Archivos

Antigua historia china, los ciegos ven a Buda

Anonimo

07-thangka_of_buddha_100_jakarta_tales-crop-1-700x420

Un thangka, o pintura budista, titulada “Buda y las cien historias de Jataka”, Tíbet, siglos XIII-XIV. Los cuentos de Jataka son historias que cuentan las vidas anteriores de Buda, tanto en la vida humana como en la animal, cada una revela lecciones profundas o resalta una virtud. Casa de subastas de Christie. (Foto: Dominio público)

En la antigua ciudad de Vaishali, India, vivían 500 personas ciegas. Debido a su discapacidad, no podían trabajar para ganarse la vida, se veían obligados a mendigar alimentos y sufrían diariamente de discriminación.

Un día, los ciegos escucharon que el Príncipe Siddharta (también conocido como Shakyamuni) se había convertido en un Buda (un ser iluminado), y sus corazones se llenaron de esperanza. Creían que el Buda tenía la habilidad de liberar a la gente de todas las enfermedades, tribulaciones y preocupaciones, sinceramente esperaban seguir el camino budista para cultivar su sabiduría y carácter moral, para llegar a ser dignos de su misericordia.

Después de algunas discusiones decidieron buscar una manera de encontrarse con Buda. El líder del grupo sugirió que era mejor ir con Buda por iniciativa propia, a esperar a que el Buda viniera a ellos. Así que contrataron a un guía para que los acompañara durante el viaje, porque no podían ver.

Durante el viaje siguieron las instrucciones tomados de la mano, formando una línea extraordinariamente larga que se movía aquí y allá. Aunque el viaje fue difícil, con fe en sus corazones, cuanto más caminaban, más se iluminaban sus espíritus y sus piernas se aligeraban.

Fue entonces cuando el grupo llegó a un pantano que había que atravesar para entrar en el Reino de Magadha, donde vivía Buda. Viendo el peligro que les esperaba, al guía le dio miedo, y sin preocuparse por el destino del grupo, robó su dinero y los abandonó. Sin darse cuenta de ello, los ciegos lo esperaron en vano durante mucho tiempo.

En un momento dado, el que iba a la cabeza escuchó el sonido del agua y pidió a todos que fueran en esa dirección.

En ese mismo momento, la voz airada de un campesino estalló: “¡Ustedes, bestias! Pero, ¿estás ciego? ¡Has pisoteado todas mis plantas de semillero!”.

“¡Oh, Dios mío! Lo sentimos mucho. Realmente no vemos. Si pudiéramos ver, nunca habríamos caminado sobre sus plantas de semillero”, así que el jefe se disculpó profundamente y añadió: “¡Ah, por favor, sé amable y ten piedad de nosotros! Por favor, díganos cómo podemos encontrar una manera de conocer a Buda. Nos han quitado nuestro dinero, pero pueden estar seguros de que les compensaremos por sus plantas de semillero en el futuro. Te lo prometo”.

Triste por las penurias de los pobres ciegos, el granjero suspiró y dijo: “Está bien. Sígueme. Te llevaré al templo de Shravasti, donde está Buda. Todo el grupo se regocijó con estas palabras y los ciegos agradecieron repetidamente a su benefactor.

El granjero los llevó al templo como se los había prometido y los ciegos estaban muy contentos de haber llegado finalmente a su destino. Sin embargo, se entristecieron cuando el abad les dijo que habían llegado demasiado tarde, porque Buda ya había regresado a Magadha.

El grupo se embarcó en el difícil viaje a Magadha, superando todo tipo de dificultades. Pero cuando llegaron, se enteraron de que Buda ya había regresado a Shravasti.

A pesar de su cansancio, seguían decididos a encontrarse con el Buda, así que volvieron a Shravasti. No esperaban, sin embargo, que el abad del templo les dijera de nuevo que Buda había regresado a Magadha; y eso es exactamente lo que hizo el abad, aunque con gran compasión.

Fue entonces cuando las personas del grupo juraron que no volverían a casa sin conocer primero a Buda. Al final, viajaron de un lado a otro siete veces. El Buda vio su fe y devoción, y cuando regresaron al templo Shravasti por séptima vez, el Buda estaba allí esperándolos.

“¡Oh, gran Buda! ¡Por favor, danos luz! Muéstranos la magnificencia de Buda”, imploraron. Las 500 personas ciegas se arrodillaron, mostrando el máximo respeto por Buda.

Viendo sus corazones, Buda dijo: “Son tan sinceros y han hecho tantos viajes largos, y ha permanecido inquebrantable su fe y determinación. Les daré luz”.

Inmediatamente las 500 personas pudieron ver y agradecieron al Buda por su inconmensurable gracia. A partir de ese momento, todos se convirtieron en discípulos diligentes de Buda y al final de su cultivo espiritual alcanzaron el nivel de ARHAT.

Esta historia fue reeditada con el permiso del libro “Treasured Tales of China”, Vol. 1, para su venta en Amazon.

Artículo en inglés: An Ancient Chinese Story: The Blind See Buddha

Traducción: Lucía Aragón

Shen Yun, la belleza como modelo de vida

Compañía de danza clásica china que abre el camino hacia las aspiraciones más íntimas sobre la virtud, la autenticidad y lo divino

Por: Madalina Hubert

La Gran Época, Estados Unidos

tibetsleeve_1200x627-795x447

Foto: Cortesia Shen Yun Performing Arts

No hay belleza sin bondad. Esto es lo que los antiguos pueblos occidentales y orientales enseñaban, porque el propósito de la belleza es precisamente despertar el alma a la bondad. La compañía de danza clásica china Shen Yun Performing Arts devuelve a la vida esta auténtica cultura tradicional con maestría en un escenario de teatro.

