transparencia”, según un portavoz de los servicios diplomáticos de la UE.

Gao Yu, ex editora en jefe de la revista Economics Weekly, fue detenida a finales de abril de 2014, en una ola de aislamiento a militantes de derechos humanos al acercarse el XXV aniversario de la Masacre de la Plaza de Tiananmen en Pekín. De acuerdo con Human Rights Watch (HRW), está acusada de transmitir a un sitio web de los Estados Unidos un documento interno del Partido Comunista Chino, que abogaba por una mayor represión a las ideas democráticas, a la independencia de los medios y al registro histórico de intentos críticos al PC chino.

Reporteros sin Fronteras (RSF) dijo que la Sra. Gao había “enviado a sus medios de comunicación una nota interna del Partido Comunista Chino (documento 9), considerado secreto por las autoridades chinas, después de que ya lo había publicado en la web”.

“La comunidad internacional no debe dar más tiempo un cheque en blanco a Xi Jinping, en nombre de los intereses económicos que los unen con Pekín”, dijo RSF.

La condena de Gao Yu “es un nuevo golpe a la libertad de expresión y la libertad de prensa”, según el PEN American Center, asociación de escritores que abogan por la tolerancia y la libertad de expresión.

El 8 de mayo de 2014, la Sra. Gao apareció en la televisión estatal china en un reportaje en el que admitía sus errores. Pero, más tarde ella explicó a sus abogados que su confesión fue bajo coacción.

La “confesión pública”, procedimiento típico totalitario de la época maoísta, experimenta un segundo aire bajo el régimen de Xi Jinping, que hace campaña por el fortalecimiento del “estado de derecho”.

En 1993, ya habían acusado a Gao Yu por divulgación de “secretos de Estado”, fue condenada a seis años de prisión y fue puesta en libertad en febrero de 1999 por “razones de salud”.

Ella participó en las manifestaciones por la democracia en Tiananmen en 1989, lo que la lleva a su primer encarcelamiento.

El caso de Gao Yu fue tratado “de conformidad con la ley en vigor”, dijo el viernes Hong Lei, portavoz de la diplomacia china, y agregó que “el caso se refiere a la soberanía interna de China”.

Un sobreviviente del 4 de junio presenta una petición a la Casa Blanca

Carole Wickenkamp, Epoch Times

Petición publicada en el sitio web de la Casa Blanca, instando al gobierno de los Estados Unidos a tratar de detener la persecución del régimen chino sobre las personas involucradas en la manifestaciones democráticas de 1989 (Captura de pantalla via Epoch Times)

Petición publicada en el sitio web de la Casa Blanca, instando al gobierno de los Estados Unidos a tratar de detener la persecución del régimen chino sobre las personas involucradas en la manifestaciones democráticas de 1989 (Captura de pantalla vía Epoch Times)

Tang Baiqiao, líder estudiantil en la época de la Masacre de la Plaza de Tiananmen del 4 de junio de 1989, quiere llamar la atención del presidente de los Estados Unidos hacia el tema, con la esperanza de que con su influencia se haga justicia a las víctimas de la masacre y a todos los perseguidos desde entonces, por su implicación en movimientos democráticos.

Para este 24º. Aniversario del movimiento a favor de la democracia que siguió con la masacre del 4 de junio de la Plaza de Tiananmen, Tang, el presidente de la Academia por la democracia en China, inició una petición en el sitio web de la Casa Blanca, invitando al público a firmar. La petición pide al presidente Obama hacer una declaración para el movimiento democrático del 4 de junio, y pedir al Partido Comunista Chino (PCCh) detener la persecución del movimiento pro la democracia y la liberación de sus miembros encarcelados.

De acuerdo con los requerimientos de la página web de la Casa Blanca, si la cantidad de firmas en una petición alcanza las 100,000, la Casa Blanca hará una declaración oficial en respuesta a la petición.

Tang dijo en su denuncia que como sobreviviente de la masacre, carga sobre sus hombros el deber de trabajar por la justicia a nombre de los que murieron luego de la masacre, y los que el PCCh ha perseguido después, un objetivo que se debe alcanzar ahora. También dijo que es lo que esperan mil millones de chinos cuyas voces fueron silenciadas.

Como líder del movimiento estudiantil del 4 de junio, Tang fue detenido y condenado a tres años de prisión y vive en el exilio desde 1992. Participó en varios movimientos que trabajan por una China democrática, y es autor de dos libros.

Cada año, al acercarse el aniversario de la sangrienta represión, los manifestantes ocupan monumentos alrededor del mundo en homenaje a las víctimas. Entre los principales eventos conmemorativos de este 4 de junio, la vigilia anual en Hong Kong que atraerá a miles de personas y en Taiwán un grupo de estudiantes realizará una vigilia en Taipéi.

La petición se encuentra en la siguiente dirección electrónica: https://petitions.whitehouse.gov/petition/ask-chinese-government-end-persecutions-against-participants-tiananmen-democracy-movement/tW78XMyK

Liao Yiwu: En el infierno de las cárceles chinas

En la cárcel, “viví el peor de los infiernos”, dijo a la AFP el escritor chino Liao Yiwu en el exilio, que relata sus años de confinamiento en un libro: “El imperio de las Tinieblas”, que Pekín hizo todo lo posible por impedir su publicación.

Liao Yiwu 2010 (Wikipedia)

Nacido en 1958, Liao Yiwu, que vive en Berlín desde 2011, fue encarcelado en 1990 por escribir “Masacre”, largo poema sobre la tragedia de la Plaza de Tiananmen. Pasó cuatro años terribles en las cárceles chinas, junto con otras víctimas de la represión, pero también con ladrones.

Humillado constantemente, golpeado, testigo de torturas y violaciones: “Sentí como si perdiera toda dignidad, un sentimiento difícil de erradicar”, admite el escritor de visita en París.

Otra herida: muchos de sus familiares, incluso su esposa, lo abandonaron después de su encarcelamiento.

El testimonio excepcional de 660 páginas, tan aterrador como violento y lírico, lleno de compasión y hasta de humor, publicado por el editor François Bourin (Colección Ovejas negras), corrió el riesgo de no salir a la luz.

“El 4 de abril de 1995, redacté más de 300,000 caracteres cuando la policía llegó a mi casa a confiscar mi manuscrito. Saquearon todo. Luego, me detuvieron durante 20 días. ¡Estaba desesperado!”, recuerda con emoción Liao Yiwu.

“Me tomó un mes salir de la desesperación y decidirme a volver a escribir todo, atemorizado por miedo al olvido. Terminé el segundo manuscrito, siempre a mano, cuando el invierno de 1996, la policía regresó para robarlo. Pero oculté las páginas, escritas con pequeños caracteres. Eso me perjudicó los ojos”, exclamó.

Mafia

Esta nueva tragedia no disminuyó su determinación. A pesar del acoso policíaco, Yiwu escribió su testimonio por tercera vez.

“Alguien lo pasó en computadora. No sabía cómo usarla en ese entonces”. Dijo sonriendo Liao, admitiendo que ahora está “día y noche en internet, el único medio de vencer un poco la censura” de Pekín.

El manuscrito final se muestra en una exposición en Berlín, dijo el ganador en 2012 del famoso Premio de la Paz de los libreros alemanes.

Sin embargo, “la policía leía a escondidas mis correos electrónicos, supieron que el libro se publicaría en el extranjero, me amenazaron: Si se publica, te encarcelaremos por diez años.”

“Así que mentí, negué estar involucrado con editores taiwaneses y alemanes… preocupados por mi seguridad, retrasaron la publicación del libro. Para publicarlo, decidí huir de China.”

“Me fui por la mafia. Era la única manera. Por una vez, ¡la corrupción me fue útil!”, bromeó. “Firmé un contrato para escribir un libro sobre mi huida. Debe salir en 2015”, dice el escritor que ha dejado, por el momento, de escribir poesía. “Tengo otra escapatoria, la música. Sirve para limpiar mi alma…”

Por el momento, “no veo ningún susurro de cambio en el nuevo régimen. La sociedad va de mal en peor. El problema no son las reformas anunciadas, como la de los campos, sino el fin de la dictadura.”

“Y si se construyen muchos rascacielos en China, también es el gran basurero del mundo…”

Fuente: AFP

Lo que me gustaría que hicieran los gobiernos occidentales

Qué el Partido Comunista Chino deje de asesinar gente por sus órganos

Jennifer Zeng

El 1º de noviembre de 2012, viajé por primera vez a Canadá para asistir al Festival de Cine Pensamiento Libre en Ottawa, con el premiado documental, “Free China, el valor de creer”. Esta película examina violaciones a los derechos humanos dentro de China, desde abortos forzados hasta la extracción de órganos a presos de conciencia, a través de la historia y experiencias del Dr. Charles Lee, empresario estadounidense de origen chino, y la mía; madre, escritora y ex miembro del partido comunista. Tanto Charles como yo, junto con cientos de miles de pacíficos ciudadanos chinos, nos han encarcelado, torturado y sometido a trabajos forzados por nuestras creencias espirituales en la práctica de meditación de Falun Gong.

Jennifer Zeng en la ceremonia de entrega de premios del Festival de cine Pensamiento Libre el 12 de mayo en Filadelfia. La película “China Libre” que narra la historia de sufrimientos de la Sra. Zeng durante la persecución en China por ser practicante de Falun Gong, se llevó los máximos honores del festival. (Edward Dai, Epoch Times)

Después de la proyección del documental, observé que el público se conmovió mucho con nuestras experiencias. Muchos se sorprendieron también por el grado de tortura física y psicológica que Charles y yo tuvimos que soportar, conocer del asesinato de practicantes de Falun Gong con el objeto de sacar provecho de sus órganos vitales. Una persona del público preguntó con enojo: “¿Qué ha hecho la ONU todos estos años?”