Fundada en 2006 en Nueva York por una élite de talentosos artistas chinos, Shen Yun Performing Arts se ha convertido rápidamente en la primera compañía de danza y música clásica china del mundo.

Desde entonces,  ha habido muchas presentaciones en los teatros más prestigiosos del mundo, y muchos espectadores con mucho entusiasmo han expresado sus impresiones. Palabras como “perfección”, “divino”, “bello”, se repiten a menudo, cada año. Muchos salen del teatro con el rostro radiante de alegría, otros se sienten conmovidos en lo más profundo de su corazón, hasta el punto de no poder contener las lágrimas.

La gratitud que sienten hacia Shen Yun es otro aspecto muy común entre los entrevistados del público, y esto nos lleva a preguntarnos ¿qué es lo que lo hace a un espectáculo realmente único? Shen Yun es belleza y cultura, y por esta razón también una dulce invitación a recordar nuestras aspiraciones más íntimas sobre la virtud, el valor, la autenticidad y lo divino.

La experiencia que Shen Yun ofrece no se queda dentro de los límites del teatro, sino que va más allá, transmitiendo enseñanzas de profunda sabiduría que podemos poner en práctica incluso en la vida cotidiana, donde las cosas mundanas, desafortunadamente, a menudo tienden a tomar el control.

Según la página web oficial, la misión de la compañía es “revivir el mundo perdido de la cultura tradicional china y compartirlo con todos”; y a juzgar por los resultados obtenidos, Shen Yun lo está consiguiendo plenamente, a través de sus giras que, año tras año, han llegado a millones de personas hasta la actualidad.

Marcando la pauta

Shen Yun presenta espectáculos de belleza impecable. El mismo nombre, ‘Shen Yun’, puede traducirse como “la belleza de los seres divinos danzando”. Cada detalle lo demuestra, desde el vestuario hasta la escenografía, está meticulosamente pensado y honra las nobles aspiraciones contenidas en su propio nombre. Shen Yun presenta la milenaria danza clásica china, que se ha convertido en uno de los métodos más completos del mundo. Las personas que ven el espectáculo se centran en el nivel técnico de los artistas, que con  una increíble facilidad y gracia realizan movimientos que requieren fuerza y precisión.

hankerchief_1200x627-600x314

Bailarines de Shen Yun realizan su alegre danza de los pañuelos (Foto: Shen Yun Performing Arts)

El otro elemento notable es la orquesta única de Shen Yun, que combina majestuosamente las melodías orientales tradicionales con la orquesta occidental. El éxito de la orquesta fue tan grande que también organizó giras en concierto (sin los bailarines) durante todo el año.

Shen Yun muestra que la excelencia técnica, el talento y la noble belleza son cualidades que pueden coexistir y materializarse en un escenario. Y da a los espectadores ese tipo de inspiración divina que todos los artistas, a través de los siglos, siempre han buscado. Al mismo tiempo, anima a las personas a establecer un estándar cada vez más alto en sus vidas, animándolas a pensar en cómo pueden aportar más belleza, calidad e integridad a sus proyectos u obras.

Mejorando tu carácter

A lo largo de la historia de la humanidad, las más grandes civilizaciones siempre han puesto énfasis en el “cultivo” del carácter. Alguna vez se creyó que sólo una persona con integridad podía realizar grandes hazañas, y los artistas de Shen Yun lo demuestran: no sólo trabajan en la técnica de una manera rigurosa, sino que están comprometidos en lograr el mejoramiento personal como seres humanos.

En el escenario, Shen Yun da vida a los seres divinos, héroes antiguos y maestros sabios. Y para transmitir mejor las cualidades de estos personajes, los artistas deben cultivar y elevar sus valores en la vida cotidiana. Y probablemente por eso sus piezas son tan conmovedoras. Según la página web oficial de la compañía, para los artistas “la autodisciplina es de gran importancia, y creen que cultivar el corazón es la forma de crear un arte que es magníficamente sublime”.

Desafortunadamente, en la sociedad actual, ese saludable hábito de poner énfasis en mejorar el carácter de uno mismo se ha ido perdiendo gradualmente. Por el contrario, cada vez se da más importancia a la forma y a la innovación de la apariencia, cuando esta debería ser el resultado natural de un incesante trabajo interior. Si observamos más de cerca a las personas exitosas o a las que han logrado las mayores hazañas de la historia, encontraremos que son precisamente las que más han logrado desarrollar un carácter excepcional, y las que realmente han cuidado de los demás.

Shen Yun indica que la verdadera belleza sólo puede surgir y ser alcanzada por personas que han logrado cultivar un buen carácter, lo cual es una enseñanza muy valiosa hoy en día.

Mirando en retrospectiva a la cultura tradicional

La cultura tradicional occidental es bastante conocida en nuestra sociedad, pero los cinco mil años de civilización china siguen siendo un misterio para muchos. Por otro lado, la historia china es una rica mezcla de cultura tradicional. En la antigua China, personas de diferentes profesiones a menudo se sentaban en meditación y templaban su carácter; muchas figuras históricas chinas eran “cultivadores”, en la terminología china creyentes de disciplinas espirituales, se templaban a sí mismos tratando de elevarse moralmente para alcanzar la sabiduría de los reinos superiores.

arrowmangroup_1200x627_old-600x314

Una escena de Shen Yun Performing Arts. Un hombre entra en un antiguo campo de entrenamiento taoísta y aprende a dominar el arte del tiro con arco. (Shen Yun Performing Arts)

Los antiguos chinos creían que su cultura les había sido transmitida de lo divino, es decir, que muchas tradiciones y creencias habían sido dejadas por los dioses. La meta de los seres humanos era, por lo tanto, vivir una vida virtuosa, para que pudieran regresar a su origen celestial.