Otra persona del público, el diputado Bryan Hayes, del Partido Conservador, preguntó: “¿Qué le gustaría que hiciera el gobierno canadiense?”

David Kilgour, diputado del Parlamento de Canadá durante 27 años, y co autor de “Cosecha Sangrienta, el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos”, libro que ofrece un análisis exhaustivo, a partir de una intensa investigación, de la extracción de órganos a practicantes de Falun Gong aún con vida en China, respondió diciendo: “Bueno, en realidad hay 25 cosas que nos gustaría que el gobierno canadiense hiciera. El Ministerio de Relaciones Exteriores al menos podría publicar un aviso en su página web informando a los canadienses que si van a China por un trasplante de órgano, hay una gran probabilidad de que asesinen a alguien como Jennifer para poder usar sus órganos. ¿Todavía querría ir a China?”

A mí, me gustaría que el gobierno de Canadá, así como todos los gobiernos del mundo exigieran al Partido Comunista Chino que deje de perseguir a los practicantes de Falun Gong inmediatamente. Lo que incluye:

1. Dejar de asesinar a los practicantes de Falun Gong por sus órganos;

2. Liberar a todos los practicantes de Falun Gong encarcelados;

3. Levantar la prohibición a practicar Falun Gong, y permitir la publicación y distribución de libros de Falun Gong en China.

La pregunta aquí es ¿hasta qué punto el gobierno canadiense y los demás gobiernos están dispuestos a ir para que esto suceda? ¿Qué ha hecho el mundo para detener al Partido Comunista Chino y deje de matar a miles o decenas de miles de practicantes de Falun Gong por sus órganos? ¿Qué grado de crímenes atroces tienen que ocurrir antes de que los gobiernos estén dispuestos a hacer algo?

Han sido muchas veces, cuando los practicantes de Falun Gong han tratado de crear conciencia sobre la extracción de órganos, que la gente pregunta: “¿Dónde están las pruebas?” Cada vez que escucho esta respuesta, mi corazón se entristece mucho.

Los practicantes de Falun Gong son un grupo de ciudadanos pacíficos y respetuosos de la ley que no tienen en sus manos el poder del estado. Cuando Ana, la esposa de un médico chino, informó por primera vez en 2006 que su esposo había quitado córneas de los cuerpos vivos de más de 2000 practicantes de Falun Gong, y que miles de ellos estaban encarcelados en una instalación subterránea y podrían ser asesinados en cualquier momento, sentí como si escuchara la noticia más terrible de mis familiares desaparecidos.

Para mí, la lógica es muy clara. Si las acusaciones están allí, si personas tan respetables como David Kilgour y su co-autor David Matas usaron sus propios recursos y realizaron la investigación para demostrar que esto está pasando, si los médicos especialistas en trasplantes como el Dr. Jacob Lavee exclamó que esto ocurre en base a su criterio profesional, si 106 miembros del Congreso estadounidense han escrito al gobierno de los EE.UU. para exigir la divulgación de información relacionada con la extracción de órganos que pueda tener, ¿no es obligación de la ONU o cualquier otro gobierno que realmente respete la vida humana tomar medidas? ¿Por qué es tan difícil llevar a cabo nuevas investigaciones o publicar una advertencia o condena? ¿Se tiene preferencias o se selecciona al intentar defender la justicia? ¿Hay diferencia o se selecciona sobre el tipo de “justicia” que estamos dispuestos a defender? ¿Se puede seguir llamando justicia?

Claro, se hacen negocios con el Partido Comunista Chino, y el partido aún controla la fuerza militar más grande del mundo. Sin embargo, con el intento de deserción de Wang Lijun, ex jefe de policía de la ciudad de Chongqing, con la condena de Gu Kailai, la expulsión de Bo Xilai, más y más evidencias y la muestra de crímenes reales detrás de las acciones de estos hombres, a los que se les atribuye la extracción de órganos a practicantes vivos de Falun Gong, siguen surgiendo.

Un crimen de tal magnitud no se puede ocultar para siempre, el Partido Comunista Chino no es tan fuerte como nos imaginamos. Creo que cuando el delito de extracción de órganos se dé a conocer a la mayoría de los chinos, el partido colapsará.

Lo que se tiene que hacer ahora es poner la última gota que derrame el vaso. De lo contrario, cuando nuestros hijos o nietos nos pregunten: “¿por qué no hiciste nada para detener este crimen?” ¿Qué podemos decir?

Jennifer Zeng es la autora de “Testimonio: La lucha de una muer china por la libertad y por Falun Gong”. Antes de que la persiguieran en China por su creencia, fue investigadora y consultora en el Centro de Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado, del gabinete estatal. Su historia aparece en el documental premiado, “China libre, el valor de creer”, co-producido por New Tang Dynasty Television y World2Be Productions.