A través de la danza, la música, los trajes y la escenografía, Shen Yun revive la fe en lo divino, que es también la sublimación del bien en la palabra griega “Belleza”. Al mismo tiempo, su maestría artística recuerda este patrimonio común a todos los seres humanos, valores como la verdad, la bondad, la tolerancia, la valentía y el respeto por los demás. Así que lo que Shen Yun muestra es la auténtica cultura china, que es básicamente también la cultura humana

El poder de la coordinación

En lo que se refiere a la coordinación, es seguro decir que los artistas de Shen Yun han logrado dominar este aspecto tan bien (junto con la técnica), hasta el punto de que el público a menudo se sorprende por la facilidad con la que, tanto los bailarines como los músicos, pueden lograr una coordinación perfecta. Como se explica en la página web, lo que motiva a los artistas para tener éxito en todo esto es su firme creencia en la misión de la compañía: volver la vida a la cultura tradicional china. Así, con un objetivo común, la cooperación se convierte en algo natural.

En su música, Shen Yun ha combinado las tradiciones de Oriente y Occidente integrando instrumentos tradicionales chinos, como la pipa y el erhu, en una orquesta sinfónica occidental. Estos dos sistemas de música tienen diferentes cualidades y características, pero aquí están perfectamente integrados, creando un sonido pleno y armonioso que toca el corazón.

liveorchestra_1200x627-600x314

Las danzas de Shen Yun están acompañadas por una orquesta única que une los instrumentos de la tradición musical oriental con los de la tradición occidental. (Shen Yun Performing Arts)

Los compositores y músicos de la orquesta son capaces de captar plenamente las características de los dos sistemas musicales y de comprender cómo integrarlos de manera uniforme. En este caso, Shen Yun es un ejemplo perfecto de tolerancia, apertura y comunicación, todas cualidades que si se aplican en la vida diaria pueden ciertamente conducir a excelentes resultados con el tiempo.

Creencia en lo divino

La cultura tradicional china tiene sus raíces en la creencia en lo divino. En la historia, los chinos siempre han sido personas profundamente espirituales, y sus valores son inherentes a las tradiciones del budismo, taoísmo y confucianismo. Este rico legado fue casi destruido por el Partido Comunista Chino que, desde que tomó el poder en 1949, ha rechazado todo tipo de creencias en lo divino, calificándolas de superstición, y ha alterado los valores morales del pasado. En este ambiente, las personas virtuosas son perseguidas mientras que los criminales son colocados en un pedestal; los niños son animados a engañar a sus padres, y los maridos a traicionar a sus esposas y viceversa. También se anima a los estudiantes a atacar a sus profesores y a toda la cultura tradicional.

La situación no es muy diferente en la sociedad occidental, donde los valores divinos, que han sido el núcleo de la sociedad durante gran parte de la historia humana, son abandonados cada vez más en favor de una postura materialista.

heavengate_1200x627-600x314

Otra escena de Shen Yun Performing Arts. Los seres divinos celebran la apertura de las puertas del paraíso. (Shen Yun Performing Arts)

Sin Shen Yun hoy, el mundo perdería una gran oportunidad de aprender sobre esta rica herencia cultural. Afortunadamente, la empresa presenta un nuevo programa cada año, y esto hace posible apreciar y entender la cultura china de una manera cada vez más profunda, año tras año. Shen Yun, presentando en escena la gloria y la belleza de las tradiciones, sin duda pone el aspecto divino en primer plano, y su función crucial de llevar esperanza a la gente. A través del poder y la belleza del arte, nos lleva a cuestionar el papel que queremos desempeñar en este mundo y, al final, consigue conectar de nuevo al hombre con su lado divino.

Shen Yun se presentará en México:

Auditorio Nacional CDMX  Abril 4, 5,6 y 7

Auditorio Metropolitano Puebla, Pue. Abril 9

Teatro Metropolitano Querétaro, Qro. Abril 11, 12, 13 y 14

Epoch Times considera que Shen Yun Performing Arts es el evento cultural más significativo de nuestro tiempo. Por lo tanto, como socio de medios de comunicación de Shen Yun, siempre ha informado sobre las reacciones del público desde los primeros años de existencia de la compañía.

Artículo en inglés: 5 Lessons We Can Learn From Shen Yun

Traducción de Lucía Aragón

Joven monje llega a la iluminación

Había hecho sus votos a una edad temprana y seguía a un anciano monje en su práctica espiritual

Por: Su Lin

La Gran Época, Estados Unidos

young-monk-rgb_web-1-700x420

Todos los días el joven monje tenía que ir a buscar agua, encender el fuego, cocinar y hacer la limpieza. (Dibujo de Sun Mingguo / The Epoch Times)

En una montaña había un templo donde vivía un grupo de monjes. Entre ellos había un viejo y un joven monje: cada vez que el viejo monje bajaba de la montaña para pedir comida, el joven lo seguía. Los dos estaban siempre juntos, dondequiera que iban.

El joven monje había hecho sus votos a una edad temprana y seguía al anciano en su práctica espiritual. Todos los días tenía que ir a buscar agua, encender un fuego, cocinar y limpiar, pero eso no le molestaba; al contrario, disfrutaba hacer estas cosas.

La pregunta del joven monje

Un día, mientras el joven monje estaba barriendo el suelo, de repente miró la estatua de Buda del templo y se le ocurrió: “Canto los sutras y medito con el viejo monje todos los días durante muchos años. Pero, ¿qué es exactamente Buda?”

Dejó la escoba, fue a la habitación del viejo monje y le preguntó qué era un Buda. El viejo monje respondió cortésmente: “Buda es una persona que ha alcanzado la iluminación. No se corrompe en un ambiente sucio. No está afectado por la calamidad. Se mueve sin usar las piernas y brilla sin necesidad de luz”.

El joven monje estaba extasiado y preguntó: “¿Cómo puedo alcanzar el estado de Buda?” Sonriendo, el viejo monje le dijo: “Haz el bien, pero no el mal. Cuando no tengas más pensamientos, habrás alcanzado el estado de Buda”. El joven monje dijo: “Maestro, ya lo había oído hace mucho tiempo. ¿Podría usted instruirme compartiendo sus experiencias conmigo?” Entonces el viejo monje le preguntó: “Dime, ¿qué es lo que haces todos los días?”

El joven monje lo pensó un poco y respondió: “Por ejemplo me dijiste, cuando vamos al pueblo a pedir limosna y la gente se burla de ti, no dejes que eso te moleste. Y seguí tu ejemplo. Así que cuando alguien se ríe de mí, yo tampoco dejo que me afecte. Tú ayudas a los demás, así que yo también traigo alegría a los demás ayudándoles”.

El viejo monje suspiró: “Te estoy enseñando budismo, pero no te estoy pidiendo que sigas mi ejemplo. Podrás imitar mi forma de hacer y mi comportamiento, pero ¿puedes imitar mi estado de ánimo?”

El joven monje sonrió: “Eso no es fácil”.

Resistir el hambre con paciencia

Al día siguiente, el viejo monje le pidió al joven que se sentara frente a la pared y meditara. Después de un día, el joven monje seguía meditando, cuando de repente se dio cuenta de

que nadie le había traído de comer. Pensó que quizás el viejo monje lo había olvidado. No se enojó y decidió soportar el hambre y continuar su meditación.

Pero incluso al día siguiente, nadie le trajo comida. Entonces el joven monje pensó: “El maestro está poniendo a prueba mi paciencia y atemperando mi perseverancia. El maestro es tan compasivo. Así que razón de más para no sentir resentimiento”. Decidió ser aún más diligente para retribuir a su maestro.

El viejo monje lo estaba observando desde fuera de la habitación. Como el joven monje no se había enojado en absoluto, el viejo monje asintió con la cabeza y sonrió: “Bien. No se ha dejado distraer y no le importan los errores de los demás. Por eso puede mantenerse concentrado”.

Entonces el maestro pidió al joven que dejara de meditar y le dijo: “No guardes rencor a los demás, ni siquiera por razones de menor importancia. Ven conmigo”. El joven monje no dejó que lo repitiera dos veces y siguió al viejo monje.

El maestro lo llevó a una sala de meditación. En la mesa había un tazón de arroz, una taza de té, una kasaya de monje, un par de palillos chinos y tres monedas de cobre. El viejo monje le dijo: “El otro día me preguntaste cómo cultivar tu mente y difundir las enseñanzas del budismo. Ahora te daré las tres monedas de cobre, baja de la montaña para pedir limosna. Llegarás a entender lo que es cultivarse.

El Mendigo

Bajando de la montaña, el joven monje se encontró con un mendigo y se dio cuenta de que nadie estaba dispuesto a ofrecerle comida. Entonces el joven monje pensó: “¡Qué rara es la virtud! Nadie está dispuesto a ayudarlo. Pero yo sólo soy un pobre monje y ni siquiera puedo mantenerme a mí mismo. ¿Cómo puedo ayudarlo?” El joven monje no había comido en dos días; sentía mucha pena por el mendigo, pero no podía hacer nada por él.

Continuando por el camino llegaron a un restaurante y el monje compró dos trozos de pan. Miró el pan que tenía en las manos y pensó: “Ni siquiera es suficiente para alimentarme”; sin embargo, no pudo resolverse a comer los dos trozos de pan, y decidió darle uno al mendigo.

Entonces pensó: “La vida es corta e impredecible. Si no ayudo al mendigo hoy, puede que no tenga otra oportunidad de hacerlo. Nadie esperará hasta que yo esté listo para volver. Es cierto, ahora tengo hambre, pero no estar dispuesto a dar y compartir bajo el pretexto de que está más allá de mis posibilidades, es una mentalidad terrible. Tengo el deber de controlar mi mente”.

“Es sólo cuestión de tiempo que deje este cuerpo mío de carne y hueso. Pero mi compasión durará para siempre”. Después de estos pensamientos, el joven monje ya no tenía hambre; al contrario, se sentía lleno de calor y alegría. Decidió ofrecer también al mendigo el segundo trozo de pan.

Compasión por una polilla

El joven estaba en un estado sereno y armonioso porque su “naturaleza de Buda” se había despertado. Antes de darse cuenta, se encontró en una pendiente. Justo cuando estaba disfrutando de su alegría, una polilla se acercó a él, y antes de que pudiera escapar, le golpeó directamente en el ojo, causándole un gran dolor.

Mientras el monje soportaba el dolor físico, pensó: “He hecho un voto de alcanzar el estado de Buda. Si me enojo con la polilla sólo porque fue a chocar contra mis ojos no podré alcanzar la iluminación, mucho menos puedo ofrecer salvación a los seres conscientes. No sólo no debo guardarle rencor, sino que debo rezar por la polilla. Espero que no esté herida”.

Tan pronto como se calmó, el dolor también desapareció. Y su corazón se llenó de nuevo de luz y alegría: “La polilla está aquí para ayudarme a alcanzar el estado de Buda. Si en el futuro volviera a ser herido por un insecto, aceptaré la circunstancia y se lo agradeceré, porque los insectos también están aquí para mí”.

Iluminación

El viejo monje vigilaba al joven monje desde lejos y había observado todos sus pensamientos. Sabía que su discípulo había comprendido plenamente el significado de la vida. Cuando eres compasivo, pones a otros seres primero. Cuando nada obstruye tu pensamiento, naturalmente habrá una voluntad de progresar constantemente en el cultivo de la propia mente.

El joven monje volvió al templo y se inclinó ante el viejo monje. Le dijo: “Maestro, he llegado a comprender algunas cosas. Si me encuentro con un mendigo, debería darle algo de comida. Si veo a un pobre hombre, debo darle dinero y ropa. Si encuentro a un hombre herido, debo ayudarlo rápidamente. Todo lo que tengo es en beneficio a los seres conscientes, y estoy dispuesto a abandonarlo todo en cualquier momento”.

Sus palabras llenaron de admiración a todos los presentes; sólo el viejo monje permaneció indiferente y, después de escribir en un trozo de papel “no es una característica de redención”, se marchó.

Todos empezaron a susurrarse unos a otros. El joven monje, por otro lado, estaba perplejo. Fue un día lleno de alegría y luz. ¿Por qué el maestro dijo no es un rasgo de redención? Entonces comenzó a usar su sabiduría para comprender mejor la situación: “El Maestro siempre ha sido benevolente, especialmente conmigo. ¿Dije algo malo?”

Pensó en la mentalidad y actitud que tenía justo antes mientras hablaba con su maestro, y de repente entendió algo: “Puse demasiado énfasis en mis sentimientos. El maestro no está enojado conmigo, sólo me está probando. No sólo quiere que hable como un Buda, realmente debo alcanzar ese estado”.

Al recordar sus propias palabras, también se dio cuenta de otra cosa: “Puede parecer que no hice nada malo, pero mi mente no era pura. Quería que todos supieran lo benevolente y amable que soy y cuánto he mejorado en el cultivo de Buda. Pero ese no es el camino

correcto. Tan pronto como me lleno de mí mismo, mi mente ya no es pura, no tengo “ningún rasgo redentor”.

El viejo monje se quedó quieto en un rincón asintiendo con la cabeza: “Los pensamientos del joven monje son puros. Es capaz de repeler los pensamientos que lo distraen en todo momento, y puede anteponer la compasión a todo lo demás. Ha cumplido los requisitos para entrar en la tierra pura de Buda”.

En ese momento el joven monje ya no vio frente a él los edificios de este mundo mortal, sino la brillante tierra de Buda, y ascendió sentado sobre una flor de loto.

Artículo en inglés: How a Young Monk Became Enlightened

Traducción de Lucía Aragón

Generosidad y tolerancia en la antigua China

Chen Xiao resolvía los problemas mediante estos principios, antes que buscar venganza o cometer malas acciones

Por: Epoch Newsroom

Life In Ancient Water Town Xitang

Pescadores transportan cormoranes mientras pescan en el río, el 23 de abril de 2005, en la ciudad de Xitang, provincia de Zhejiang, China. (Getty Images)

Chen Xiao fue un noble nacido en Shaoxing, durante la dinastía Han del Oeste (206 a.C.- 8 d.C.). De niño le encantaba salir de pesca fuera de la ciudad; un día, durante uno de sus viajes, Chen se dio cuenta de que alguien trataba de robarle el pescado que había capturado. El ladrón, sabiéndose descubierto, se escondió rápidamente en la hierba alta. Pero Chen se le acercó y le ofreció el pescado. El ladrón estaba muy avergonzado y rechazó la oferta, pero a partir de entonces nunca robó pescado en su vida.

Una noche Ji Bo, vecino de Chen Xiao, movió sigilosamente la valla que dividía las dos propiedades hacia el lado de Chen, ganando así terreno. Cuando Chen Xiao se dio cuenta, en respuesta, movió la valla otros tres metros hacia su tierra. Por la mañana, Ji Bo salió de su casa y descubrió que había ganado aún más tierra de la que había usurpado, y entendió lo que había sucedido. Estaba muy avergonzado y le entregó la tierra a Chen y, además, decidió cederle tres metros y medio más de su propia tierra a su noble vecino. El conflicto se resolvió entonces mediante la generosidad y la tolerancia.

Como dice un antiguo refrán: “La acumulación de resentimientos genera un círculo vicioso”. Buscar venganza o cometer malas acciones no pueden resolver los conflictos, sino que solo alimentarán el odio. Solo la bondad puede resolver los errores y los rencores, y beneficiar a todos. Estos principios son fáciles de entender, pero pueden ser difíciles de poner en práctica. Los deseos de fama e intereses personales socavan la capacidad innata de ser generoso y tolerante. Pero si dejas de lado estos deseos, redescubrirás la verdadera felicidad, algo que no tiene precio. ¿Por qué no poner en práctica la bondad?

Esta historia fue reeditada con el permiso del libro “Treasured Tales of China”, Vol. 1, para su venta en Amazon.

Artículo en inglés: Ancient Chinese Stories: Generosity and Tolerance

Traducción de Lucía Aragón

Altruismo de una mujer, conmueve al cielo

Era honesta y nunca hablaba mal de los demás, no codiciaba el dinero de otras personas y solo tomaba lo que le correspondía

Por: Su Lin

La Gran Época, Estados Unidos.

430-illustration-rgbw-700x420

Wu ganó algo de dinero ayudando a los vecinos a tejer, lavar la ropa, cocinar y limpiar. (Imagen: Sun Mingguo / Epoch Times)

Había una mujer llamada Wu que vivía en el condado de Duchang, provincia de Jiangxi. Su marido, Wang Yi, había muerto hacía muchos años, pero ella seguía siendo una nuera muy devota.

Su suegra era anciana y tenía problemas de visión. Sentía pena por Wu, como vivían en la pobreza extrema, ella pensó en buscarle un marido y adoptarlo como su hijo.

Cuando Wu se enteró de las intenciones de su suegra, lloró y dijo: “Una mujer no debe tener dos maridos. Soy perfectamente capaz de mantenerme y cuidar de ti. Por favor, no vuelvas a proponerme algo así”.

Habiendo visto su firmeza, su suegra no volvió a mencionar el asunto.

Wu trabajaba duro. Ganó algo de dinero ayudando a sus vecinos a tejer, lavar la ropa, cocinar y limpiar. Utilizó todos sus ingresos para mantener a su suegra: si recibía carne, la envolvía bien y se la llevaba a casa para la anciana.

Wu era honesta y nunca hablaba mal de los demás. No codiciaba el dinero de otras personas y solo tomaba lo que le correspondía. Pronto la conocieron por su honestidad entre las personas que necesitaban ayudantes. También manejaba bien la economía familiar y siempre se las arreglaba para llegar a fin de mes con su suegra.

Una vez, Wu estaba cocinando arroz en casa cuando alguien de fuera la llamó. Su suegra, temiendo que el arroz se cocinara demasiado, lo sacó del fuego y lo puso en un tazón. Pero como no podía ver bien, no se dio cuenta de que el cuenco estaba sucio.

Cuando Wu volvió y vio el arroz en el tazón sucio, no se quejó ni hizo un gran problema por eso. Por el contrario, pidió prestado un tazón de arroz para su suegra a un vecino, mientras lavaba y hervía el arroz sucio de nuevo para comérselo ella misma.

Un día, los vecinos vieron nubes de colores descendiendo del cielo, y luego Wu ascendiendo al cielo en medio de ellas. Sorprendidos por lo que habían visto, corrieron a informar a la suegra de Wu.

Su suegra dijo: “¡No me hagan reír! Mi nuera acaba de llegar a casa de machacar el arroz. Estaba muy cansada y ahora está descansando en su cama. Vengan a ver si no me creen”.

La muchedumbre entró en la habitación de Wu y vio que en realidad estaba durmiendo. Así que, asustados, se fueron en silencio.

Cuando Wu se despertó, su suegra le preguntó qué había pasado. Wu contestó: “Soñé que dos chicos vestidos de verde me recogían en nubes de colores. Tenían un mensaje en sus manos y me dijeron que el Emperador Celestial quería verme. Luego me llevaron a las puertas del Paraíso para encontrarme con el emperador celestial, que me dijo: ‘Tú eres solo una campesina, pero cuidas bien de tu suegra. A pesar de todas las dificultades, sigues haciendo lo mejor que puedes. Esto es poco común’. El Emperador Celestial me ofreció entonces una copa de vino dulce que tenía un aroma muy agradable y me dio una cadena de monedas, diciendo: ‘Vete a casa y cuida de tu suegra. A partir de ahora las cosas mejorarán’. Agradecí al Emperador Celestial y volví sobre mis pasos. Los dos muchachos me acompañaron de nuevo y antes de que me diera cuenta me desperté”.

De hecho, había una cadena de monedas en la cama, y toda la casa estaba llena de un aroma muy agradable. Wu estaba realmente sorprendida y se dio cuenta de que había estado en el Cielo.

Desde entonces, más y más gente quiso contratarle. Ella donó la cuerda de monedas que había recibido del emperador celestial a su suegra. Cada vez que las monedas se acababan, aparecía otra cadena. Así que, Wu y su suegra nunca volvieron a ser pobres. Su suegra también recuperó la vista.

Esta historia está tomada de la Yi Jian/Colección del Oyente, una colección de historias de sucesos sobrenaturales compiladas por Hong Mai (1123-1202) durante la Dinastía Song.

Artículo en inglés:  A Woman’s Filial Piety Moved Heaven

Traducción de Lucía Aragón

Historias de Di Zi Gui: vivir ordenadamente y aprovechar al máximo tu tiempo

Cuando entiendas que el tiempo pasa y no puedes volver atrás, apreciarás el momento presente

Por: Daniel Teng

La Gran Época, Estados Unidos

ji-wenzi-700x447

El Primer Ministro de Estado de Lu, Ji Wenzi, conocido por su frugalidad y su conducta rigurosa, fue profundamente respetado por su pueblo. (Imagen: Epoch Times)

El Di Zi Gui (Reglas para estudiantes y niños) es un libro de la cultura tradicional china que enseña principios morales y a comportarse correctamente. Fue escrito por Li Yuxiu en la época de la dinastía Qing, durante el reinado del emperador Kangxi (1661-1722). Este artículo presentará algunas antiguas historias chinas que ejemplifican las valiosas enseñanzas contenidas en el tercer capítulo de Di Zi Gui, titulado ‘Prudencia en la vida diaria’.

Dice el Di Zi Gui:

Levantarse temprano en la mañana

acostarse tarde por la noche

es fácil envejecer.

Atesora esta hora

Una vez que entiendas que el tiempo pasa y no puedes volver atrás, apreciarás el momento presente.

Un buen ejemplo de alguien que valoró su tiempo en su juventud es Che Yin (車胤), quien más tarde se convirtió en General del ejército chino y luego en Ministro del personal (uno de los nueve ministerios imperiales de la antigua China) durante la dinastía Jin.

Che Yin estudia a la luz de las luciérnagas

Che Yin es uno de los eruditos más famosos de la dinastía Jin oriental, excepcionalmente culto en varios campos. Tenía un carácter fuerte y notables habilidades lingüísticas, a menudo haciendo observaciones inteligentes y comentarios penetrantes. Por lo tanto, en la comunidad de escritores fue respetado, así como muy popular. A menudo era el alma de la fiesta, y cuando no estaba presente todo el mundo lo echaba de menos.

Che no desarrolló sus conocimientos y habilidades lingüísticas en el espacio de una noche: de niño estudió día y noche con total dedicación.

La siguiente historia cuenta cómo Che lee a la luz de las luciérnagas para que también pueda estudiar de noche.

Nació en Nanping, provincia de Fujian, en el seno de una familia de ascendencia noble. Su abuelo había sido prefecto de Huiji, y su padre secretario de una de las princesas.

Desde la edad de tres años, Che había demostrado ser cariñoso y educado, y se había ganado los elogios de los parientes que visitaban a su familia.

Cuando tenía 5 años, su padre le enseñó a leer y a escribir. Además de ser inteligente, el muchacho estudiaba con gran diligencia. Estaba tan absorto en sus estudios que se olvidaba de comer o dormir, no pasaba un día sin sumergirse en la lectura de sus libros, y a menudo permanecía despierto hasta la medianoche por ponerse a estudiar.

Por supuesto, para estudiar en la noche necesitaba una lámpara, pero cuando su padre se retiró de su asignación, su familia ya no podía permitirse comprar aceite. Aunque su padre había trabajado como secretario de la princesa, él era un hombre muy honesto, y no había guardado mucho dinero.

Por lo tanto, cada día, al atardecer, el niño se ponía triste por no poder seguir estudiando. Pero a pesar de su corta edad, era bastante sabio. Se dio cuenta de que podía aprovechar mejor su tiempo leyendo más durante el día y recitando los libros que había memorizado por la noche.

Una noche estaba sentado en el patio, lamentándose por no poder estudiar, cuando se dio cuenta de que había algunas luciérnagas a su alrededor. Viendo las luciérnagas brillar e iluminarse en la oscuridad, el corazón apesadumbrado del joven se regocijó.

Construyó a mano una red para mariposas usando un trozo de tela vieja y una caña de bambú, y comenzó a atrapar luciérnagas. Pero no había muchas en el patio, no lo suficiente para hacer una ‘lámpara’. Capturó más en el jardín delantero, pero aún no eran suficientes.

Aunque era pasto oscuro, caminó hacia un terreno a las afueras de su pueblo, conocido por estar lleno de luciérnagas. En poco tiempo recogió una buena cantidad de ellas. Una vez de vuelta a casa, colocó todas las luciérnagas en una bolsa de seda hecha a mano, la cerró y la colgó del techo. La luz de las luciérnagas penetraba a través de la seda, iluminando toda la habitación. ¡Era incluso más brillante que una lámpara de aceite! Para que pudiera seguir estudiando.

che

Como su familia era demasiado pobre para comprar aceite para lámparas, Che Yin capturó luciérnagas e hizo una para poder estudiar en la noche. (Imagen: Epoch Times)

De esta manera estudió bien todas las noches y se convirtió en un erudito muy culto. Desde entonces, la historia de Che que usaba luciérnagas para estudiar de noche se ha hecho famosa en China, y ha dado lugar a la expresión idiomática 囊萤夜读, que describe a una persona que se dedica a estudiar con gran diligencia.

La limpieza es más importante que el lujo

En cuanto a cómo comportarse en la vida diaria, Di Zi Gui señala que vestirse de manera sencilla y ordenada es más importante que vestirse magníficamente.

Di Zi Gui dice:

La ropa debe ser evaluada por el orden

no por su pompa y sus circunstancias

Primero, sigue tu posición social

Segundo, adecuada a las finanzas de la familia

Los antiguos siempre consideraron la sobriedad como una de las virtudes más nobles de la vida cotidiana. Al mismo tiempo, el sentido del orden se consideraba un reflejo del propio carácter y un signo de respeto hacia los demás. Entre otras, las historias de Zi Lu, un discípulo de Confucio, y el Primer Ministro Ji Wenzi, explican claramente por qué la limpieza y la modestia son tan importantes en la vida.

Zi Lu cuelga el medallón en su casco antes de morir

Zi Lu (子路) fue discípulo de Confucio y funcionario del Estado de Wei. A pesar de su temperamento fogoso, era una persona muy recta y ponía mucha atención a su apariencia.

Un año hubo grandes disturbios en el Estado de Wei, ya que los rebeldes habían ganado algo de poder y habían empezado a tender emboscadas a los funcionarios de la administración del Estado. Después de enterarse de la noticia, muchos funcionarios se aprestaron y huyeron de un día para otro.

Aunque estaba en el extranjero cuando estallaron los disturbios, Zi Lu regresó apresuradamente para ayudar a su país.

Sus compañeros trataron de disuadirlo de regresar, diciendo que la situación era muy peligrosa y que lo más probable es que lo hubieran matado si lo hubiera hecho. Pero Zi Lu dijo: “Me pagan por servir a mi país. No puedo huir ahora”.

Zi Lu luchó contra los rebeldes con gran valor, pero la mayoría numérica era superior. Finalmente fue herido por los rebeldes y el medallón de su casco cayó al suelo. Sabiendo que la muerte era inminente, Zi Lu gritó alto y claro: “¡Alto!”. Impresionado por el poder de su grito, los enemigos realmente se detuvieron.

Fue entonces cuando Zi Lu dijo: “¡Si voy a morir, al menos que sea con dignidad!” Calmadamente le puso el colgante en su casco y se enfrentó a la muerte de forma heroica y honorable.

La historia de Zi Lu enfrentándose valientemente a la muerte se ha transmitido hasta el día de hoy a lo largo de la historia china.

El austero primer ministro

El Primer Ministro Ji Wenzi (季文子) nació en el seno de una familia de ministros de tres generaciones. Fue un noble y famoso diplomático del Estado de Lu, quien sirvió durante 30 años durante el período de primavera y otoño.

Ji Wenzi llevaba una vida muy sencilla y austera. Él creía que la moderación era la regla básica para establecer la propia conducta, y requería que su familia fuera tan modesta como él. Se vestía de una manera muy sencilla pero ordenada, y con la excepción del traje formal que llevaba en la corte, no tenía ningún otro de lujo. Cuando viajaba por negocios, usaba una carreta muy sencilla.

Uno de sus ministros, Zhongsun Ta, trató de persuadir a Ji: “Eres el funcionario de más alto rango y gozas de gran respeto. Pero he oído que no dejas que tu familia use ropa de seda cuando están en casa, y no alimentas a tus caballos con buen grano. Tampoco pone atención a la calidad de su ropa. De esta manera parece descuidado, y se convertirá en motivo de burla para los países vecinos…”.

Ji respondió en tono serio: “A mí también me gustaría que mi casa fuera elegante y estuviera lujosamente decorada. Pero mira a la gente de nuestro país. Muchos todavía comen alimentos demasiado crudos para ser digeridos y usan ropa desgarrada y desgastada. Otros incluso sufren de frío y hambre”.

“Pensando en esta gente, ¿cómo podría darme el gusto de la riqueza? Si yo vistiera a mi familia elegantemente y alimentara a mis caballos con buen grano, mientras que mi gente bebe té de mala calidad y usa ropa gastada, ¿cómo mantendría mi conciencia para servir a mi país? Además, he oído que la fuerza y la gloria de un país están determinadas por el carácter moral de sus habitantes y funcionarios, y no por lo fascinantes que se ven sus esposas o lo bien que están sus caballos. ¿Cómo podría aceptar tu sugerencia?”

Después de escuchar las palabras de Ji, Zhongsun se avergonzó de su observación anterior, y su respeto por Ji creció aún más. A partir de ese momento, Zhongsun también siguió el ejemplo de Ji y llevó una vida sencilla. Pidió a su familia que usara ropa común y alimentó a sus caballos con salvado y hierba.

Cuando Ji Wenzi se enteró del cambio de Zhongsun, lo elogió como una persona moral que podía corregir sus errores con diligencia.

Artículo en inglés: Stories From the Students’ Rules: Live Neatly and Treasure Your Time

Traducción de Lucía Aragón

Régimen chino restaura la propaganda maoísta

Por Nicole Hao

La Gran Época, Estados Unidos

legend_red_lantern

Una foto de La leyenda de la linterna roja, “ópera modelo” comunista china. (Foto: Dominio público)

Desde el período de reforma económica que comenzó en la década de 1970, el Partido Comunista Chino ha adoptado una actitud ambigua hacia el legado de Mao Zedong, el dictador que gobernó China entre 1949 y 1976, y cuyo reinado culminó en la traumática y destructiva Revolución Cultural.

Pero recientemente, mientras el PCCh busca fortalecer su control ideológico sobre sus cuadros y la sociedad china en general, ha traído elementos de propaganda de la era de Mao Zedong, tales como las revolucionarias “ocho óperas modelo”, y revisaron los libros de texto de historia para dar un tono más positivo a su gobierno.

Según un informe de Chinascope del 13 de septiembre, los internautas chinos descubrieron que la nueva edición de los libros de texto de historia china de octavo grado publicados por la Prensa Popular para la Educación, controlada por el PCCh, omite la palabra “erróneamente” en su descripción de cómo Mao comenzó su última y más larga campaña política, la Revolución Cultural.

Durante la Revolución Cultural, personas de todos los sectores sociales, incluidos los miembros del Partido, fueron objeto de duras críticas, humillaciones públicas y, a veces, de violencia mortal. La campaña también acabó con la cultura tradicional china. Después de la muerte de Mao, los líderes del PCCh criticaron la Revolución Cultural y revirtieron parte del daño que había causado.

Pero mientras que la vieja edición del manual dice que Mao Zedong “creyó erróneamente que había revisionismo en el Comité Central del Partido” y lanzó la Revolución Cultural, la nueva edición destaca los peligros del capitalismo y el contexto ideológico comunista de la campaña:

“A mediados de la década de 1960, Mao Zedong creyó que el partido y el país se enfrentaban al peligro de la restauración capitalista. Con este fin, hizo hincapié en “tomar la lucha de clases como la clave” y tratar de evitarla poniendo en marcha la “Revolución Cultural”. En el verano de 1966, la “Revolución Cultural estaba en pleno apogeo”, dice el texto de la nueva edición.

Aunque el PCCh ya no sigue las mismas interpretaciones del comunismo que Mao Zedong, sigue adorando a la ideología comunista y a Karl Marx. Los miembros del partido y los funcionarios del régimen están obligados a leer las publicaciones del partido, ver sus emisiones de televisión y navegar por sus sitios web, como se indica en una “notificación urgente” que las autoridades del PCCh en Luodi, provincia de Hunan enviaron a los

funcionarios locales, según Radio Free Asia informó el 13 de septiembre.

El 11 de septiembre, el Servicio de Noticias de China anunció que la ópera de propaganda revolucionaria china La leyenda de la linterna roja se presentaría los días 4 y 5 de octubre en Nanjing, en el este de China. El reporte enfatiza que todos los artistas de ópera nacieron entre 1980 y 1990, y que el espectáculo podría educar a las jóvenes generaciones en la historia del PCCh.

La Leyenda de la linterna roja es una de las “ocho óperas modelo” planeadas por la esposa de Mao, Jiang Qing. Durante la Revolución Cultural, fueron las únicas formas de artes escénicas aceptadas en toda China. Establecida durante la ocupación japonesa, La leyenda de la linterna roja sigue la historia de varios guerrilleros comunistas mártires por la causa revolucionaria.

Artículo en inglés: Version original

Traducción de Lucía Aragón